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Anales de la Facultad de Ciencias de Zaragoza Vol 08 1908

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DE ZARAGOZAApuntes para la teoría geométrica de las lito cíclicas de 4,° orden y pi-irxaej-a especieCONTINUACIÓN Estos cuatro apartados se presentan simultáneamente en un mismo haz de pl

Trang 1

DE LA C"

SUMARIO

Matemática.—Apuntes para la teoría geométrica J

Pesci.

Química.—Proyecto de unificación de los

Ro-casolano.

Historia natural.—La enseñanza de la

Astronomta.— -La estrella variable SS Cigni, por Percy Ryves.

Meteorología.—Observaciones verificadas en

j Extranjero 1 id ÍO francos»

ZARAGOZA

Establecimiento Tipográfico de Emilio Casañal,Coso, ion

ÍOOS

( u

Trang 2

Analss de la Facultad de Ciencias

D JOSÉ RIUS Y CASAS, Secretario de la Facultad

SEÑORES PROFESORES DE LA FACULTAD DE CIENCIAS DE ZARAGOZA

ALVAREZ Y UDE (José Gabriel).—Catedrático de Geometría descriptiva y

Geome-tría de la posición.

ARÉVALO Y CARRETERO (Celso).—Auxiliar deHistoria Natural.

BOZAL Y OBEJERO (Eduardo).—Auxiliarde Física.

CALAMITA Y ALVAREZ (Gonzalo) -Catedrático de Químicaorgánica.

FERRANDO Y MÁS (Pedro).—Catedrático de Historia natural.

GALÁN Y RU1Z (Gabriel).—Catedrático de Astronomía y Cosmografía

G DE GALDEANO (Zoel).—Catedrático de Cálculo infinitesimal.

GREGORIO Y RQCASOLANO (Antonio DE).-Catedrático de Química general.

IZQUIERDO Y GÓMEZ (J. Antonio).—Catedrático de Física y Cristalografía.

MARCO Y-MONTÓN (Juan).—Auxiliar de Mecánica y Astronomía

RIUS Y CASAS (JOSÉ).—Catedrático de Análisis matemático, 1.° y 2.° curso.

RU1Z TAPIADOR.—Auxiliar deAnálisis matemáticoy Catedráticodel

Instituto.-SAVIRÓN Y CARAVANTES (Paulino).—Catedrático de Química inorgánica y sis químico

Análi-SILVÁN Y GONZÁLEZ (Graciano).—Catedrático de Geometría analítica y

Geome-tría métrica.

YOLDI Y BEREAU (Francisco).—Auxiliar de Química

Trang 3

DE ZARAGOZA

Apuntes para la teoría geométrica de las lito cíclicas de 4,° orden

y pi-irxaej-a especie(CONTINUACIÓN)

Estos cuatro apartados se presentan simultáneamente

en un mismo haz de planos

en una misma cíclica, cuando

se verifica uno de ellos para

un par de superficies cónicas

Enefecto, eltetraedro

autopo-larV", V.2V3V4 ,tendráunodesús

vérticesinteriorálasuperficie

esférica, de modo que, si

su-ponemos que dicho punto esel

V4 , el cono V4<?

4 contendrá en

susdoshojas ála cíclica,

generatrices cortan á la

esfe-ra La cíclica contendrá dos

ramas reales y distintas,

dán-doseleporeste motivoel

nom-bre debicursal

12. Cadacaradel tetraedro

cortará á la cíclica en cuatro

puntos todos reales ó todos

imaginarios conjugados dos a

dos; si son reales los

corres-pondientes á una de ellas

con-cuandose verificauno de ellos

para un par de cónicas Enefecto, el tetraedro autopolar

<r

i c2<J

3<74>tendráuna deestasras exterior ála superficie es-férica, demodo que, suponien-

ca-do que sea la s4, la cónica

-f' 4determinará conla esfera doshaces de planos tangentes co-

munes: uno tal que cada uno

de sus rayos dejará á un

mis-mo lado á laesferay la cónica

dejándoles á distinto los rayosdel otro, y componiéndose el

haz tangencial de dospartes ó

hacesparcialestalesque,cada uno podráconsiderarseengen-

drado de un modo continuopor un plano que ruede apo-

yándose sobre la esfera y la

cónica; por este motivo le

lla-maremosbicursal:en estecasotoda la cónica dada es útil.

Por cada vértice del

tetrae-dro pasarán cuatro rayos del

haztodos reales ó todos

imagi-narios,siendo-enestecaso

con-jugados dos á dos; si son

rea-les los correspondientes á un

Trang 4

tendrá esta cara tres pares

de generatrices reales

relati-vas á los conos cuyos vértices

estén en la misma; si dichos

puntos son imaginarios, las

generatrices de uno delos

co-nos contenidas en dicho plano

seránreales, y las delos otros

dos imaginarias, siendo en

to-dos loscasoseltriángulo

defi-nido por los vértices,

autopo-lar respectodel hazde cónicas

producido en el hazde

cuádri-cas por aquella cara

Dos delas tres caras

concu-rrentesen Vacortaránelcono

Vi <p 4segúngeneratricesreales

y, por consiguiente, ála

cícli-ca, en puntos reales, cortando

la otra cara al cono y á la

cí-clica según elementos

imagi-narios Supongamos que esta

V2 <p 2 según imaginarias, ó

vi-ceversa; si suponemos lo

pri-mero la superficie V^

ten-dráparte parásita y este

mis-mo plano s

3 separará las dos

hojas de los conos Va ¡p s y

V4i4 así como también lasdos

ramasdelacíclica;luegocada

rama de esta también estará

en cada una de las hojas de

V2cp2 con la diferencia deestar

cada dos puntos de la curva

separados por V,, y no estarlo

porelvértice V3.

vértice, pasarán por él tres

pares de tangentes reales

rela-tivas á las cónicas contenidas

en lascaras del tetraedro que determinen dicho vértice; si

losplanos sonimaginarios, las

tangentes á una delascónicas

serán reales é imaginariaslas

de los otros dos pares, siendo

en todos los casos el ángulo

triedrodeterminadoporlostres

planos, autopolar respecto de

la serie de conos

determina-da por la serie de cuádricas

y cuyo vértice sea el citadopunto

Por dos de los tres vérticessituados en la cara exterior,pasarán cuatro planos reales

del hazcíclicosiendo

imagina-rios losque pasen porel tercervértice que será el interior á

la cónica ¿/ puesto que el

triángulo V,V.,V3, esautopolar

respecto de lamisma. Si

supo-nemos que este vértice es el

t tendrá parte

parási-ta. El punto V3 separará los

dos haces parciales de planos

de que se compone el total;

pues si consideramos una

tan-gente á la cónica s'

4 , varemos que desde uno de los

obser-planos tangentes ála esfera

trazados por dicha recta, no puedepasarsealotrosin pasarpor dicho punto V3.

Trang 5

219 —

La arista V^Vi será interior

á Vs <p 2porser la polardel

dosgeneratrices realesy á las

otras dos V3 <b 3 y y,?, según

dos pares de imaginarias

Co-moconsecuenciadeesto

dedu-cimosque la superficie cónica

Va <p 2 contendrá parte útil y

parte parásita, puesto que en

ella existirángeneratrices sin

puntos reales de la cíclica.

13.—Veamosáqueapartado

pertenece el grupo de los dos

conos y2<p 2 y y4 cp

4 ; para ello

tracemos desde la recta V^Vf

los planos tangentes al cono

y¡tp

4que serán tangentes á la

cíclica en puntos reales,

pues-to que el cono y¡<¡>

4 sabemos

que no tiene parte parásita;

tracemos análogamente,

des-de lamisma recta, los planos

Este punto también será rior álacónica cp'

inte-2) puesto que

las tangentes trazadas desde

él á lamisma hemosdichoqueson imaginarias; pero existeuna diferencia entre los dosplanos tangentes á Strazadosporuna tangenteátp'

trazado porotratangente á<p'

a

y es, que aquellos están

sepa-rados porel plano <j. mientrasque estosno lo estánpor el ss.

El lado V¡Vi opuesto al

vér-tice y3 en el triángulo VaViy¡

y contenido en la cara <r

2seráexteriorála cónica i¡\ ; luego

por el vértice y4=ea a

3 t, que

seráinteriorálaesfera porser

opuesto á la cara *¡ exterior á

lamisma, pasarándos

puesto que por él no pasan

planos tangentesrealesáS;demodoquelastangentesá estas

curvas trazadas por aquelpunto serán imaginarias De-

dúcese de lo anterior, que la

cónica tp', tiene parte útil y

parte parásita, puesto que

existen tangentes á la misma quecortan á la esfera

Veamos áqueapartado

per-tenecen las cónicas <¡>'

en dos puntos pertenecientes á

dos planos realesdel haz

dos puntos que no podrán

con-fundirse con los anteriores ni

Trang 6

— 220

tangentes á V2 <f 2 que tocarán

á lacíclicaenpuntos

no pueden confundirse con los

anteriores ni ser secantes ála

cíclica, porque en tal caso lo

serían al cono Va i>

2

doblemen-te proyectante de la misma;

resulta, por consiguiente, que

dichos planos no podrán

cor-tará la cíclica ni ser

tangen-tesá la misma en puntos

rea-les; luego dejarán á esta enel

interior del diedro que

deter-minen: de modo que los dos

conos V2cp

2y V4a4 estarán en

el caso b), es decir, el diedro

relativo al cono V4&4

conteni-do toconteni-do él en el interior del

relativo al cono V2 <f 2

Como el plano <j.¡ es exterior

álos conos V^?, y V3 <p 3 , las

aris-tas V,V4y V3Vi serán

interio-res á ellosy como esta última

recta también es interior al

cono V4?4 porserlapolar de g

3respecto deeste cono, deduci-

mos que, los V3tp

3 y V4 cp4

per-teneceránal apartadod),no

te-niendo ninguno de ellos parte

parásita; los V,?, y v4:p 4

esta-rán en el caso c).

