Podemos resumir la discusión de la primera parte en términos sencillos: nuestra memoria es bien falible; es mucho más incierta que lo que aparenta cotidianamente y que lo que estamos di
Trang 1UNIVERSIDAD DE PUERTO RICO EN CAYEYDEPARTAMENTO DE HUMANIDADES
LA HISTORIA COMO MEMORIA DE LA HUMANIDAD
PARTE II*Muchas gracias por venir a esta segunda parte de mi presentación sobre la historia como memoria de la humanidad Podemos resumir la discusión de la primera parte en términos
sencillos: nuestra memoria es bien falible; es mucho más incierta que lo que aparenta
cotidianamente y que lo que estamos dispuestos a admitir Esto nos preocupa a la luz de nuestro sentido de continuidad que contempla un pasado que se extiende indefinidamente, nos
dice “lo ocurrido” y así nos orienta hacia el futuro Toda la evidencia científica en cuanto a la
fiabilidad de la memoria apunta en esa dirección incómoda Nuestra mente no observa el
mundo tal y como es, sino que en gran medida inventa lo que percibe, como pudimos ver con
un pequeño experimento la vez pasada Lo que nuestro cerebro acumula de la percepción es notablemente poco y bastante selectivo (Eagleman cap.2) Sobre esa base, cualquier vacío que
quede se “llena” con un relato —una teoría mental— que nuestra mente inventa y que muchas veces elabora a medida que pasan los años sin que nos demos cuenta (Ehrman, Jesus; Gazzaniga cap, 8;.Loftus; Loftus et al.; Loftus y Ketcham, The Myth; Witness; Schacter; Shaw).
* © 2017, Pedro M Rosario Barbosa Se hace disponible este escrito bajo la Licencia de Creative Commons Atribución 4.0 o de cualquier versión posterior de la misma http://creativecommons.org/licenses/by/4.0/ Conferencia que se llevó a cabo el 2 de marzo de 2017, en la Universidad de Puerto Rico en Cayey, auspiciado por el Departamento de Humanidades.
Trang 2En el campo de la bioética, específicamente en la neuroética y el derecho, se ha planteado en numerosas ocasiones el serio problema que representan estos descubrimientos a
la hora de evaluar las aserciones de testigos en los tribunales (Gazzaniga ch 8; Loftus et al.;
Loftus y Ketcham, Witness) De este asunto se obtienen unas consecuencias muy importantes
para la historiografía y plantea unos problemas teoréticos para la historiografía contemporánea, además de que problematiza algunos asuntos pendientes a discutirse en
filosofía de la historia Por ejemplo, ¿debemos confiar en los testimonios documentales a prima
facie, los tomamos con pinzas o los cualificamos a la luz de alguna otra evidencia externa?
Muchos historiadores bien formados en su campo conocen ya la respuesta a esta pregunta Aquí discutiré algunos aspectos de este y otros problemas relacionados No obstante esto, la interrogante invita a la investigación de un campo teorético fascinante Por falta de tiempo, en esta presentación solo podré mencionar unos poquísimos elementos de esa discusión
No obstante nuestra limitación de tiempo, quiero ilustrar este punto al contarles un relato bien conocido en Filosofía En un viernes por la noche, el 25 de octubre de 1946 en Cambridge, después de dejar de existir el Círculo de Viena, todavía algunos filósofos se reunían alrededor de la figura carismática de Ludwig Wittgenstein Según aquellos que le conocieron, él tenía el arte de captar silenciosamente la atención de sus espectadores, siempre con un rostro
en ademán de agudo pensador, cuya dislexia nunca le impedía plantear unos asuntos importantes en cuanto a la esfera del lenguaje (Hintikka) Este es el Wittgenstein de las
Investigaciones filosóficas, obra publicada póstumamente y que todavía se considera una de las
obras filosóficas más importantes del siglo XX En esa sala de conferencias, ante un público espectador, planteó lo que solía sostener desde su juventud: que no hay tal cosa como problemas filosóficos genuinos Algunos de los presentes que le contemplaban serenamente
Trang 3estaban escépticos ante sus palabras Estaba entre ellos otro de los más grandes filósofos del siglo XX, Karl Raimond Popper, uno de los pilares de la filosofía de las ciencias contemporánea.
