EduardoTorroja en su Teoría Geométrica de Líneas ala-beadasysuperficies desarrolladles, á cuya obrase refieren todas las citas, he clasificado las cíclicas;en eltercerartículo, suponien-
Trang 1Se publican por trimestres, en los meses de Marzo, Junio, Septiembre y Diciembre
SXJ3S^EA.IÍ.IO
Matemática.—Las tablas gráficas de Luyando,.'
por G Pesci.—Apuntes para la teoría geométrica
de las líneas cíclicas de 4." orden, por 5.Cámara.—
astronomía.—La Astronomía en España, por
tro-pical de Júpiter, por y.ComasSola.
(Zara-R goza), por G G.
Meteorología.—Observaciones del tercer
. Cuadrodehonor.—Crónica.—Biblioora»
•" lia.—Publicaciones recibidas
Precio de subscripción.
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( Ej3ctr£»rx3^ro 1 id ÍO irán.'
Toda la correspondencia, á los Sres, Direcior ó Secretario, Facultad de Ciencias, paseo de Pamplona, I
¡ras
ZARAGOZA
1908
Trang 2Anales de la — Facultadi»» de Ciencias
—
DIRECTOR
D PAULINO SAVIRÓN, Decano de la Facultad.
SECRETARIO DE REDACCIÓN
D JOSÉ RIUS Y CASAS, Secretario de la Facultad
SEÑORES PROFESORES DE LA FACULTAD DE CIENCIAS DE ZARAGOZA
ALVAREZ Y UDE (José Gabriel).—Catedrático de Geometría descriptiva y
Geome-tríade la posición.
ARÉVALO Y CARRETERO (Celso).—Auxiliar de Historia Natural.
BOZAL Y OBEJERO (Eduardo).—Auxiliar deFísica.
CALAMITA Y ALVAREZ (Gonzalo).- -Catedrático de Químicaorgánica.
FERRANDO1
Y MÁS (Pedro).—Catedrático de Historia natural.
GALÁN Y RUIZ (Gabriel).—Catedrático de Astronomía y Cosmografía
G DE GALDEANO (Zoel).—Catedrático de Cálculo infinitesimal.
GREGORIO Y ROCASOLANO (Antonio de).—Catedrático de Química general.IZQUIERDO Y GÓMEZ (J. Antonio).—Catedrático de Física y Cristalografía.
MARCO Y MONTÓN (Juan).—Auxiliar de Mecánicay Astronomía
RIUS Y CASAS (José).—Catedrático de Análisis matemático, 1.° y 2.° curso.
RUIZ TAPIADOR.—Auxiliarde Análisis matemáticoy Catedrático del Instituto.
SAVIRÓN Y CARAVANTES (Paulino).—Catedrático de Química inorgánica y
Subsidiopara o estudoda fauna carcinologica de Portugal,
porL G do Nascimento Octubre de 1908
Annuaire du Bureandes Longitudes pour 1909.
Gauthier-Vi-llars. París, 1908
Trang 3DE ZARAGOZA
ANO II SEPTIEMBRE DE 1908 NÚM. 7
Las Tablas gráficas de Luyando
CONTRIBUCIÓN Á LA HISTORIA DE LA NOMOGRAFÍA
Por Giuseppe Pesci
De la R.Academia Naval de Livorno.
§1.—Según Lalanne ¡ l
\ el primero queaplicó los planos acotadosá
Pouchet,en1797,quien ensu Aritméticalineal,expone unatabla gráfica
cua-dradoylaextraccióndela raízcuadrada Esta tabla, enesencia, no esotracosa, quelarepresentaciónplana ^ delaecuación,
El autor no muestralageneralidaddel principio,sobreelcual está
ta-bla gráfica, que representan la variación del producto de dos factores,
hiperbó-lico < 3 '.
publi-cados veinte años después en el «Oficial del Ingeniero» porD'Obenheim,
esto es, álaMemoriareferente ála teoría,descripción y uso delaplancheta
me-moriael principiofundamental enquesefundelaconstrucciónde dichastablas. Este méritopertenece áTergnem, queloenunció, á propósito dealgunas tablas análogas, quepublicó en 1830, en el «Oficial dela Artille-
ría» de De Bellencontre
representa-(1) Memoire sur les tablas graphiques et sv/r la GéoméÉrie a?iamorpkique: (\nnales des ponts el chaussé.', 1846).
Art 1083-85.
Trang 4— 154 —
posterior-mente, cuantoshan colaborado en laNomografía (".