Análogamente, como la

arista V2V3 es interior al V2cp2

y exterioral V3&3, también

es-tos estarán en el caso c).

Por ser la cara a

4= V,V2V3 ,

exterior á la esfera y

determi-maren los conos V, », y V3<y 3

generatrices imaginarias, es

decirpor separarlasdoshojas

de estos conos, deducimos que

perteneceral segmento

exte-rior determinado por la <?'

dicharecta, puesto que en tal

casola <s¡'

í tendría parte

seg-mentointerior de la »'a; luego

losdospuntosenque dichanica a'

có-2 corte á la recta ss?

4 se

rán interiores á la ep'

4 y sus

puntos interiores también

se-ráninteriores áésta; luego

di-chas cónicas estaránen el

ca-so b).

Como el vértice V4 lo

supo-nemos interior á la esferayá

las cónicas <o\ ytp'

3) las aristas

se-ránexteriores á dichas

cóni-cas, y como <j 3 <j 4= VjV2

tam-bién es exterior á tp'41 puesto

que V3 es interior, resulta que

las cónicas cp'

3 y<p'

4 rán alapartado d), noteniendo

pertenece-ningunade ellas parte

nos tangentes que componen

Trang 7

- 221sólo una hoja de ellos conten-

está á un solo lado del plano

tr¡

, y como el V3 -f 3 tiene todas

sus generatrices útiles y el

V¡ <p, tiene parte parásita

re-sulta que estos están en el

caso b)

Para ver la posición

ocupa-da por los conos V, tp, y yá 'f 2

observemos: 1.° que la arista

V\ V2 es exterior á ambos y

queel haz dearista y^s^s,¡

formado por los planos

tan-gentesalV2 cp2ylos <r

3=y, y2V4

y J4syIF,ya como

conjuga-dos es armónico, siendo el <s

3

el que separa lasdosramas de

lacíclica; 2.° que el hazde la

misma arista formado por los

planostangentes al y,-¿

{ y los

ff

3 y 54 como conjugados,

tam-bién es armónico, y 3.° que

eldiedrodelosdos planos

tan-gentes al V, <p, quecontieneen

su interior á la cíclica ha de

contener también los dos

pla-nos tangentes al cono V2 cp2 ,

puesto que si estos planos

es-tuviesen fuera, la cíclica no

estaría contenida en el cono

V, es, por estarlo en cada una

de las dos hojas de y2 »s que

quedarían en el ángulo

exte-rioral y,tp

4 ; luego dichos

co-nos estarán en el caso a).

dos planos tangentesála

esfe-ra por una tangente á -f\ ó a'

3

exteriorá S,podrá irsede uno

de ellos al otro por un giro,sin pasar por ninguno de los

puntos interiores á la esfera,

luegolos dos haces parciales

no estarán separados por el

punto y,; además por ser la

recta c, <r 3= v 2VA secante de

la cónica ¡p'

de la cp'j que tiene parte

tendrá que estar dentro de la

tp'

3 ; deduciéndose de aquí que

se hallan en el caso b).

Para verla posición

ocupa-da por las cónicas ®\ y cp'

ob-servemos: 1.° que la arista

5, (i,= V3Vi es secante á

am-bas cónicas, puesto que V3 es

interior á cp'2 y y4 lo es ái',y

que la serie formada por los

dos puntos comunes á la <p s y

^4 Y^3es armónica, así como

ladeterminada por estos dospuntos y los comunes á »',; 2.°

queporser V3 interior á -¡¡\ y

exterior á <¡¡\ y Vi exterior á

:p', é interior <¡>\, deducimos queelsegmento exterior áuna

cónica contendrá todo el riorálaotrapuesto quesisolo

inte-contuviese una parte, los

pun-tos de intersección de la

pri-mera con la recta V3Vi rían separados por los dos

esta-puntos de la otra cónica, en

cuyocasolos dospuntosV3yVt

Trang 8

— 222

Resumiendo lo anterior,

ve-mos que la cíclica puede

con-siderarse engendrada por seis

pares de conos que agrupados

los de cada par de aristas

opuestas serán los siguientes:

ex-V, v 2

conos que están

' en el caso a)

la arista V3V4es

in-v3v4

V& conos que están

14.— Los casos particulares

queesta clase de cíclicas

pue-den presentar son debidos al

númerodecilindros

doblemen-teproyectantes, óloque viene

áserlo mismo, al número de

vértices del tetraedro que se

que, todo el segmento interior

citado haz de planos puede

considerarse engendrado por

seispares de cónicasque

agru-padas lasrelativas á cada par

de aristas opuestas serán lassiguientes:

?2

V*

r3

la arista <t,c2 es

cóni-cas que están en el

la arista s3<<

4 es

cóni-cas que están en el

Las variedades que esta

es-pecie de haces de planos decuarta clase pueden presentarson debidas al número de ca-ras del tetraedro que pasan

por elcentro dela esfera;

ten-dremos por consiguiente tres

Trang 9

sustituyen por direcciones;

tendremos, por consiguiente,

tresvariedades, según que

es-tos sean 1, 2 ó3.

Entodos los casos,

subsisti-rá el vértice interior que

he-mosdesignado porV4 yelcono

correspondiente que seguirá

conteniendo en sus dos hojas

la curva Cuando un vétice se

sustituye por una dirección, la,

involución cuyo centro es

di-cho puntoy cuyoplanocentral

eslacara opuesta, setransfor

ma en simetría respecto de

esta cara y aquélla dirección;

si son dos los vértices que se

sustituyen por direcciones, la

involución respecto de la

aris-taque determinan y la

opues-ta, se transforma en simetría

respecto de esta última arista

yaquella orientación, y si son

tres los vértices sustituidos, la

involución respecto del cuarto

vértice (que será el centro de

la esfera) y la cara opuesta

al mismo, se transforma en

simetría respecto de aquel

centro

Dentrode la primera

varie-dad pueden ocurrir dos casos,

segúnque elvértice sustituido

sea el V2ó uno de los V", ó V3,

es decir, según que el cilindro

sea hiperbólico ó elíptico y,

aun dentro de este último,

se-gún que el cilindro penetre ó

nó en la esfera Cuando hay

dos cilindros existirán tantos

casos como combinaciones

puedanformarse con V[Vsy V3

es decir tres.

Porúltimo, si los tres

vérti-variedades (además del caso

general) según que una, dos ó

tres caras pasen por el centro

de 2

Entodosloscasos, subsistirá

porconsiguiente,lacara

exte-rior que hemos designado por

t

4y la cónica correspondiente

tp'

4que en la tercera variedad

quedará reducida á un conodirector, y el plano de esta có-nicaseparará los dos haces deplanos de que se compone el

porel centro, la involución deque es plano central quedará

reducidaáunasimetría;si doscaras pasan por el centro,

cada una de ellasvendráá ser

plano de simetría del haz y su

rectade intersección un eje de

simetría, y si las tres caraspasasenpordicho centro, exis-

tirían tresplanos de simetría

del haz de cuarta clase, tresejes desimetría yuncentrodeídem, que será el centro de

la esfera

Dentro de la primera

varie-dad de estos haces, pueden

ocurrir dos casossegún que el

planoque pase por el centro

sea el s.