Estaba Wittgenstein sentado al lado de una chimenea con un hurgón cerca a él y que de vez en cuando y de cuando en vez, utilizaba para atizar la lumbre Popper interrumpió su exposición y quiso objetar su posición controversial en torno a los problemas filosóficos Él le preguntó: “¿Qué hay del conocimiento por inducción?” Wittgenstein le respondió diciendo que esa cuestión era una lógica, no filosófica Popper no se rindió, “¿Y qué hay de la pregunta de si existen verdaderos infinitos?” Wittgenstein le dijo que esa era una pregunta para la matemática Popper insistió: “¿Y qué pasa con los enunciados de la ética?” A esto, Wittgenstein
se quedó pensativo e invitó a Popper a que diera un ejemplo Ni corto ni peresozo, el distinguido epistemólogo le dio un muy buen ejemplo de ello mientras que Wittgenstein atizaba el fuego con el hurgón Le dijo: “Un buen enunciado moral es: ‘no amenazar a los conferenciantes invitados con un hurgón’.” Wittgenstein se hirvió de coraje, lanzó el hurgón a
un lado, se levantó de su asiento, salió, tiró la puerta y se fue (Popper, Unended 141-142).
Este relato es más entretenido cada vez que lo leo en la obra de Popper Solo que hay un
problema con el relato popperiano No existe una sola versión del incidente, hay muchas Por
ejemplo, en una en particular, no era Popper el ofensor, sino Bertrand Russell, en otras Peter
Geach, aun en otras Stephen Toulmin Todos estos nombres los sugirieron testigos presenciales
Sin embargo, uno podría decir que Popper tenía el mejor recuerdo, ya que él mismo llevó a cabo la disputa con Wittgenstein Advertencia: tengamos en cuenta que nuestra mente nos hace malas jugadas y a veces nos acordamos de cosas que realmente no ocurrieron, aun cuando juramos que sí acontecieron ¿Podría ser Popper uno de esos casos? Por ejemplo, hay evidencia amplia de que Wittgenstein usualmente no solía escuchar a sus oponentes o que frecuentemente se iba de reuniones mucho antes de que terminaran Según otros testigos, era
Trang 4Popper el que estaba hablando y Wittgenstein el que interrumpió Otros decían que tras la interrupción que Wittgenstein le hizo a Popper, recogió un hurgón y lo utilizó para señalarle
No se sabe si el hurgón estaba rojo por lo caliente de la lumbre o si hubo tal lumbre Otros decían que no tiró la puerta, sino que Wittgenstein se fue de la sala silenciosamente Otros insistían que se fue antes de que Popper sugiriera como enunciado moral el no amenazar a los confereciantes con un hurgón En todo caso, hay una sospecha razonable de que el mismo Popper promoviera su propio relato en que aparecía triunfante sobre un Wittgenstein hostil y terminó creyéndose su propio cuento (Wright cap 1) A fin de cuentas, un servidor puede constatar ocasiones en que Popper distorsiona ligeramente (aunque no es claro si a propósito o no) la posición de rivales para después decirnos como les superó (e.g Rosario Barbosa 77-78; véase también Fernandes) Lo único que puedo decirles es que ningún historiador sabe con
absoluta certeza lo que ocurrió esa noche … aunque todo indica que algo ocurrió que involucró
a Wittgenstein y tal vez un hurgón
Fíjense que esto no ocurrió en la Antigüedad o en la Edad Media ni tan siquiera tres
siglos atrás, sino hace un poco más de 70 años Hay acontecimientos mucho más antiguos que sabemos con mayor certeza qué ocurrió Hay otros en que sabemos mucho menos, o porque carecemos de información totalmente o debido a que los acontecimientos relatados parecen
puramente fantasiosos Tal es la naturaleza de la historia como análoga a la memoria humana
Así como nuestro cerebro solo guarda unas pizcas de información y sin que nos demos cuenta
las rellena con un relato más completo, de la misma manera la historia es así de creativa Ella cuenta con lo que llamaré “materia prima”: documentos originados en distintos espacios y
tiempos determinados, objetos hallados arqueológicamente, estructuras todavía existentes, entorno natural, entorno social, vestigios culturales de tradiciones del pasado, palabras cotidianas, hábitos y vestimentas, entre muchos otros factores La historia como ciencia fáctica
Trang 5busca un esquema explicativo de orden temporal para explicar desde sociedades pasadas cómo llegamos al estado de cosas presente basando dicha formulación teorética en la materia prima
Dicha teoría escoge los elementos de la materia prima como datos y de ellos constituyen unos elementos de más alto nivel, los hechos históricos En otras palabras, estas teorías edifican los
hechos sobre la materia prima con distintos grados de certeza, frecuentemente rellenando vacíos de información no provista con base en dicha materia prima Esencialmente lo que
leemos en nuestros libros de texto no es otra cosa que la mejor teoría que tenemos en el
presente sobre lo ocurrido en el pasado Tengamos en cuenta que frecuentemente es lo que el
autor o autores de dicho libro juzgan que es la mejor teoría, aunque no por ello implique un
“free for all” subjetivo Tengamos en cuenta que un historiador se encuentra atado a un ámbito
de debate que usualmente no le permite sucumbir mucho en la arbitrariedad subjetiva.