Creemos también, útil yjusto para el desarrollo yla verdad de esta
nota histórica, publicarlas siguientes noticias relativas á algunas
pare-cer, soncompletamentedesconocidas
§ 2.—Estas gráficasconstituyen enlas publicacionesque
casualmen-te hemoshallado, cuatro tablas, grabadas en cobre, de dimensiones de
30 X 42 centímetros próximamente, precedidas de diez páginas de
forman-do un folleto cuyo título es: «Tablas lineales para reducir la distancia
D José Luyando — De orden superior.—Madrid, enlaimprenta Real,
año de1806
Para justificar y explicar completamente la construcción y el uso deestas gráficas,deberíamoscomenzar demostrandolafórmula sóbrelacual
significado de lossímbolos usados en ella, y esto porvarias razones:
pri-mera, porque nos separaríamos de la finalidad de esta nota, para cuyacomprensiónes suficiente conocerel tipodelafórmulayelprocedimiento
empleadopara hacer surepresentación gráfica; yademás, porquelos gosdesarrollos analíticos,que habríamos deverificar, noofrecentampoco
lar-gran interés enla Navegación,donde,el problemade las distanciasres que era de grandísima importancia, antes del perfeccionamiento delartedela relojería,actualmentehacaído en desuso @\
luna-§ 3.—Indicando con hay tí a las alturas aparentesde la luna,ydel
refrac-ción, siendo calculables h y h' por los métodos ordinarios, el valor de
CCSha COSh a
(París, Ganttier Villars, 1885, pág 155), apéndices y notas que contienen interesantes
no-ticias bibliográficas,,
D'Ocagne, con la Introducción, á su gran Tratado de Nomografía, París, Ganttier Villars,
consti-tuida, por vez primera,comocuerpo de doctrina, independienteyhomogéneo, á la
clásicas deMongeyCulmann.
(2) «Die Monddistanzen ¿edoch sind tatsáchlich aufdas Aussterbeetat gesetzt Worden), dice
Trang 5tes,menosfamiliarizadosconlastablasquelos astrónomos;yenelfondo,
problema, los astrónomos sehanpreocupado de facilitarla. Seha
de los símbolos eos dy eos da». Los métodos propuestos son
; ademásdelosfundadosenelusodeloslogaritmos,
de Borda), recordaremoslos siguientes:
Elmétodobasado enelusodelcosenonatural solamente, fué
propues-toen 1805 por Francisco de PaulaTravassos <3
'; yningún otro
per-feccionamiento se propuso, hasta el del almirante Magnaghi, bastantes
años después ' 4|
. Hemos recordado estos métodos, poco conocidos,
por-que parecen incomparablemente más sencillosy breves quelos demás, y
porqueelprimero deellos,como elmismoautorprueba enlaintroducción,
proporcionaalmenos lamisma aproximación que el método de Borda
Entrelos métodosbasados sobreeluso delas líneasversas(verso, verso, subverso y subcoverso), y de un elemento auxiliar, calculado en
', que adopta como
elementoauxiliar el arco pdefinidoporlaecuación,
ver-dadera d, sino la diferencia entre ésta y la distancia aparente da; estos
métodos por tratarsedel cálculo de un pequeño elemento de corrección,
últi-mostiempossehanadoptadopreferentemente
Finalmente, existenmétodos basados en construcciones gráficas ó en
el empleo de aparatosespeciales. Sondignos demención: Elchdssisde
ré-duction, deLa Caille,que permite calcularlacorreccióndela distancia,
(3) Methodo de reduecáo das distancias Coimbra Imprensa Real 180").
(5) España lia olvidado de lastimosomodo,esta gran cultura de la Navegación
ta-blas (Biot, Journal des Savants Ag Sett 1844 pág ]36>.
(Imprenta Alegria); lleva por título: Colección completa ríe tablas,paralosusos de la
Mendozay Ríos.
Trang 6— 156 —
coneluso de algunas reglas (1>
; elinstrumento construido por el
\ después de haber demostrado Lagrange que la
§ 4.—Elmétodoadoptado porLuyando, participadelsegundoy del
no hubierasidoposibleconunabaco, obtener la distancia verdadera(4)
.
Enefecto si sepone
d = da+ c [31
elproblemaquedareducido alcálculo de c.
Restando eos da delos dos miembros de la [l] se tiene
despre-cia lacorrección—c enpresenciadeda eneisegundo miembrode la [l],
(1) Este chássis, fué presentado á la Academia de Ciencias, en 1759; perfeccionado en
de los años 1761 y 1762.
(2) Callet.— Suplemento á la Trigonometría esférica París Imprenta Didot VI (1798).
aúnutilizarse, en lugar de relegarlo al olvido; pues el gran perfeccionamiento conseguido
aproxi-maciónsuficiente,annconstruyéndolo de pequeñas dimensiones.