2 óuno de loso

1 ó ?3, esdecir, según que se trate de

las cónicas <¡>'

2 ,

3

Cuan-do los planos de dos cónicas,

pasen por el centro, existirántantas combinaciones como

puedenformarse con<j,, t

2ys

3

Por último silos tresplanos

Trang 10

ees son lossustituidos por

di-recciones, las cíclicas reciben

el nombreespecial de cónicas

esféricas, pues, en este caso,

Cíclicas reales unicur'

sales.—R\ segundo género del

grupo20 corresponde al caso

en que los planos conjugados

comunes á dos cuádricas del

haz son imaginarios

su-perficies cónicas que nos

defi-nen la cíclica; At y A\, A2y

A'.2 los planos tangentes al

respecti-vamente, trazados porlarecta

V-, V2= <r 3 <j

4 , estando

separa-dos los dos primeros por los

otros dos; la parte de

superfi-cie cónica V,©, comprendida

en eldiedro AxA.2nocontendrá

puntos reales de la cíclica, de

modo queserá parte parásita;

una cosa análoga sucederá á

la V2 <f 2comprendida en el

die-dro A\A'.2; en cambio serán

útiles las partes de cada una

de aquéllas superficies

conte-nidas en el A.,A',

El planoAstangentealcono

V2 <p 2 ; tocará á este según una

generatriz y cortará al V,<p,

segúndos, quecon aquella

de-terminarán dos puntos de la

s pasasen porelcentro

obtendríamosloshaces de

pla-nos correlativosdelascónicas

esféricas

Has cíclico de planos decuarta clase unicursal.-El se-

gundo género delgrupo 20co

rresponde al caso en que los

dos puntos conjugados

comu-nes á dos cuádricas de ia serie

son imaginarios

Sean <p', y<p', las doscónicas

que nos definen el citado haz;

At y A\, A.2 y A\ los puntos

de intersecciónde las cónicas

f'iyf'sconla recta tr,<r

s= V3V4

de intersección de sus planos,

estando separados los dos meros porlosotros dosysien-

pri-do elsegmentoexteriorcomún

á las dos cónicas el A\A.2; la

parte de radiación de planostangentes á o\ que contenga

puntos del segmento Al A., no

contendrá planos reales del

haz, siendo parte parásita dedicha radiación;una cosa aná-loga sucederá á la de laradia-ción de planostangentes átp'

2

que corte al segmentoA'.2A\;

en cambioseránútiles las

par-tes de cada una de aquéllasradiaciones que corten el seg-mento A'

lAi exterior á lasdos

cónicas

Por elpuntoA.2 de la cp'

2

pa-sarán dos tangentes á la ip',

que serán generatrices de la

desarrollable envolvente del

haz cíclico de planos, siendo

su punto de contacto con esta

Trang 11

- 225

de retroceso (LA núm. 166);

siendo aquellas generatrices

las tangentes en ellos.

Estos dos puntos de

contac-to del planoJ2bitangente á la

cíclicaperteneceránalplano<r,

polarde V, ; lasdemás

genera-trices de Vt <f, cortarán la

cí-clica en pares de puntos

ar-mónicamente separados por

y, y <j, resultando, como

con-secuencia, que dicha curva

estará formada por dos arcos

armónicamente separados por

el vértice V, y el plano <¡u

uniéndoseestos arcosen

aque-llos dos puntos de la cíclica

contenidos en el plano a,

, y

pudiéndo describirse la parte

real de un modo continuo por

un punto; esta curva que

pre-senta todos sus puntos

uni-atrsal por el motivo

anterior-mente citado; otro tanto de lo

dicho para el cono V, <p,

su-cedecon el V3 <p3.

Por ser dos carasdel

tetrae-dror autopolar imaginarias

conjugadas, tendrá éste reales

las otras dos caras, que nos

determinarán dosvértices

rea-lesen la arista real en que se

corten las dos caras

dos superficies cónicas reales

doblementeproyectantes,

sien-do las otras dos imaginarias

con vértice imaginario Hay,

en este caso, mordeduradeun

cono en otro y de ambos en la

esfera

Las variedades que pueden

cónica punto límite de la

có-tes deo', pasarán dos planos

armónicamente separadospor el plano o, y el punto V,

resultando, como

consecuen-cia, que dicho hazse

compon-drá de dos hacestales que, de

un modo continuo podremos

pasardelunoalbtro por

aque-llos dos planos que pasan por

V',; por cuyo motivo le mos el nombre de unicursal;

dare-siendo ordinarios todos susplanos

Como dos vértices del

te-traedro son imaginarios

con-jugados, tendrá éste reales los

otros dos vértices, que nos

de-terminarán una arista real,

siendo además realeslas caras

que pasan por la recta realdefinida por aquellos puntosimaginarios;existirán, portan-

to, solodoscónicas dobles

rea-les de la desarrollable

envol-ventedelcitado haz de planos;

las otras dos cónicas serán

imaginarias, asícomo sus

pla-nos

Las variedades

Trang 12

correspon-presentarse, serán debidas al

número decilindros de

segun-do orden que sustituyan á los

conos

1.6— Cíclicas nodales.—

Co-rrespondenéstas al grupo21,

según ya hemos visto(8),

exis-tiendotres superficies cónicas

de segundo orden doblemente

proyectantes de las mismas,

dos de las cuales, las y2'f2 y

V3 <p

3 , son tangentes á un

mis-mo plano s, á lo largo de dos

generatrices que por ser

tan-gentesconjugadas respecto de

S (6), serán perpendiculares

También vimos queeste plano

^cortabaálasuperficiecónica

que eran tangentes de la

cuár-tica armónicamente

separa-das por aquellas dos de

con-tacto, siendoelvértice V,

pun-to doble de la línea, por lo

cual se da á ésta elnombre de

cuártica nodal alabeada

17.— Se distinguen en este

grupo tres géneros de

cuárti-cas.En el primero que

corres-ponde al caso en que uno de

losdiedros a

lAi , <^

lA3dearista

V2V3, en que están inscritos

los conos V2 <p.2ó V3 tp 3esté

con-tenido en el interior del otro,

cortará elplano u, alconoV,<p,

según dos generatrices reales

tangentes cada una de ellasá

cada uno delos dos arcos

rea-les de la curva que deben

pa-den alnúmero de cónicas blescuyos planos pasen por el

do-centro de la esfera

Hascíclico de planos nodal

de cuarta clase.—

Correspon-den al grupo 21, existiendosolotres cónicas dobles de su

desarrollable envolvente, dos

de las cuales las ¡p'

ay tp'

tie-nen un punto común V, con

un plano tangente común s

i

que es el determinado porlas

dos tangentes á cada una de

aquellas en V,, cuyas

tangen-tesserán perpendiculares por

ser conjugadas respecto de S

También vimosque por V";

pa-sabandos tangentes ála

cóni-caep'

t contenida en el plano n

i

tangente común á lasdos

pri-meras, armónicamente radas por lastangentes á <¡>'

pudiéndose designar con

el nombre de has cíclico deplanos nodal de cuarta

clase

Existenenestegrupo

tresgé-neros de haces de planos

co-rrespondientesá otras tantasdesarrollables de cuarta clase

En el primer género que

co-rrespondealcaso enque mentoexterioráuna delasdos

elseg-cónicas <p',ó o\determinadoen

la recta deintersección de susplanos, esté todo él contenidodentro del segmentoexteriorá

la otra, podrá engendrarse el

haz tangencial de planos deun

Trang 13

227 —

sar por el punto V,, el cual

aparecerá como doble; por

cuyo motivo las de este

géne-ro que se componen de una

sola ramareciben elnombrede

ctiarticas crmtodales

el plano a, ; y siendo sus

gene-ratrices de contacto las

tan-gentes reales á <?', trazadasdesde V, (6)que serápuntoex-

terior de esta cónica; por estacausa, y por ser correlativo

de las cuárticas crunodales,

lo distinguiremos de losotros

con el nombre dehas de

pla-noscrunodal de cuarta clase

Enel segundo génerode

ha-ces deeste grupo quese

obtie-necuando los segmentos V,J2

y V,A3 de puntos exteriores á

las dos cónicas a>'

deter-minadosenlarectadeción de sus planos tienen una

intersec-parte común A,A:I , los planostangentes á las dos cónicas

trazados desde puntos de la

recta <r 2<r3 inmediatos al V, por

uno y otro lado del mismo,

se-rán imaginarios, y solo seráreal el a, determinado por las

tangentes á cp'

2 y cp'

3 en V,, demodo que este plano tangente

será aisladoysusgeneratrices

de contacto con la

desarrolla-ble envolvente imaginarias;luego el punto V, estaráen el

interior delacónicasp't. Todoslos planos reales de este haz

cortarán alsegmento A.2A3 de

lospuntos exteriorescomunes;

á este hazde planos le

llama-remos por analogía con las

Eduardo Torroja (458) designaremos también con este nombre á la parte imaginaria de una curva

El segundo género se

obtie-ne cuando los diedros a

lAi y

<s

iA3 en queestán inscritos los

conos Va ? ay V3 <p 3 tienen una

parte común exterior al

pla-no tangente », que separa las

dos hojas del cono, V,cp,

cor-tándole según dos

generatri-ces imaginarias que

sustitui-ránálas tangentes dela

cícli-ca en el punto aislado V,; y

lasporcionesde lasdos

super-ficies cónicas V2cp2 y v3 <f3

in-mediatas al punto V, que

que-dan á distinto ladodel planoa

l

determinarán cada una de

ellas enla otra una cadena O

de puntos que contendrá el

punto real V\ Alas cuárticas

deeste género las llamó

Sal-món acnodales

Trang 14

228

-El tercer género

corres-ponde alcasoenquelos

ángu-losa

lAsy <¡

lA3 no tengan

par-te alguna común, siendo la

curva imaginaria y estando

contenida en dos conos reales

Va<?ayV3 <f 3 yenotro V,?,

ima-ginario cuyo vértice real V,

pertenece á la esfera5

En todos los géneros la

cí-clica está eninvolución

consi-go misma de tres modos

dis-tintos;unorespectodel vértice

V2 y el plano<j

2 , otra ción análoga respectodel vér-

involu-tice V3 y plano <¡ 3 y la tercera

respecto de las rectas V2 V3

y <r 2 a3.