Como individuos y como colectivos, los seres humanos estamos profundamente
movidos por la búsqueda de dos factores: por explicaciones satisfactorias del presente y por
narraciones que nos apelan y nos dan sentido temporal a nivel individual o colectivo No son lo
mismo, pero los dos gradualmente se unifican en la conciencia humana en una sola cosa De
ahí provienen ambas, la mitología y la historia Hoy día sabemos que los dioses egipcios, los de
los etruscos, los de los griegos, los de los romanos, entre otros, no comenzaron teniendo una biografía Muchos de ellos comenzaron en calidad de dioses tribales Algunos de ellos se volvieron familiares Otros explicaban el viaje a la otra vida (Day; Gibson; Grummond; Pérez-Accino; Smith) En las versiones más primitivas de la mitología egipcia, parece que los chacales eran considerados, de alguna manera, puertas y medios de transformación para la vida después
de la muerte, ya que ellos se nutrían de animales y seres humanos muertos que encontraran en
el desierto De ahí parece proceder la idea primitiva de que el guía del inframundo era Anubis, representado con la cabeza de un chacal (Pérez-Accino 20-26) En las paredes de los grandes
Trang 6monumentos del Antiguo Egipto describían lo que ocurría después de que el alma, abandonaba
el cuerpo (26) Sin embargo, lo sorprendente era que los dioses no tenían biografía No fue hasta Plutarco, con su cultura griega afín a la vida y personalidad de las deidades, que llegamos
a conocer ciertos relatos de sus biografías no contadas por los jeroglíficos en monumentos egipcios por milenios Es allí que conocemos lo que ocurrió con Isis, Osiris, Set y Horus (Pérez-Accino 27-28) Los dioses romanos y etruscos no parecían tener biografía originalmente, pero la fueron adoptando con la misma forma y materia de la mitología griega Por otro lado, los dioses griegos, probablemente tampoco tenían biografía en su origen sino que comenzaron siendo dioses tribales, cada uno representando a distintas tribus o pueblos La confrontación de unos pueblos con otros se representaba oral y literariamente como enfrentamientos entre los dioses mismos Sobre estos relatos se crearon unas narraciones de más alto nivel de índole explicativa
Estas fueron las famosas teogonías y cosmogonías Por eso la Ilíada de Homero (s VIII a.C.) se escribió antes que la Teogonía de Hesíodo (s VIII-VII a.C.), ya que este último trataba de dar
mejor sentido de coherencia y consistencia a las diversas tradiciones en torno a los dioses
“Homero” (quien o quienes hayan sido) no se ocupó mucho en reflexionar en torno a
coherencia y consistencia a la hora de narrar lo acontecido por la cólera de Aquileo Por eso, antes de cosmogonía, existe la cosmología Una vez existe una teoría de esta es explicada posteriormente por aquella En el Medio Oriente, tenemos un mundo similar que se desborda
de creatividad mitológica en cuanto a la interacción entre héroes, patriarcas y dioses como
relatos etiológicos sobre los diversos pueblos de esa región (Day; Gibson; Smith)
La raíz del culto a los dioses y de su posterior biografía, teogonía y cosmogonía es exactamente la misma que la de la historia: la búsqueda de explicaciones de acontecimientos presentes por parte de un colectivo social En la primera parte de nuestra presentación vimos cómo bastante de nuestra memoria es puramente creación mental Esto se debe a lo que el
Trang 7filósofo Edmund Husserl señaló hace poco más de un siglo, que para que hubiera conciencia,
tenía que haber como sine qua non una temporalidad (fenomenológica) que le diera al presente
un sentido del pasado y orientara a nuestro yo hacia el futuro En otras palabras, no habría conciencia sin que hay aunque sea un mínimo de temporalidad fenomenológica (Ideas 270-273)
Desde esta perspectiva, todo lo expuesto nos brinda la existencia incuestionable de la
conciencia colectiva, resultado emergente de la interacción cultural entre seres y grupos
humanos que le dan sentido a su presente
Por esta razón, en años recientes, filósofos, científicos e historiadores han reconceptuado su aproximación al universo de uno pensado en términos de acumulación de
datos del pasado a uno que consiste en la Gran Narración (en inglés “Great Story”) o la Gran Historia (Big History), la más grande teoría científica e histórica que le da sentido a todos esos datos acumulados en una nueva épica cósmica, evolucionista y cosmológica, de la cual nuestra