(4) El uso de los abacos es posible en dos casos:Cuandola incógnita no necesita ser
que ha adquirido la Estática gráfica.Ycuandoel elemento desconocido tengaunreducidocampode variación, co ,io acontece generalmente con los elementos de corrección.
Trang 7— 157
-Conesto,Luyandoconstruyecuatro abacos, quedan
respectivamen-te Ej e s yc Elprimero yel segundo se hallan en la primera tabla, el
pu-diendo decirse que sonlos abacos al cálculo gráfico, lo quelas tablas al
Advierte elautor que habiéndosedespreciado elvalor—cenlasuma(da -\-— c)", después dehaber obtenido elvalor de cmediantela [9] será
conveniente repetir, sustituyendo en lugar de la distancia aparente da,
estamismacorregidadel valordecprimeramente encontrado
procedimientos (sea las sucesivas reducciones hechas por el autor parapreparar la fórmula, del modo que le conviene, sea porlas dimensiones
aproximación insuficiente. Esta duda queda desvanecida, por lo que á
introduc-ción: «Losresultados tienen la aproximación que se necesita parala tica ordinaria » y mástarde: «las correcciones finales son las mismas (de
al-canza áseis segundos » Otro juicio, podemoscitar,y quepor razones
referi-mos alque consigna D Juan JoséMartínez deEspinosay Tacón, en
ex-poner que los nuevos métodos, aparte el de Mendoza, son todos menos
sencillosy exactos agrega: «La única excepción conocida, es el método que
dala corrección de la distanciapormediodeluso de cuatroestampas mentebaratas, ideado y publicado en1806porel Sr.D.JoséLuyando,quien
luzenelañoanterior.Noes fácil hallar lacausadequehayacaído en desuso
elmétododeLuyando,delcualpuededecirsecon verdad, que poseeelmismo
§ 5.—Pasemosfinalmenteáloscuatro abacos encuestión, en orden de
laimportanciaque presentan paralaNomografía;losexpondremos,pues,
Elprimero determina e enfunción delasdos alturas aparentes ha y
Mendo-za,pasandoporel ánguloauxiliar yparaconstruir el abaco
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procede del siguente modo:
Sobreel eje delasx deunsistema cartesiano ortogonal, se establece
una escalauniformeparalos valores de ^ (1)
prĩxima-menteyestáfraccionadade 5"en 5". Sobreel ejedelasy seha
veremos,esta escalano esuniforme Despuéspor todoslospuntos de
álos ejescoordenados
Atribuido unvalordeterminado, por ej. 5o
,á h' a si sedan á ha todos
lospuntos correspondientes á losvalores dee, y de/i„ setraza la curvaacotada deh' a , = 5o
. Haciendo variarh' a ,de5oá90° (por Intervalos de
15'de 5 oá65";porintervalosde1°de65° á85°;ypor intervalos de5o de
85" á90°) seobtiene elabaco delafĩrmula[5],medianteel cualdados ha
yh' a , se tieneInmediatamente s
t
conunerrormenorde2", 5.
coeficiente adoptado por el autor unos 65 cm está fraccionado en tres
de 5 o
para cada uno delas tres partes del abaco Estaley, noresponde á una
atendien-doal finde quela curvarepresentativa deh' ano forme nuncaun ángulo
demasiado agudo conlasrectas paralelasal ejedelas x;puescomose dice
abso-lutos en la determinaciĩn delas horizontales correspondientes á las alturas
disminuyela exactitud delmétodo»
Todoesto escausa dequếcadaunadelaspartesdel abacose lehaya
di-versadistribuciĩndedensidad; así laextenriĩn correspondiente áun
gra-do, espequeđấlos 50°;másẳnálos 30°,y aunmás álos 35°.
Trang 9— 159 —
mira esta curva desde elpunto de vistaque Pouchet mirabasu curvaz
del § 1.
Este primer abaco deLuyandonoes inferiorenimportanciaal de
Pou-chet; más bien, lojuzgamos superior, teniendo en cuentalaanamorfosis
oportu-na y acertadamente
escribir la [10] se determina fácilmente, estableciendo los límites de la
escalaconsiderada ylas dimensiones quehaya de tener. Quede dichode
unavez para cuantosigue.
li-mitándose al caso de da menor de 90°, para evitar interpretaciones del
Sobre el ejexsehaconstruido paracunaescala uniforme, poniendo,
yextendiéndola de—65' á-f- 65'. El intervalo de 1'vale0,6 cm yseha
es-cala,paralos valoresde daponiendo salvo el coeficiente.
y=senda [12]
extendida sólo, de 20° á 90° (atribuyendo también á todoslos puntos de
ocupaunaextensiónde 25 cm.yestáfraccionadadeI oenIohastalos80°
yde5oen 5o
,desde 80° á90°.