Los vértices V2y V3 podrán

sustituirse por direcciones

dando origen á variedades de

estas cíclicas nodales

18.— Cíclicas cuspidales.—

Son las comprendidas en el

grupo22(8) quesehallarán se

gún dijimos (6) en dos

superfi-cies cónicas V,», y y2*2

tan-gentes entresí y á la esfera £

en el punto V, vértice de una

contacto del plano ¡r, tangente

común serán perpendiculares

por ser conjugadas respecto

de la esfera E Si

considera-mos una generatriz de la

su-perficieV2tp2moviéndose sobre

la misma cortará en dos

confundirse á la vez en el

vér-tice Vt ; luego dichageneratriz

vendrá á ser una tangente de

curvas correlativas, has

cícli-code planos acnodal

El tercer género se

obtie-ne cuando el segmento

exte-rior áuna cónica es interior á

la otra, siendo ladesarrollable

imaginaria; de modo que soloexiste un solo plano real del

haz, el c,, siendo todos los más imaginarios

de-En todos los casos está el

hazde involución consigo

mis-mo, de tres manerasdistintas;una respecto del plano <¡.

2 y su

polo V2,otrarespectodeu3y V3

y la tercera respecto de las

rectas V2V3 y <7

2 a3.

Los planos de lascónicas V2

y V3 podrán pasar por el

cen-tro de laesfera dandoorigen á

variedades de estos haces de

determina-comunes á dos cónicas o\ y<p'

2 en el punto V, común á las

dos cónicas es la recta de

in-tersección delos planos a, y<¡

¡

de ambas, siendo exterior áellas todo el segmento de la

expresada tangente exterior á

la -/,; el haz de planos realesestará formado por todos los

tangentes comunes que corten

al expresado segmento, de

Trang 15

229 —

segunda especie de la cíclica

en el punto V,, comopor otra

parte, la generatrizde

contac-to de la V,*, con el plano

tan-gente <s¡ es tangente á la

cícli-caen el vértice, según se

des-prende de ladefinición

ordina-ria, {L.A núms. 1 y2), el

vér-tice V, tendráqueserde

retro-ceso de lacurva Por

presen-tar este punto de retroceso

suele darseá las cuárticas de

estegrupo, el nombre de

cus-pidales

Estas cíclicas estánen

invo-lución consigo mismas

respec-to del vértice V2y de su plano

polar <7 3respecto de S

El cono V2 podrá ser

susti-tuido poruncilindro;entonces

el plano diametral de laesfera

perpendicular á las

generatri-ces,serádesimetría, ylas

sec-cionesproducidas por este

pla-noenlaesfera, y enel cilindro

serán osculatrices; pues el

cír-culo y cónica obtenidos que

debenser tangentesno podrán

tener más que otro punto

co-mún sinser tangentes en él.

modo que este haz podrá ser

engendrado de un modo nuo porun plano tangentemó-

conti-vil. Por otra parte si en estemovimiento consideramos el

punto de intersección con una

recta perpendicularalplano<¡¡

en un punto de la tangente á

o\ é interior á ©', , se observaque al describir un rayo del

haz; la parte de éste próxima

al punto V, pasando porél, el

movimientodel puntode

inter-sección de este plano con

aquellarecta,se verifica enun

sentidoconstante,hastallegar

á confundirse el citado rayocon <r,, retrocediendo después;

luego el plano a, es de

retroce-so, (L A núm. 42) puesto que

la expresada perpendicularno

corta á ninguna generatriz de

la desarrollable envolvente en

laparteconsiderada;loshaces

de estegrupo soncorrelativos

de las cíclicas cuspidales sentanáoun planoderetrocesoEstoshaces de planos están

pre-en involución consigo mismosrespecto del plano <r

2 y de supolo V2respecto de S.

Seobtendrán dos variedades

de estos haces según que el

plano<r

2contengaónoelcentro

de S siendo este plano de

si-metríadelhaz,yel cilindro

largo de la misma.

Trang 16

- 230 —

19.—El haz cíclico de planos circunscrito á la esfera S álo

lar-gode una cíclica (S)es de la misma naturaleza quela curva

Para demostrar estapropiedad, observaremos que á todo punto

A de (E) corresponde en «el haz el plano a tangente en él; áuña

cuerda A B su polar afJ; al haz radiado de segundo orden

doble-mente proyectante de (£) desde V, unhaz plano derectas de

se-gundoorden contenido en el plano <¡ polar de V; al haz de planosbitangentes V>, laserie ¡p' de puntos dobles de la desarrollable;

luego existen los mismos puntos conel mismo plano polar

respec-to delacurva (£)y del haz cíclico de planos circunscrito, y

cuan-do el vértice V nosea punto de £, la línea doble »' será polar de »respecto del círculo <s (L A núm. 239). Dedúcese de aquí que,

cuando existe un cono con su vértice interior á la esfera, la arrollable envolvente del haz cíclico de planos tendrá una línea

des-dobleen un plano exteriorá 2, siendo lalínea y el hazbicursales

Si ninguno de los conos doblementeproyectantes tiene su

vérti-ce interior ála esfera ni sobre la misma,los planos de las cónicas

dobles serán secantes de S; luego el haz y la línea serán

unicur-sales

Cuando uno de los conos doblemente proyectante tenga su

vér-tice sobre la superficie esférica, existirá también una cónica doble

de la desarrollable sobre el plano tangente á S en aquel punto,

puesto que según hemos visto esta línea doble ©' es lugar delos

polos de los planos del haz de bitangentes á{E), estando estas nicas »'situadas en los conos S-¡¡' conjugados de los haces de pla-

có-nos tangentes á V<p en el sistema polar absoluto Si el cono Vy

tiene dos generatricesreales en el plano <*, pasarán por el punto

Vdos rayos reales del haz de rectas tangentes á<?' siendo la línea

crunodal y el haz de planos de la misma especie Cuando las

ex-presadas generatrices sean imaginarias, sus polares también lo

serán, correspondiéndose las acnodales con los haces reales que

tienen un rayo aislado Si el cono V<p es imaginario, imaginariosseránlos polos de sus planos tangentes; luego la nodal imagina-

ria se corresponde con el hazimaginario de un solo plano real.Porútimo, si el cono V<? es tangente á a, la cónica <»'tiene portangente en V la perpendiculará aquella generatriz de contacto,siendo las cíclicas cnspidales y el has de planos con un rayo de

retroceso

III

20.— Proponémonos en

pri-mer lugarreducirla

construc-ción de una cíclica definida

Trataremos en primerlugar

de reducir la construcción de

una desarrollable circunscrita

Trang 17

á una esferaS y otra cuádrica

2', á la determinada por doscónicasdobles delaexpresada

desarrollable cíclica,

obser-vando para elloque los planosnos deestascónicas doblesson

los que tienen el mismo polorespecto de cada una de las

cuádricas de la serie.

por unaesfera Syotra

cuádri-ca2', á la intersección de dos

superficies cónicas desegundo

orden, observando para ello

quelos vérticesdeestas

doblemen-teálacíclica(£)seránlos

pun-tos que tengan elmismo plano

polarrespecto delascuádricas

del haz cuya basees (2) {L.A

número 232).

21.— La esfera S y la cuádricaS'sondirectrices de dos sistemas

polares en el espacio, de tal modo que á una figura S,,den otras 22y E'2 polaresde £, y homográficas, por consiguiente,entre sí. Es evidente quelos puntos que tengan el mismo plano

correspon-polar respecto de las cuádricas S y £', serán dobles en las figuras

homográficas S2y £'

2 y también serán dobles los planos que

ten-gan el mismo polo

Para determinarestospuntos y planos dobles, observaremos que

al punto A¡ de la primera

co-rresponderá uno A2 dela

se-gunda, y á éste, como de la

primeraotroA3delasegunda,

y que siimaginamos definida

larelación de homografía

en-tre las dos figuras por las

ra-diaciones At y A* de la

prime-ra de aquellas, con sus

homo-logas respectivas A2 y A3 de

lasegunda,se cortaránen todo

punto doble V¡ no situado en

la recta AlA.2l las rectas ViAi

y VfA^ dela primera figura y

sus homologas VXA% y VtA3

de la segunda; pero como en

general, las rectas AlAi y'

A.2A3 serán distintas, los

pun-tos deintersección de las

rec-tas de la radiación Aí con sus

homologasdeA.¿formarán una

cúbica; los de intersección de

lasrectas deA.2 con sus

homo-logas de A3 constituirán otra

cúbica que cortará á la

prime-ai plano a, de la primera

co-rresponderá uno a

se-gunda y á este, como de la

primera, otro a3de lasegunda,

y que si imaginamos definida

larelación de homografía

en-tre las dos figurasporlas

3 a, serán distintas, los

planos determinados por las

rectas dejla^figura plana o^

con sus homólogos de la a2

constituirán unhaz de planos

deterceraclase; losplanos

de-terminados por las rectas de

la figura plana ¡x

3 con sus

ho-mologasdea, constituirán otro

Trang 18

— 232 —

rá en puntos que tendrán el

mismoplanopolarrespecto de

todas las euádricas del haz,

siendo por este motivo vértice

de los conos desegundo orden

doblemente proyectantes dela

cíclica

Podríamos ya determinar

simultáneamente todos estos

conos por medio de cinco

elementos convenientemente

elegidos; por ejemplo, cinco

puntos tales que entreellos no

haya dos enlínea rectacon un

vértice del tetraedro, los

cua-les podrían hallarse cortando

la cíclica por un plano que no

pasase por ningún vértice y

añadiendo á los cuatro puntos

así obtenidos otro cualquiera

en general Si en particular

tomásemos uno de losdos

pla-nosparalelosá loscíclicos

tra-zados por el centrodeS, como

este plano cortará al haz de

euádricas según unhaz de

cir-cunferencias que tendrán

co-munes lospuntoscíclicos y los

del eje radical común,

podría-mos determinarfácilmente

so-bre el mismo las

circunferen-cias directrices de los conos

que pertenecerán al haz y

pa-sarán por las proyecciones de

unpunto real de la curva no

contenido en el plano

(Continuará.)