historia (en el sentido riguroso del término) forma parte (Altschuler; Rue; Swimme)1 Como diría el biólogo E O Wilson: “La épica evolucionaria es probablemente el mejor mito que tendremos” (201) Hay que enfatizar que Wilson aquí no habla de “mito” como sinónimo de
falsedad, sino como una narración, en este caso con base factual, que le da sentido al presente,
inspira y nos mueve por eso al futuro La misma naturaleza que nos proveyó esta incesante
compulsión para la búsqueda de explicaciones, nos dio el regalo de la razón y la empatía, ambos de los que nos servimos a la hora de buscar explicaciones, ya no fantásticas, sino más
bien científicas Como dice Aristóteles en su Metafísica, por naturaleza todo ser humano tiene
una sed de conocimiento y esto solo puede satisfacerse con una aproximación científica al
1 Véase: “The Big History Project” en https://school.bighistoryproject.com; “Center for the Story of the
Universe” en http://storyoftheuniverse.org/; “Cosmic Evolution” en
https://www.cfa.harvard.edu/~ejchaisson/cosmic_evolution/docs/splash.html; “The Great Story” en
http://thegreatstory.org/; “Journey of the Universe” en http://journeyoftheuniverse.com/
Trang 8mundo (69; A 281a) Ese niño de dos años que todos llevamos por dentro, que pregunta “¿por qué?” en cada respiro, nunca desaparece por completo.
La pregunta principal que nos concierne desde un punto de vista histórico es, “¿qué fue
lo que pasó?” Como todo historiador sabe, ahí tenemos grandes problemas Gran parte de la dificultad radica en el hecho de que bastante de la materia prima consiste en documentación que contiene testimonios de individuos que en principio debemos cuestionar a la luz de lo que vimos en la primera parte de la conferencia Distintos autores del pasado se parecen mucho a la manera en que nuestras neuronas operan a la hora de recordar algún acontecimiento Bastante
de lo que recordamos es una composición mental que muchas veces deja influenciarse por prejuicios, presiones de grupos, malas percepciones, intereses personales, económicos y políticos, entre otras consideraciones que frecuentemente se ponderan inconscientemente y que, por ende, se escapan de nuestra atención Esto se puede demostrar también a nivel de testimonio documental y la manera en que algunos historiadores eligen lo que consideran mejor evidencia
Por ejemplo, muchas personas dan por bueno el testimonio de Aristóteles de que Tales
de Mileto pensaba que el origen de todo se encontraba en el elemento del agua (81; A 983b) Denme un vellón por cada filósofo que repite este testimonio en el salón de clases y sería millonario Aristóteles hacía esta aserción dentro de su marco teórico del pasado, en el que contemplaba a los primeros filósofos como postulantes de los elementos primordiales de donde procedió el universo La razón de por qué se privilegiaba a esta manera de mirar a Tales se debe
al prestigio del que la exponía Sin embargo, cuando se piensa más al respecto, que Aristóteles escribió esto siglos después de Tales y que su testimonio no parece coincidir con los de otros, hay que ponerle signos de interrogación a sus aserciones De acuerdo con un buen número de testimonios, Tales pensaba más bien que la tierra se extiende y flota sobre el agua como un
Trang 9leño, no que la tierra procede del agua (Bernabé 48-49) Esto es bien importante por dos razones, en primer lugar porque lo pone en el contexto de su época Esta era es una en que los diversos relatos mitológicos, fueran egipcios, griegos, ugaríticos, israelitas y de otros pueblos
—con los que él tuvo contacto comercial— postulaban como explicación teogónica y cosmogónica el agua y cómo la tierra se formó como algo distinto que terminó flotando sobre
el océano (Bernabé 44-45) En segundo lugar, al tener esto en cuenta, vemos cuál es la verdadera virtud de Tales de Mileto, el de haber separado por primera vez la cosmología de la
teogonía, la búsqueda de la comprensión natural del cosmos sin recurrir a los dioses para ello
Eso le hace para todos los efectos el primer filósofo y científico que conocemos hasta que aparezca nueva evidencia que indique algo distinto ¿Hay garantía de que nuestra conclusión sea 100% correcta y que Aristóteles esté mal? No existe tal seguridad y parece que nunca la habrá Sin embargo, a falta de un mejor fundamento racional para comprender nuestra
documentación disponible, este es, por decirlo así, nuestro mejor recuerdo de Tales de Mileto, aun cuando a nivel popular, haya persistido uno de los peores recuerdos, el de Aristóteles.