Después se ha procedido como en la construcción del primer abaco:
Atribuidounvalor particular ás. porejemplo, 61',yádatodoslos
corres-pondientes desuescala,hasidoposibleconstruirlacurva decotas =61'.
Haciendovariardespuése
4 de24'á92' (por fracciones de15") seha nido el abaco que corresponde á lafórmula [9], del cualse deduce el va-lor dec inmediatamente, conun error menor siempre de 7", 5.
en dos partes, de idénticas dimensiones, pertenecientes álasdos úlfimastablas. Enlapartedondecvaríade0' á-|- 65' elvalorde e4 esmenorde
(atri-buyendo ácadauna delas curvass.¡ dos valores cuya suma fueseigual á
Trang 10- 160 —
equí-voco enlainterpretacióndelos signos.
El mismo abaco contiene el primer ejemplo de un anamorfismo
ana-lítico yno empírico como en el caso precedente, siendo por ello, mucho másimportante que el de Pouchet Y aun cuando la anamórfisisno es
completa,simplificamucho eltrazadodelascurvas,lascualesenel
haciendo (1)
, á excepción deuncoeficiente constante
x = 2-j¡ y = tg e
seobtienenlascurvastrascendentes
fá-cil completarel anamorfismo, haciendo(2)
x = sen 2aa
queen elcasodeLuyando dondeeranecesariorecurrir áescalas micas
logarít-Por la traducción,Gabriel Galán.
(Concluirá)
XXXII, 1888) Esle abaco había sido ya estampado en tela en la Note sur le pointage dans les
cas oú le but n'est pas du niveau de la piéce 1876.
(2) Ricci Tavole grafiche per correggen glierrori dovuti á deslivello frabatteria e saglio (Rivista d' Artiglieria e Genio, 1899).—Recordemos que una de las simplificaciones
ber-dadas al abaco de i untos alineados correspondientes, es la de dar simultáneamente,
Trang 11Apuntes para la teoría geométrica de las líneas cíclicas de 4,° orden
El presente trabajo comienza con unos preliminares en que se
definen las cíclicas(1) é indican algunas de las másimportantes,dividiéndose después en dos capítulos Esel primero «Generación
los haces de planos correlativoscon ellas, peroguiado porla
sim-patía que me producela correlación, no he podido menos de
ha-cerlomientras me ha sido posible Divido estecapítulo en cinco
por U EduardoTorroja en su Teoría Geométrica de Líneas
ala-beadasysuperficies desarrolladles, á cuya obrase refieren todas
las citas, he clasificado las cíclicas;en eltercerartículo,
suponien-dodefinida la línea comointersecciónde unacuádrica con una
cónicas, óde una de estas con la esfera, llegando en esta parte
por laconsideración de las esferas bitangentes á la cíclica y por
la delos complejos de esferas, á definir aquella como intersección
artícu-locuarto en la generación y representaciónde las cíclicas sobre
él lateoría expuesta por Darbouxen su Memoria Sur une classe
remarquable de courbes etde surfaces algébriques, aplicada á la
de revolución todaslascuádricas delhaz definido por la cíclica.
Elsegundo capítulo, que divido en tres artículos, tiene por
ob-jeto el estudio de las propiedades focales En el primer artículo,
después dedefinirlosfocos deunacurvaalabeada,pasoá estudiar
ellugargeométrico deestospuntos,dandoenellopreferencia álos
imaginarios,he encontrado á veces dificultades paramí
Trang 12insupera-— 162 —
bles que hacen este trabajo incompleto, ya que en él aparecen
grandesclaros que llenar como sucede, por ejemplo, cuando me
ocupode las tinicursalesen que habían de considerarse
involucio-nes no reales proyectivas y focales imaginarias contenidas en
esferas imaginarias de centro imaginario El segundo artículo
puede decirse que estádedicado á lascíclicasplanas que
distribu-yo para su estudio en tres especies; pertenecen á la primera las
que no tienen centroni eje, apareciendo comofocales de las
cícli-cas alabeadas que tienen unsolo plano de simetría; á la segunda
las que tienenun eje, resultando como focales de las cíclicas
ala-beadasque tienendos planos de simetría, y, por último,
presen-tando las de la tercera especie un centro y dos ejes. Entre estas,
por una razón análoga á otra ya citada, no considero las
unicur-salesplanas con dos ejes.