haz que tendrá común con el

primero varios planos con el

mismo polo respecto de la

se-rie siendo por este motivo los

planos de las cónicas dobles

de la desarrollable envolvente

Podrándeterminarse

simul-táneamente todas las cónicas

dobles pormedio decinco mentos convenientemente ele-

ele-gidos;porejemplo,cincoplanos

tales que entre ellos no haya

dos que se corten según una

recta contenida en una cara,

loscualespodrían hallarse

eli-giendo cuatro rayosque sen porun punto no contenido

pasa-enningunacaray ademásotro

cualquiera en general Si en

particular tomásemos elpunto

rectas focales reales del cono

circunscrito áS'desdeSenque

se cortan dos rayos isótropos

del haz, comoeste punto debe

ser vértice de una serie de perficies cilindricas que ten-ganpor planos tangentes co-munes dos reales y aquellos

su-dos isótropos tendrán una

rec-ta focalcomún,siendotes estos elementos con un nuevo plano tangente á cadacilindro para ladeterminación

suficien-de estos No obstante de ser

este el procedimiento

correla-tivo, creemos más sencillo

ele-gircomopunto del infinitoelde

una de las asíntotas de la

hi-pérbolafocaldeS' cuandoesta

tengacentro, pues enestecasoserán de revolución las super-

Sixto Cámara

Trang 19

Las Tablas gráficas de Luyando

CONTRIBUCIÓN Á LA HISTORIA DE LA NOMOGRAFÍA

Por Giuseppe Pesci

De la R. AcademiaNaval de Livorno

§7.—El segundo abaco, que ocupala parte superiorde latabla

pri-mera, da los valores de es que sededucen numéricamente de la fórmula

[6]yaexpuesta

Para construirlo se ha formado sobre el eje de las x una escala

uni-forme parapponiendo, (excepción hecha siempre de un coeficiente

cons-tante),

eje delasy, trazada por el punto de cotap = 62', (dela escaladente), se hatrazado otra escala idénticaá la anterior, poniendo

prece-y = s 2 sen 60°.

Portanto paratrazarla línea de cotatí se procede del modo

si-guiente: De la [6] resulta inmediatamente que el segmento de la

pri-mera escalacomprendido entre el origen yel punto p —54', y el

seg-mento de lasegunda escala comprendido entre el eje de la re y el punto

e • 2 sen 60° pueden considerarse como los catetos de untriángulo

rec-tángulo en elcual el ángulo [i opuesto al segundo estará definido por

a ;

para trazartodas estas rectas, no es necesario calcular el ángulo ¡3; es

considerary calcularmediantela [6] los correspondientes valores de e ,

para conocerlospuntosde interseccióndelasrectastí conlaescala (sa ).

Los valores atribuidos á tí varían de 5 o en 5o entre o y 80°; y de

Trang 20

rresponde á la [6] mediante el cual, dadas p ytí se calcula

inmediata-mente e con un error menor que2"5 (como paras,).

Es notabilísimo este abaco, por presentar un anamorfismo tico completo;noempíricocomoenel abacoprimero,niincompleto como

analí-en el cuarto Pertenece al tipo de los abacos radiados, (N § 27), de los

cuales el primer ejemplo se encuentra en el de «vidaprobable»

construí-do por Lalanne, (1 c. § 65).

§ 8.—Consideremos finalmente el abaco correspondiente ála [7],

úni-co que nos resta por examinar

Siendo en este abaco e¡ función de tres variables, no podía ser un

determina la fórmula [13], pero tomando un coeficiente constante

di-verso, pues en esta siendo el intervalo de0,9 cm solamente, queda

divi-dida de 15" en15". Sobre el ejedelas yse ha establecido otra escala y

uniforme paralosvaloresde s'

Hecho esto, atribuido un determinado valor, p.e 5 o á h se han

cal-culadolosvalores des'

3 (como ahora diremos),parap = 54' yp — 61';

se han marcado los puntos correspondientes, y se han unido mediante

un segmento rectilíneo; se tiene así obtenida la línea de cota h = 5o

,

"

y haciendo variar después h de grado en grado hasta80°y de cinco en

cinco grados entre 80°y 90°, seha obtenido el abaco que corresponde á

Trang 21

— 235 —

hasustituidoestosarcospordos segmentosrectilíneosquehatrazado

cal-culando los valores de s'

3 (consignados en unatabla de la pág 6),

corres-pondientes á los dos valores indicados de py á todoslos indicados

a

-§9.—rObtenido así el abaco que define e'

3 , para obtener el des

de-terminado porla ecuación

s

3 = s' eos d

se ha adoptado un procedimiento análogo al seguido para el abaco de

la [6], y este nuevo abaco referido al mismo sistema de ejes cartesianosaparece sobre la mismalámina del abaco de la [15], con los mismos ejes cartesianos.

Porun punto O' del eje delasx colocado á corta distanciadel punto

al ejedelasyysobreestarectaseha colocadolaescala(^'

3 ).

prolongán-dose todas las rectas paralelas al eje de las x que pasan por los puntos

3 = 35' á

espacio correspondiente á1'ocupacercade 1,7 cm., estando fraccionada

de 5" en 5".

Ahora, para trazar la línea de cota rf obsérvese que por la [17], el

segmento comprendido entre 0'yelpunto de cotas'

3 , yel comprendido

entre P'y el puntode cota e'

3 pueden ser considerados, comocatetos de

un triángulo rectángulo del cual el ángulo y opuesto a segundo catetoestará definido por

a ;

trazar-las,bastaráponere' =35' enla [17]ycalcularlosvaloresde s dientes átodoslosvalores ded quesedeseeconsideraryque ennuestro

tan-totrazarse el sistema derectaspor los-puntos dela escala (s

3 ) y gar todas las que pasan por los puntos de la escala (s'

prolon-3) hasta

en-contrar ála rectad = 20° [la cual encuentra ála escala (s

3 enlas

pro-ximidades de su punto extremo 33', puesto que 35'cos20° •= 32' 53",];

se obtiene así un abaco completo de la [9| mediante el cual conociendo

Trang 22

— 236 —

setiene evidentemente con un error menor de 2", 5, como paras, ys

)-Resta observar, que poreconomía de espacio unaparte del segundo

aba-co (desde s = 18'), ha sido trasportada á laporción de la lámina quedejabalibre laprimeraparte.

Este abaco,constade dosabacosconexos, (á échelles accolées,N §

117)-No es necesario, que la escala comúncontengalagraduación puesto que

puedeprescindirsedelvalordee'

3 siempreque seconozcaelpunto

corres-pondiente; (por esto se dice fundadamente en el prólogoque«la

numera-ción puede ser provisional»): y por esto también Lallemand llama al

principio en que tales abacos están fundados, «eliminación gráfica».

De este tipo de abacos, frecuentísimo en la práctica, W no presentaLalanne ejemplo alguno, y por ello consideramos el abaco tercero deLuyando como elmás notablede todos

§ 10.— En conclusión: Los abacos constituyen un punto

importantí-simo en la historia de la Nomografía, puesto que son notables, no sólo

por laépocaá que se refiere suconstrucción,sino porquepalpita en ellos

el fundamento de toda esta moderna parte de la ciencia.

De haber sido secundado el ejemplo de Luyando, ciertamente quehabrían podido introducirse ya, simplificaciones notables en los cálcu- los, referentes sobre todo á la Navegación astronómica, (los cuales, áser

posible deben consignarse gráficamente en cartas reducidas), y á todas

lasinmediatas aplicaciones de las Matemáticas

Sólo en los últimos años, especialmente después de la invención de

nuevos métodos se ha tratado de aplicar la Nomografía á la resolución

de los problemas principales de la Navegación astronómica, como lo

con-firma la enumeración siguiente de los abacos construidos hasta ahora,

yquejuzgamosdeutilidad ( 2>

.

1.° El cuadrante de reducción, que juzgamos como el primer abaco

construido, (bastante anterior al de Ponchet), descrito al jinal de 1692

el cuadrante de reducción ( 3

) Ignoramos por qué los cultivadores de la

Nomografía no lo han tenido en cuenta Consta de dos abacos

VOGLER —AnleitungzumEntwerfen graphiscer Tafeln (Berlín, Ed Ernest et Korn, 1877,

D'OCAGNE —Application genérale de la Nomographie, au calcul des profils de remblai et

dé-blai (Annales des Ponts et Chaussés 1896).

(2) Comohemos indicado en una nota al § 4.

(3) V.Cesáreo Fernández Duro,—Los ojos en el Cielo (Madrid Aribau, 1879).