Lo mismo ocurre con la memoria sostenida gracias a diversos prejuicios, pueden ser políticos o religiosos y que, como diría Friedrich Engels, actúan como un duendecillo que ronda
la cabeza de los mortales En el siguiente caso, el religioso es el que más sobresale Cuando se leen y comparan textos tales como los Evangelios (Mateo, Marcos, Lucas y Juan) salta a la vista las contradicciones entre unos a otros en cuanto a detalles históricos, biográficos, doctrinales
de ese personaje que es a todas luces histórico, Jesús de Nazaret Es evidente que cuando
abrimos los evangelios, nos dicen bien explícitamente que Jesús era el Hijo de Dios porque en otros y él mismo así lo confesaban.2 Sin embargo, surge una serie de interrogantes Marcos fue
el primer evangelio escrito (ca 68 d.C.) y el último, Juan (ca 100 d.C.) Eso significa que el
2 e.g Mt 16:16; Mc 1:11; Lc 1:35-36; Jn 1:18.
Trang 10primer evangelio se escribió 40 años después de los eventos que relata Como hemos visto con
el ejemplo de Popper y Wittgenstein, en términos de tradición oral y memoria de los testigos, esto no pinta nada positivo desde un punto de vista estrictamente histórico ¿Podemos decir, por ejemplo, que Marcos retiene un buen “recuerdo” de Jesús? Él nunca conoció a ese profeta, pero la memoria de este se halla impresa a partir de unas tradiciones orales sobre él Hay elementos de su relato que sin lugar a dudas tienen altas probabilidades de haber ocurrido históricamente: su bautismo por parte de Juan el Bautista, su predicación del Reino de Yahveh,
su crucifixión y así por el estilo Sin embargo, hay un tipo de recuerdo que se mantiene que no
es evidente hasta que se analiza la estructura narrativa de dicho evangelio Varios biblistas decimonónicos sostenían que la simplicidad y la crudeza de su contenido revelaba que era fiable Sin embargo, a principios del siglo XX, un estudioso alemán, William Wrede, escribió un
libro llamado El secreto mesiánico, donde afirmaba que en Marcos encontramos un motif que le
guiaba: que cuando alguien reconocía a Jesús como Mesías o Hijo de Dios, él les silenciaba.3Esto es muy revelador No perdamos de perspectiva que este es cronológicamente nuestro
primer evangelio.4 Esto significa que de acuerdo a los testimonios más tempranos con los que
contamos, Jesús nunca se autodenominó “Hijo de Dios” en público (Ehrman, Jesus 59-61)
Cuando esto se combina con las tradiciones más antiguas de la resurrección de Jesús que se citan en las cartas de Pablo y en Hechos de los Apóstoles, de que Jesús se volvió Hijo de Dios
en el momento de su resurrección, el resultado es inequívoco.5 Jesús nunca se autodenominó
“Hijo de Dios” ni en público ni en privado a sus discípulos, sino que ese título le fue dado por
sus seguidores como una confesión pospascual en combinación con la proclamación de su resurrección y de manera retante al emperador, que en aquel momento era considerado una