En el terceroy último artículoreúno un conjunto derelaciones
métricasfocales, entresacadas de los trabajos de Darboux
relati-vosá estascurvas
Notaciones empleadas
(S) Cíclica ó haz cíclico deplanos
X Esfera quela contiene ó queestá inscrita en la ble envolvente
desarrolla-S Centro de la esfera S
V4 , V.2, V3 , V4 Vértices de conos de segundo orden
doble-mente proyectantes de (S),y también del tetraedro autopolar
res-pecto de 2
5,, <r 2 , <s 3 , <j
4 Planos polaresrespectode E deV,, V,, V3 y V4
representar las circunferencias que dichos planos determinan
Vi<p! , Vs cf 2 , V3<p 3 , y V4 <p 4. Superficies cónicas yacitadas
?/> f*> ft'i ?/ Cónicas dobles de la desarrollable envolvente
4respecto de o, , c
2 , <r
4
S'f/i Sipg', S«p3', S<p4'. Superficies cónicas proyectantes de las
cónicas anteriores y envolventes delos haces de planos radiados
devértice S conjugados de los conos V,tp, , V^, V3cp3y V4t?4 en el
sistema polar absoluto
?/' Cónicas esféricas resultantes de la
Trang 13i Circunferencias de intersección con £ de los
planos tangentes á los conosV,*?, , V2 <p 2 , V3 -f 3y V4tp4
(VjO,), (V2 52 ), (VgOg), (V4a4). Cíclicasfocales de (E) contenidas
en las anteriores esferas
V.,(£), Vá (S), V3 (S), V4 (2). Superficies cónicas de segundo
orden doblemente proyectantes de (S) y representadas también
por Vftp, , Vjo-j , V3cp3y V4 <p 4
V/V,»,), SÍV^,), VaíV,»,). V^V,*,)} Id. de las demás cíclicas.
Entre los elementoscitados existen lassiguientes relaciones:
ele-mentode los citados, designaremos por V, a,
<f, &', a', etc.
Trang 14164
-PRELIMINARES
1.— Designaremos con elnombre de cíclicas de cuarto orden á
lascuárticas que contienen cuatro puntos comunes con elcírculo
normal ó curva esférica del infinito.
Por una deestas cuárticas alabeadaspasarán infinitas cies de segundo orden que constituirán un haz decuádricas; por
superfi-tener la citadalínea cuatro puntos cíclicos, todas esas cuádricastendránsus planos cíclicos paralelos, y, por tanto, también serán
paralelossus planos principales y ejes.
Sus centros, constituyenuna cúbica alabeada, una cónica
pla-na, están en línea recta ó son todas concéntricas, según que no
existaningúncilindrodoblemente proyectante delacíclica ó
exis-ta uno, dos ó tres; y los ejes de estas superficies constituyen engeneral tressuperficies cilindricas de segundo orden; puesto que
sontres sistemas de rectastales, que las del mismo sonpolares
de una orientación, y, las polares de una rectasongeneratrices
de un hazradiado cuando existe un punto conjugado con ella, lo
cual ocurre en estecaso, pues el punto del infinito de unejetiene
por recta conjugada la orientación de planos perpendiculares almismo.
Resulta de aquí, que lostres sistemas de ejes están entres
ci-lindros hiperbólicos, ya que la cúbica alabeada tiene trespuntos
enel infinito, puessabemos que todo plano es tangente átres
cuá-dricas del haz, y, por tanto, existirán tres paraboloides en el haz
definidopor (S), siendo los puntos de contacto de éstoscon el
correspondien-tesuno á la dirección decada eje.
Entre las citadas cuádricas existe una esfera que es la que
pasa por el círculo normal, puesto que dicha línea pertenece alhazde cónicas en el infinito definida por los cuatro puntos cícli-cos, y por cada cónica pasauna sola cuádrica delcitado haz
Según esto, podremos definir las cíclicas comolíneas de
inter-secciónde una esfera con una superficie de segundo orden
2.—Entre las cíclicas alabeadas, figuran las cónicas esféricas,
ventana de Viviani, curvas empleadas por M William Robertspara larepresentación de las funciones elípticas, cartesianas, ca-
y
Trang 15— 165 —
Mas adelante, al estudiar las propiedades focales, veremos
aparecercon gran naturalidad, las cíclicas planas
Entre ellasse encuentran las espíricas de Perseo, que son
cur-vas resultantes de cortar el toro por planos paralelos al eje,
figurandocomo casos particulares, los óvalosde Cassini, cuando
la distanciadel plano al eje es igual al radio del círculo
y quese clasificanen elípticas é hiperbólicas, por poderse
consi-derar como podarías centrales de una elipse ó hipérbola, ciendo lade Bernouilli como casoespecial También soncíclicas
apare-planas de cuarto orden, las podarías de las cónicas ó
trans-formadas por radiosvectores recíprocos, los óvalosdeDescartes,
el caracol de Pascal y la cardiode, teniendo estas últimas sus
puntoscíclicos deretroceso, etc., etc.