Trang 23

4.° ElAbacodelashoras deortoy ocasodel Sol, deCollignon.

ra-diado, (N § 27), cuyalectura estáingeniosamente simplificada

5.° El Abacode la distancia esférica, (N § 123). 1891 Es una delas

primeras aplicaciones hechas por D,Ocagne en su genial principio delos

puntos alineados < 3 '

6.° El Abaco para la determinación delpunto en el mar, construido

por Fabé y Rollet de l'Isle (Annales hydrographiques, 1892): Este

MARYETT'S.—Longitude Tables for correcting the effect of paralax aud refraction on the

MAINOON.—Carte trigonométnque servant á réduire la distance apparente de la Lune au

BORDA(citados en una observación al § 4), se dice «queMARYETTESreduce á una simple opeía,

Nohemos podido adquirir ninguna de estas gráficas, por lo cual nos es imposible juzgar de

libro que sistematizase los diversos procedimientos adoptados.

(3) En una nota presentada á la Académie des Sciences (Comptes rendus, 1904) por el

pre-sentamos.

Trang 24

- 238

-abaco resuelve el sistema

cuandosetomanpor incógnitas dos de lascuatro cantidades a, b, c, 3, y

re-ducción sirve para resolver completamente un triángulo rectángulo

pla-no. La analogía entre estos dos abacos es completa, aun cuando no se

comprenda fácilmente la razón O . Según los autores «este abaco sirve

para resolver sin cálculos, muy rápdamente y con suficiente

aproxi-mación todos losproblemas frecuentes de la Navegación,y sustituye por

ello á todas las tablas náuticas, excepto las efemérides. Sin embargo no

creemos que su uso sea de excelentes resultados, por sus dimensiones

sistemas superpuestos de líneas.

7.° El Abaco de la ecuación de la marea diurna y semidiurna de

D'Ocagne (Comptes rendus de l'Academiedes Sciences, 1896), del cual

dados los dos parámetros variables de lugary época se deduce la alturacomo función dela hora, yviceversa

8.° El Nomogramade las curvas dealtura, del prof. Molfino

(Rivis-taMarittima, 1899) Elprincipal de ellos, sirveparael cálculo delos

ele-mentos que permiten trazar unacurva de altura sobreuna carta

reduci-da. Consta de dos abacos cartesianos superpuestos, que resuelven dosecuaciones del tipo [19], ytienegran analogíaconlos de Fabé y Rollet

de l,Isle; mas para la práctica ambos presentan los mismos

inconveni-nientes.

9.° El Abaco para la distanciade un punto al horizontee, construido

por nosotros, (véase, Sul calcólo delle distanze inmare, Rivista

distan-cia corregida de la refracción, sin necesidad de calcular previamente un

valoraproximado de lamismadistancia, como seenseñaordinariamente

en Navegación(p e., Faye.1. c, pág 361) .

10.° El Abaco para el cálculo de la latitud mediante una altura

cir-cunmeridiana,construidotambiénpornosotros, (RivistaMarittima, 1898)

Se trata del cálculo notable y frecuente de un elemento de corrección;

abacos es importantísimo Sobre unalámina de 0, 45 por 0, 35 se

es sabido, la fórmula adoptada, lleva anejo un error que puede alcanzarcomo valor 1'.

11.° El Abacopara ladistanciade un puntoá otrodentrodel

Trang 25

— 239 —

te, tamibén construido por nosotros mismos, (Cenni di Nomografía II

se considera constante é igual al valor medio frecuentemente adoptado,

da también la distancia de un punto colocado entre el observador y una

12.° El Nomograma de los azimutes del Sol, del prof. Molfino,

apro-ximación frecuentemente requerida en la resolución de los triángulos

su autor considera, sonsuficientes las dimensiones de 0, 45 por 0, 40 13.° El Nomogramapara la determinación del azimut, ypara prede-

quelques applications de la Nomographie, Annales hydrographiques,

profe-sor Molfino, aunque podemos afirmar que el autor desconocía esta

cir-cunstancia Parael caso de ser el azimut próximo á o ó 180°, la

aproxi-mación es escasa, más para esta excepción Perret acude á un artificio

ingenioso, que se hahecho corriente.

14.° El Nomograma para el cálculo de las alturas correspondientes, del mismo Sig. Perret(véase,Notesurlaconstruction d'unnomogram-

hablando del abaco 11.° y cuyo dibujo no se halla en la publicación

ci-tada(2)

(1) Comohemos expuesto, (véase sul calcólo delle rette d'altezza Rivista Marittima, 1903)

la-titud, mediante la observación de la estrella polar»; «Corrección de ángulo horario, para un error

de la latitud»; Podríamos haber construido también para la Navegación astronómica, un atlas,

—Azimut par l'heure; recherche d'un astre observé; navigation par are de grand cercle.

Comprende todo ello la labor á que hacíamos referencia en una nota, al hablar del abaco 11°, y

oficial el mejor éxito.

Trang 26

- 240

-15.° El Abaco para hallar los límites entre los cuales puede hacerseuso delas rectasdealturadeM S. Hilarie, porelprofesorMolfino,(véa-

se, Circa le rette d, altezza, Rivista Maríttima 1906).

16.° A todosestos abacos podrían agregarselos dos Abacos

genera-les de la Trigonometría plana El primero fué construido por el profesor

D'Ocagne, Bulletin astronomique, 1894); el segundo por nosotros,

elemen-tal que no requiere conocimientos de Geometría analítica, (Suplemento

al Periódico di Matemática 1900). No creemos, sin embargo, que estos

abacos puedan ser prácticamente útiles; pero haremos ver en otra nota

cómo pueden remediarse, al menos en parte, los inconvenientes

Gabriel Galán

24 Mayo 1906

Trang 27

— 241 —

Proyecto do unificación de los métodos de análisis de ios

Ponencia del Dr D Antonio de Gregorio Rocasolano en el Congreso de

Zaragozadela AsociaciónEspañola para elProgreso de las Ciencias

ENSAYOS PRELIMINARES

Examen microscópico.—Después de dejar reposar el vino durante

24horas,enlavasijaquelo contiene, se sacaráuna muestra

introducien-do enlamasalíquida unapipetade vidrio previamente calentadaá 120°

y cerrada detal modo, quepueda abrirsecuando el extremo de la

pipe-taintroducido en el líquido, toque las capas más profundas Depositada

la muestra en un frasco esterilizado y cerrado con tapón de algodón se

procedeal reconocimiento

Si se trata de un líquido claro, se observa al microscopio una gota

(20 en ce); sifueraturbio, se tomaráuna gotamás pequeña(40 ó 60por

ce.) diluida con otraú otras dos de agua esterilizada.

De la observación microscópica directa puede deducirse la fase de

elaboración enqueseencuentra,lascondiciones de conservación quemás

le convienen, las infecciones microbianas, si las hubiere, etc.

Se completa este reconocimiento cuando se trata de vinos que esténlargotiempo en reposo, observando una muestra tomadaconlasprecau-ciones indicadas, de la superficie del líquido (infeccionesproducidas pormicroorganismos aerobios)

vino, datos suficientes para juzgar de su calidad bajo el punto de vistacomercialy entreciertos límites, de su composiciónreferidaá alguno de

sus componentes

Es este un reconocimiento, para el que no pueden dictarse reglas, ni

sensibi-lidad en los sentidos del gusto y del olfato; la práctica desenvuelve estaaptitud y la constancia produce los más seguros resultados

ANÁLISIS QUÍMICODeterminación del alcohol.— Enuna probeta aforada hasta 200 ce,se

mide este volumen de vino, procurando que la temperatura sea lo más

próxima posible á 15°. Se vierte el vino en un matraz que forma parte

Trang 28

— 242 —

deun aparato destilatorioycon treslavados de agua destilada, se

recu-pera el quehaya quedado adheridoá las paredes de laprobeta: estos

la-vados que en conjunto deben tener un volumen de 100 ce.

aproximada-mente, seincorporan alvino colocado enel matrazy se procedeála

Del líquido que destila, que debe recogerse en lamismaprobeta enque se midió el vino, se recogen aproximadamente 200 ce. que después

se completan exactamente con agua destilada; se agita por inversión,

se toma la temperatura y con un alcohometro bien comprobado se lee

el grado alcohólico, que debe someterse alacorrección quele

correspon-de segúnla temperatura del líquido, haciendo uso delas tablas que dan

elgrado real dealcohol á15°, enfuncióndelgradomarcadopor el

alcoho-metro yla temperatura(Gay Lusac)

Acidez total.— Debe referirse al ácido tartárico.

Para determinarla, se miden en unapipeta de dos trazos cinco tímetros cúbicosdevino, á ia temperatura más próxima posible á 15°:

cen-puesto el vino, enuna copa, se añaden30 ce. de aguadestiladaydos

go-tas de disolución alcohólica de fenoftaleina al 1 % procediendo á la

t se conozca: del número n de centímetros cúbicos gastados en la

referidaalácido tartárico,porlafórmula:

0,00409 ti — 0,000032 n t = AT

en laque el valor A encontrado, representala acidez total de 5 ce del

vino problema, referido al ácido tartárico: multiplicada por 20, mos laacidez por %

tendre-El conocer el momento de laneutralización cuando se trata de

mos-tos ó de vinos rosados ó blancos, no ofrece dificultad alguna, porque la

variación de color del líquido, cuando viraal rojo por lafenolftaleina

en-el momento delaneutralización ypersiste en rojocon dos gotas de agua

de cal añadida en exceso, es bien marcado, destaca perfectamente; si se

opera convinos tintos demuchocolor, estareacción final aparece

enmas-caraday debe observarse, que el color del líquido, rojo en el primer

mo-mento, se cambia por un color verdoso-violeta sucio yla aparición más

abundante ámedida que.seaproximala neutralizaciónde unos copos de

este mismo color; cuando se tiene gran costumbre de operar, estos

ca-racteres son suficientes para reconocer el final de laoperación,obrando

así la materia colorante delos vinos rojos,comoreactivo indicador Másfácilmente se aprecia la neutralización en este caso, disponiendo en unplato de porcelana unaspequeñas gotas de fenolftaleinay cuando el co- lor del vino comienza á variar del modo indicado, se tocacon la varilla

conque seagita ellíquidounade estas gotasquese teñiráen rojo cuando

la operacióntermine

Trang 29

- 243 —

Del gasto de agua de cal acusado por la bureta, habrá que restar

pro-ducir en la fenolftaleina la reacción indicadora

Extracto al vacío.—Se" toman 5 ce. de vino,ypuestos enuna cápsula

de porcelana de fondo plano, se colocan debajo de una campana puesta

en comunicación con un aparato de vacío: dentro de esta campana debe

colocarse un vaso de vidrio de poca alturay ancha base, con ácido

sul-e

disposi-ción durante cuatro días. Al cabo de estetiempo, sepesa la cápsula con

el extracto yrestando la tara de lacápsula, deduciremos el peso del

ex-tracto.

Extracto á 100°.— En una cápsula de porcelana, tarada, se ponen 5

ce. devino ysecoloca en una estufa deagua Cuando el aguahierve, se

sostiene deestemodo durantetreshoras,se retira elfuego,sedejaenfriar

Si nose dispone deuna balanzamuyprecisa, se operará con 10 ce. de

vino

Acidez volátil.—Determinando la acidez total de un extracto seco

con relación al volumen de vino con que se obtuvo y restando este

diferen-cia será la acidez volátil con relación al ácido tartárico Si se opera con

vinos picados esta acidez debe expresarse en ácido acético.

Glucosa.—Setoman 100 ce. de vino ypuestos en un matraz aforado

á 150 ce se añade negro animal y la cantidad necesaria de agua hastacompletar este volumen: realizada la decoloración se filtra, y del líquido

mi-tad de suvolumen delíquido de Feheling

Puesto en una bureta el líquido problema, se coloca en unapinza de

mano,un matrazElenmeyercon 10ce. delicordeFeheling, quese diluye

un poco, sehaceherviry si el reactivo queda perfectamente

transparen-tedespués de la ebullición, se va añadiendo del líquido problema, y

ca-lentando hasta que la reducción se verifique. Se llega al final de la

re-ducción, cuando el precipitado rojo de óxido cuproso, se deposita

fácil-mente separando el matraz del fuegoyel colorazuldellíquidoobservadoporrefracción desaparecesiendo sustituidoporunligeromatizamarillen-

to, cuando lareacciónhaterminado Si el color amarillo se acentúa,

in-dica que se ha pasado el momento de lareducción total yla operación

está mal terminada

Por elvolumen de líquido problema gastado y el valor del licor deFeheling secalcula el azúcar reductor referido á glucosa, y como to-

mamos 50 ce. de los 150 ce. en que convertimos al descolorar los 100

Trang 30

- 244 —

ce. de vino de que se parte, multiplicando el número obtenido por 3,

tendremos lacantidad por 100 deglucosacontenida en el vino.

Sulfato potásico.—Esta determinación, solo tiene interés, cuando se

trata devinosenyesadosó sesospecha quelo hayansido.

La cantidad de sulfatos contenida enlos vinos normales, varía según

el terreno de que procedela vid, entre 0,18 y0,46por 1.000: si elvinoha

sufrido varios trasiegos, llega hasta 0,70por 1.000 efecto de laoxidación

del anhídrido sulfuroso con que se desinfectan las vasijas vinarias: nodebe considerarse como enyesado un vino sino cuando contiene más de

1 por 1.000 de sulfato potásico

El fundamento del método de determinación, es la eliminación de

una disolución valorada de cloruro de bario y la filtración del líquido,

hastaqueesteno seenturbiepornuevasadiciones desal solubledebario.

Ellíquido valorado, se hace disolviendo en agua destilada 14,02 mos de cloruro de bariopurocristalizado yseco, añadiendo 50 ce. de áci-

Para practicar la determinación, se ponen 10 ce. de vino en untubo

de ensayos se calienta hasta ebullición y se añade 1 ce del líquido lorado que producirá un enturbiamiento debido alsulfato de bario que

fil-tradose añaden unas gotas dedisolución de cloruro de bario y si se

pro-duce nuevo enturbiamiento, es prueba de que en elvinoproblema existe

más de 1 por 1.000 de sulfato potásico, ó seaqueel vino fué enyesado

Conotros10 ce. devino,se repite laoperación pero añadiendo2 ce. de

la disolución valorada de cloruro de bario, y si después de la filtración

precipitaconelmismoreactivo,demuestraqueelvinotienemás de2 po-r

1.000 de sulfatopotásico

4 ó 5 ce. deladisoluciónvalorada,parareconocer si tienemás de 3,4 ó 5

gramos de sulfato potásicoporlitro.

Trang 31

- 245

-La enseñanza de la Geología en España

las Universidades de provincias Su enseñanza hay quedarlaenla

asig-natura de Mineralogía y Botánica, de lo cual resulta que, de no

tiempo parala exposiciónde la Geología propiamente dicha, que debe

ser además ampliación de la que se explicaenlos Institutos. Haciendoenormecontraste con la heterogeneidady excesiva extensión de dichaasignatura, está la otra de Historia Natural del preparatorio, que te-

niendo el mismo número de clases comprende solamente el estudio de

la Zoología general, resultando así, que mientras en Mineralogía falta

tiempo para la explicaciónde la Geología, en Zoología hay que repetir

muchos de los conocimientos de Biología expuestos en Botánica

Dedúcese por tanto que la actual división dela Historia Naturaldel

preparatorio en las dos asignaturas de Mineralogíay Botánica y

entender, comprendiendo una de ellas la enseñanza dela Mineralogía y

Geología yla otra la Biologíaanimal yvegetal De este modo podría

explicarse bien la Geología, dando así á la Mineralogía el verdadero

fundamento histórico natural que debe tener; pues si en el estudio de

los minerales se prescindede sus caracteres deyacimiento se

desnatura-lizadicho estudio llevándole al campo delaquímica mineral

Además, esta reforma no creo queperjudicase á laenseñanza de la

Botánica y Zoología general; muy al contrario, haciendo su estudio en

la misma asignatura podría dársele un carácter más científico y

prácti-co, empezando el cursopor unas lecciones de Biología general y

si-guiendo después con el examen detenido de los principales tipos de

or-ganización animal yvegetal

Si porlareforma propuesta seconsiguiera el tiempo necesario parapoder dar debidamente enlas Facultades de Cienciasla enseñanza dela

Geología, las ramas de esta que habrían de ser objeto de un estudiomás completo serían la Geognosiayla Geología histórica, ya que tanto

Trang 32

- 246 —

la Geología fisio gráfica como la dinámica pueden exponerse con toda

la extensión necesaria enlos Institutos.

Ahora bien, si se quiere comoes indispensableque á dicha

enseñan-za se le dé el carácter práctico, sin el cual es completamente estéril,

precisa que cada profesor, numerario ó auxiliar, no tenga más alumnos

delos que puedanhacer bajo su dirección las observaciones ó

experien-cias sobre las cuales verse la explicación Hora esya de que terminen

observación en igual ó parecida forma á como se enseña elDerecho ó

la Historialiteraria.

Para conseguiresto, creo yo, que el claustro de la Facultad, al

re-unirse para organizar el curso, deberíafijar el número de alumnos quehubiesen de recibir la enseñanza teniendo en cuenta el personal cientí-

profe-sor no tuviese bajo su inmediata dirección más de veinte escolares Sí

el número de solicitudes de matrículafueramayor del fijado, sepodían

eliminarlos sobrantes por medio de un examen de ingreso. El

catedrá-tico numerario estableceríael programa y plan de curso que habría de

seguirse y los profesores auxiliares que hubiesen le desarrollarían, como

el catedrático, al frentede su respectiva sección.

De este modo los alumnos, rodeando la mesa del profesor, podríanobservar los ejemplares, preparaciones,láminas óexperiencias quecons-tituyeran el objeto y fundamento de la explicación; así esta sería ver-

daderamente fructuosa y quedaríaparalas clasesprácticas lo que

real-mente debieraconstituir el asunto delas mismas, que es el manejo por

los alumnos delos instrumentos, reactivosylibros de laboratorio para

que manipulando ellos, resuelvan los problemas que se les propongan

de carácter general como son las delpreparatorio, podría también

cla-ses semanales, tresteóricas y una práctica, establecer una sola clase

se-manal teórica á la que habrían de concurrir todos losalumnos y enque

la conferencia que en ella se diera versasesobre las observaciones ó periencias que previamente hubiesen hecho los alumnos en las clases

ex-prácticas convenientemente distribuidos en secciones. Estasclases

de todolo que se hubiese visto enlas clases prácticas con las

La implantación de cualquiera de las dos reformas expuestas duciría á un grandísimo adelanto enla enseñanza de la Geología, cual

con-es el de conseguir queel profesor tuviese que preocuparse más de

pre-parar una serie gradual y metódica de observaciones y experiencias,

Trang 33

- 247

-que de redactarlas cuartillas de suexplicación oral, pues sabido es que

cuando esta no tiene por base las observaciones quehagan los alumnos

resulta completamente inútil si no perjudicial.