También veremos aparecer las cúbicas circulares, (que son
aquellas que tienen dos puntos cíclicos)como focales de las
moti-vo ypor la íntima relación que tienen con lascíclicas planas
Entre ellasy comocasos especiales de éstas cúbicas están la
Trang 16— 166 —
Generación y clasificaciónde las cíclicas de cuarto orden
y haces cíclicos de planos de cuarta clase
I
3.-Consideraremoslas líneas
unaesfera con una superficie
de segundoorden, y, también
desarrollablecíclica de cuarta
clase con la esferainscrita en
la misma, puesto que la línea
de contacto es una cuártica
contenida en laesferaS, ypor
consiguiente, base de un haz
de cuádricas al cual
pertene-Consideraremos los haces
cir-cunscritos áuna esferay otra
también, comocircunscritos á
una esfera á lo largo deuna
línea cíclica contenida en la
misma, puesto que dicho haz
es de cuarta clase, y por
tan-to, ladesarrollable envolvente
es base deunaseriedecas á la cual pertene S
cuádri-ce 2. (L A n.°239)
4.—SiguiendolaclasificaciónhechaporStaudt de hacesy series
de cuádricas, expuesta en Líneas alabeadas y Superficies
Des-arrolladlesde D EduardoTorroja, en elgrupo 15, tenemos
círculos que tienendos puntos
comunes y, por consiguiente,
todas las cuádricas del haz
tienen los mismos planos
tan-gentes en aquellos puntos
co-munes.
cons-tituyen la cíclica son
tangen-tes, aquella pertecen al
gru-po 16.
com-puesto de dos radiados cuyas
envolven-tesson de revolución con dosplanos tangentes comunes, los
cuales loseránconlos mismos
puntos de contactoá todaslas
cuádricas de laserie
Cuando dichas superficiescónicas tenganuna generatriz
común, la desarrollable base
Trang 17gru-— 167
Podría aún la cíclica estar
constituida por uncírculo
do-ble, siendo en estecaso de
re-volución todas las cuádricas
del haz y circunscritas á lo
largode dicho círculo doble
Nosotros estudiaremos solo los casos en que
se confunden en una, todas
las cuádricas de laserie serán
de revolución y su eje será el
de aquella superficiecónica
prescindiendode los
enumera-dosanteriormente
el haz deplanos decuarta
cla-se no se compone de dos
5.— En elvigésimo grupo, noexisteningún punto de contactode
la esfera con la cuádrica, existiendo por lo menos un puntoreal
V¡ con un mismo plano polar t, que no pasará por aquel punto.(L A n.° 240)
El plano s, cortará á las dos
circun-ferencia <J
t y una cónica'Fque
nopodrán sertangentes,
pues-to que si tuviesen un punto de
contacto, la polar de la
tan-gente comúnrespecto de cada
cuádrica, sería la proyectante
de dicho punto desde Vs y
estas dos rectas polares
deter-minarían el mismo plano
tan-gente en el punto de contacto
de aquellas cónicas, es decir,
que la esfera y laotra
superfi-cie serían tangentes, contrael
ambas, real óimaginario;
sien-do autopolar respecto de cada
una de ellas, eltriángulo V2 V3
V de lospuntos diagonales;
El punto Vi será vértice de
revolución circunscrita á la
esfera y otra á lacuádrica, no
pudiendo tener aquéllas un
plano tangente común, con
una generatrizde contacto
co-mún; pues las dos rectas
pola-res de dicha generatriz
debe-rían estar contenidas en el
expresado plano tangente y,
además, en el plano <s
i ; luego,
se confundirían ambas en una
un mismo plano tangente con
un mismo punto de contacto,
contra elsupuesto
tendrán, pues, cuatro planostangentes comunes, reales ó
imaginarios que constituirán
un ángulo tetraedro MNPQ
circunscrito á ambas; siendo
autopolar respecto de cada
Trang 18por tanto, el tetraedro VlV2
V3VÍ determinado por ese
triángulo y el Vt será
auto-polar
planos diagonales, y, por
respecto delas dos superficies; pero como una de ellasesuna
Elcitado cuadrivértice MN
PQ podrá tener sus cuatro
vértices reales; en cuyo caso
el triángulo polar así como el
tetraedro, tendrán reales
to-dos sus elementos; existiendo
cuatro conos reales
doblemen-te proyectantes de la cíclica
desde cada vértice del
tetrae-dro y cuatro líneas dobles de
la desarrollable circunscrita á
lo largo de la cíclica sobre
sien-do estas líneas dobles <?'
pola-res de las directrices ¡p de los
conos respecto de los
círcu-los (T.