Respecto ála enseñanza de Geología litológica creo que se incurre

en un grave error científico ypedagógico alprescindir ó relegar por lo

menos á segundo término enla clasificaciónde las rocas los caracteres

deducidos de las condiciones de su yacimiento Esto ha sido una rración resultantede la importancia que ha adquirido el estudiomicros-

abe-cópico delas rocas eruptivas Han sido tales los nuevos horizontes que

respectoal origeny formación delas mismas, ha abierto su examen

mi-crográfico que los caracteresde la composición mineralógica y

estruc-tura que proporciona dicho examen, sehan considerado como principal

yhasta único criteriode distinción de grupos Y el resultadode ello es

laformación de unainfinidad de especies de rocas distribuidas en merosas secciones, muchas de ellas, enteramente artificiales. Se ha re-

nu-accionado sinembargocontra dicha tendencia enlos últimos veinte años,

Rosen-busch lasrocas eruptivas: rocas profundas, enfilones y solidificadasen

es-cuela americana (Cross, Iddings, Pirssons y "Washington) encaminados

estructura

Comprendo que varíen los grupos secundarios según el criterio que

las grandes divisiones fundadas enlas condiciones en que se encuentran

las rocas en la cortezaterrestre, pues estos son grupos verdaderamente

naturales 7 quepor tanto no deben desmembrarse Y los caracteres

se-cundarios que se empleen para distinguir los sub-grupos no debieran

como en aquellas es preciso tener en cuenta los caracteres de su

estruc-tura y composición mineralógica

Enla enseñanza de la Geología históricaó extratigráfica hay que

geológica del de la parte descriptiva Aquella hay que explicarla

nece-sariamente en lacátedra y en el gabinete, exponiendo á grandes rasgos

los caracteres principales de laseras y períodos geológicos siguiendo el

orden cronológico de su formación, más la parte descriptiva no debería

de ninguna manera estudiarse, comogeneralmente se hace en España,

describiendo en clase las diversas formaciones y obligando al alumno áhacer esfuerzos de memoriaé imaginación quele desvían delverdadero

Trang 34

— 248 —

camino que debe seguir para ser un geólogo, cual es el estudiar los

te-rrenos enelcampo, no en las descripcionesque de ellos se hacen en los

El profesor ámi entender debiera prepararla explicación delas

lec-ciones de extratigrafía descriptiva, escogiendo un cierto número de

lo-calidades típicas para el estudio detenido delos terrenos yeste estudiodetallado deberíanhacerlo los alumnos, siguiendo el orden inverso al

que generalmente se sigue, es decir, empezando por las formaciones

modernas y terminando por las antiguas

Así se evitaría el grave inconveniente de empezar el trabajo por lo

más desconocido ydifícil de comprender cuales la formación delos

te-rrenos pizarroso-cristalinos ylas fuerzas orogénicas quehan obrado

dis-posición en que actualmentese encuentran Además tambiénla flora y

fauna de la época primaria es la más distinta de la actual, resultando

de todo ello que los alumnos se desorientan y llegan á creer que la

Geología histórica esuna serie de hipótesis y conjeturas muy

difícil-mente coordinables

Todo lo contrario sucede sien la observación de los terrenos se

si-gue el orden cronológico inverso. Empezando por las formaciones

y disposiciónylos fósiles que en ellas seencuentran son así mismo

per-fectamente comprensibles por su completaanalogía con las especies

localidades, Zaragoza por ejemplo, aparecen inmediatamente debajo,

bordeandoal cuaternario La disposición de sus extractos es también

generalmente horizontal y la naturaleza marina ólacustre de, los

mis-mos, fácilmente reconocible Las especies fósiles son ya algo distintas

de las que viven actualmente, pero la relación entre unas y otras se

establececon suma facilidad. Y así sucesivamente debe irse arcediendo

en el estudio delo bien conocidoy fácilde comprender, cual son los

te-rrenos modernos á lo menos conocidoy difícilde interpretar como son

las formaciones más antiguas De este modo se aplica mejor á la

geolo-gía extratigráfica el criterio general de Lyell sobrela acción delas

cau-sas actuales en los fenómenos geológicos y que como es sabido tanto

ha influido en la constitución de la moderna geología.

Resumiendo en breves frases todolo expuesto diré para terminar

que si sequiere quela enseñanza dela Geología de las asignaturas de

Historia Natural del preparatorio sea verdadera ampliación de la que

se explica en los Institutos es precisoimplantarlas reformas siguientes:

1.a Unir la enseñanza de la Botánica á la de la Zoología general

en la misma asignatura, constituyendo la otra con la MineralogíayGeología

Trang 35

— 249 —

2.a Reducir todo lo posible las clases numerosas ya dividiéndolas

entantas seccionescomo permita el personal científico auxiliar de que

se disponga ó haciendo que sedé una sola clase semanal con todos los

alumnos y cuatro ó más decarácter práctico con pocos alumnos según

sea el número de estos.

3 a Que el profesor prepare la explicación de laslecciones de

así organizar una serie de excursiones á localidades típicas cuya

obser-vación sirviese de base álos alumnos para sus estudios.

Pedro Ferrando Mas

Trang 36

Talo membranáceo, en suconjuntoorbicular, lobado ó

lacinia-do, dorsiventral, ó sea con corteza superior é inferior, ambasconstituidas por hifas perpendiculares á la superficie; envés de

color algo distinto del haz, sin venas, con ricinas esparcidas por

igual, ó sin ellas. Apotecios parmelinos, ó sea en formade discos

levantados sobre el talo, con reborde talino, dispersos porla

su-perficie Paráfisis articuladas Esporas hialinas ysimples Con espermogonios dispersos ó marginales (fig 13).

Crecen en lasrocas y en las cortezas, á las que están dos; se desprenden con facilidad estando mojados

adheri-7. Género PflRMELIH Ach

Talo más ó menos orbicular, adherido al soporte en toda su

extensión, lobado ó laciniado, de color muy vario; envés con

rici-nas esparcidas por igual

Sección I. xaXTH©PHRMELIH Wainio

Talo amarillo ó pajizo en elhaz; envés con ricinas hasta cerca

del borde

19. Parmelia caperata L.—Talo grande (á veces de algunos

decímetros), de unamarillo

con lóbulos sinuoso-liciniados,

redondeados ó festonados en el

margen Envésnegro,más pálido

y lampiño enla periferia

Apote-cios bayo-rojizos, con margen

festonado K + A . CaCl =.

Abundantísimo en todas

par-tes.Troncos delos bosques

Fig.

-13

Asea—b rigma.—cEspermacios.—d Corte del talocondos espermogonios

Trang 37

Este-— 251 —

20. Parmelia sinuosaSm.—Talo amarillento, liso, orbicular,lobado, con lacinias estrechas, pinatífidas, dilatadas y con fre-

cuenciasoredíferas en el ápice, en la basecon seno ancho,

circu-lar. Envés negro, con ricinas negras, pálido en la periferia terios pardos, con margen delgado y entero

Apo-No lahe visto deAragón.

21. Parmelia conspersa Ehrh (centrifuga Huds.).— Talo

or-bicular, amarillo, brillante, salpicadode puntos negros; contorno

laciniado-dividido, festonado en el margen; envés pardo, con

ri-cinasdelmismo color K + ¿ y después rojo, Ca Cl =.Apotecios

bayosó parduscos, con margen entero é inñexo

Frecuentísima en las piedrassilíceas.

Var latior Schasr Lóbulos del contorno anchos, planos, no

hendidos, sino redondeados, festonados

Frecuente A esta forma tal vez deban referirse las lusitana,

vemtcigera é ¿sidiotyla de Nylander

22. Parmelia Mougeoti Schaer.— Talo pequeño de 1—2 ctm y

amarillo, verdoso, en su conjunto orbicular, laciniado, con

laci-nias estrechas, planas, adherentes, salpicado de soredios

Piedras silíceas. No la tengo de Aragón, peroparéceme

haber-lavisto en varios sitios.

23. Parmelia ambiguaWulf (diffusa Web.)— Talo pequeño,

amarillo de azufre, orbicular, estrellado, con lacinias estrechas,planas, aplicadas, multífidas, con abundantes soredios amarillos;

envés pardo negruzco, con pocasricinas Apoteciosrojizos

Espo-ras algo encorvadas

Enlos troncos,sobre todo enlos pinos Sallent, etc.

Sección II. MELZEN0PARMELI» Hue

Talo con elhaz verde obscuro, pardo verdoso, pardo-negruzco

ó negro; envés con ricinas dispersas

24. Parmelia acetabulum Neck.— Talo ancho, hasta de un

decímetro ó más, orbicular, con lóbulos anchos, doblados, de

Ngày đăng: 06/11/2018, 23:15

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