Si lospuntoscomunesal
cír-culo yála cónica fuesen
ima-ginarios,eltriángulo,así como
el tetraedro autopolar, tendría
reales sus elementos, pero dos
de los cuatro conos serían
realesyotrosdosimaginarios,
siendola cíclica, también
ima-ginaria
Cuando dos de los puntos
comunes sean reales y los
otros dos imaginarios
conju-gados, el triángulo polar
ima-El citado ángulo tetraedro
podrá tener sus cuatro caras
autopolar tendrá reales todossus elementos así como el te-
traedro que con dicho triedro
determina el plano <7,;
exis-tiendo en este caso cuatro nicas dobles de la desarrolla-
có-ble, contenidas una en cada una de las caras de dicho te-
traedro; y proyectándose la
esfe-ra desde los vértices según
orden, polares de las
proyec-tantes de aquellas cónicas
revolu-ción circunscritasá la esfera
del mismo vértice
Si los planos tangentes
co-munes á los dos conos fuesen
todos imaginarios, el ángulo
triedro de los planos
diagona-les, asícomo el tetraedro topolar,tendría realessus ele-
au-mentos, pero la desarrollablesería imaginaria, presentando
análogo al de las cuádricashomofocales
Cuando dos de los planostangentes comunes sean rea-
les y losotrosdosimaginariosconjugados, el ángulo triedro
tendrá dos caras imaginarias
Trang 19— 169
conjugadas y una real, y el
tetraedro tendrá reales dos
dos vértices determinados por
cada cararealylasdos
imagi-narias; existiendo dos cónicasdobles también reales, así co-
mo dos superficies cónicas
proyectantes de la cíclica de
contacto
ginarios conjugados, y el
te-traedro,tendrárealesdos
aris-tas opuestas, así como las dos
caras determinadas porcada
vértice realy losdos
imagina-rios; existiendo, en este caso,
dos conos reales de segundo
orden doblemente
proyectan-tesde la cíclica. La
desarro-llaba á lo largo de la misma,
tendrá doscónicas dobles
rea-les, una sobre cada carareal
del tetraedro
6.—Si la esfera y laotra cuádrica tienenun solo plano tangente
comúno, conel mismopunto de contactoV{ enelplano<r, habrá un
triángulo yiVí¡V3 dos de cuyoslados pasan por V¡ y son polares
dicho plano <s
los planos polares respectivos o
1 , VlV,
tV3, VtF,V., ; ó bien hay en
él solo dos rectas polares Vx V¡¡ y Vt V3 que pasan por V¡ y en una
pasa por la otra recta F, V.-,; lo cual da origen álos dosgrupos
21 y22 dehaces yseries de cuádricas
cónicas de vértices Vt , Vit V3,
siendo las dos últimas
tangen-tesal plano <?, á lo largo de
vértice V, corta á dicho plano
a, según dos generatrices del
cono, queestán
armónicamen-te separadas por las dos
rec-tas VxV% y ViV3, siendo esas
mismas generatrices
tangen-tes á la cuártica base del haz
en el punto doble Vt
El grupo 22 corresponde al
segundo de los dos casos
cita-dos y en él haysolo dos
super-ficiescónicasdesegundoorden
de vértice F, y Va tangentes
ambasal planoau siendo
prime-ra la tangente á la cuártica
En el 21 hay tres cónicas
si-tuadas enlos planoss, , <r
separadas por los planos de
aquéllas, ó sea por las rectas
VlF¡ y F,V3 cuyas tangentesson generatrices de la des-arrollare,situadasenplanos,
El 22 corresponde al
segun-do casoy en él hay solo dos
secciones cónicas, una en el <s
i
y la otra en el *
3 polar del
V3;ambas pasan porV¡,siendo
la tangenteálaprimerala
ge-neratriz de la desarrollable
base de la serie, relativa al
Trang 207.— Enel grupo20consideraremos dos géneros
correspondien-tes á los dos casos que pueden ocurrir de ser reales ó imaginariosconjugados,
los planos conjugados
comu-nes á dos cualesquiera de los
conos de segundo orden
pro-yectantes de la cíclica. El
pri-mer género es aquel en que
dichos planossonreales,
exis-tiendocuatro conos
doblemen-te proyectantes de las líneas,
que se subdividenen
últi-mas bicursales
El segundo género
corres-ponde al caso de ser
imagina-rios dichos planos, siendo
en-tonceslascíclicasunicursales
los puntos conjugados
comu-nes á dos cualesquiera delas
cónicas dobles de la
desarro-llare cíclica, que están enla
recta determinada porlos
pla-nos de aquellas El primer
gé-neroesaquelen quelossados puntos son reales, exis-
expre-tiendo en este caso cuatro
cónicas dobles de la
desarro-llaba envolvente del haz
este género, se subdividen enimaginarios y reales, estando
los últimos compuestos de doshaces parciales; por lo qué,
análogamente álaslíneas, dría dárseles el nombre de bi-
po-cursales
El segundo género
corres-ponde al caso de ser
imagina-rios dichos puntos, pudiendodarseel nombre de unicursal
8.—Elgrupo 21 dehacesyseries decuádricas, que sesubdivide
en tresgéneros, da lugar á
rayo dobleó aislado
En el grupo 22 tenemos las cíclicascuspidalesy los haces deplanos con un rayo deretroceso
Dentro de cadacaso, existen variedadesque consideraremos al
hacer el estudio particular
Entodos los casos
lospuntos reales de la curva los planos reales del haz
tan-común
Trang 21los dos ángulos diedros
cir-cunscritos á dos de los conos
doblemente proyectantes
9.—a) Cíclicas
imagina-rias
Se obtienen cuando los dos
ángulos diedros en que están
co-nos de segundo orden
doble-mente proyectantes, son
Todo plano que pase por la
recta VXV^ definida por dos
vértices del tetraedro
autopo-larcomún y de los conos,
cor-tará á uno deestos, el V,¡p, por
ejemplo* según dos
generatri-ces reales/>, yqK \ al otro V^.2,
según dos imaginarías; estos
dos pares determinarán un
cuadriláterocompletoque
ten-drá los vértices realesí,, Vt ,y
otros cuatro imaginarios que
serán puntos de la cíclica.
Ca-da generatriz real />, cortará
á las dos imaginarias en los
puntosdobles de lainvolución
de conjugados respecto de la
la recta />,. Esta involución
podrá determinarse por medio
conju-gada con la Fjtps respecto de
polar que es el ts t , puesto que
á aquella generatriz p2 en un
par de puntos, que con el Vt y
elcontenido enel t, nos
defini-ránla citada involución
ma de losdelsegmento común
á los dossegmentosexteriores
determinados por dos de las
cónicas dobles en la recta de
intersección desus planos
a) Has cíclicode planos decuartaclase imaginario
Se obtiene cuando los
seg-mentosexteriores á cada una
de dos cónicas, determinadosporlas mismas en la rectade
intersección desus planos,son
exteriores uno á otro
Portodopunto tomadoen la
recta <r,<T2 definida por los
pla-nos deambascónicas, pasarándos tangentes reales pt y qx á
ejem-plo), y otrosdos imaginarios á
la otra tp'
2) cuyos dos paresdeterminarán un cuadriarista
completoque tendrá por caras
cua-troimaginarias, que serán
ra-yosdel haz tangencial de nos.Cadatangentereal/),, de-
pla-terminará con lasdos
imagi-narias dos planos, que seránrayos dobles de la involución
de los conjugados respectode
la otracónica ?,'ycuya arista
es la/?,. Dicha involución
po-drá determinarse por medio
res-pecto de aquellos elementos,
determinarán con la tangente
pt á la cp,' un par de planos,
que con el <j, y el proyectante
de V¡ definenla citada
involu-ción
Trang 22172
-Los planos polares% y <*.
2 de
la recta que une los vértices
ViV2 delos dos conos,
deter-minaránlaaristaopuestaV3Vi
del tetraedro, y los planos
conjugados comunes álos dos
conos citados, que son los
expresada arista en dos
pun-tosrealesK,y F4 , situadosuno
puesto que estos puntos son
conjugados comunes álos dos
conos Estos puntos serán los
otrosdos vértices del
Tetrae-dro y,por consiguiente, de los
otros dosconos
Como los elementos del
te-traedro autopolar sonreales y
los vértices F3 y74 de dos de
lrs conos son interiores á los
otros dos T^f, y F2<p 2)
necesa-riamente los F,<p
3 y V4 v4
ten-drán que ser imaginarios con
el vérticereal
en este caso, determinada por
una esferay unasuperficie
có-nica real que no la corte, por
aquella y una imaginaria, ó,
también, por dos superficies
cónicas reales que no se
cor-ten, una real y otra
imagina-ria,ó dos imaginarias;y como
quiera que lacíclicahemos
di-cho que es una cuártica que
tiene cuatro puntos cíclicos,
para queesto puedaser,
cuan-do viene definida por dos
co-nosesprecisoque estostengan
sus planos paralelos
Los polos de la recta
deter-minada porambosplanos <r,<r
S)definirán la recta Vi Vit aristadel tetraedro opuesta á la <t,ct
2 ,
ylospuntos conjugados
comu-nes á las dos cónicas situados
en la recta "^.2 , es decir, los
consi-cónica, siendoelsecante áuna
exterior ála otra; dichos
pla-nos loson de las otras dos rasdel tetraedro, y,por consi-
có-nicasdobles de la
desarrolla-blecircunscrita álas primeras
Estas cónicas dobles tendrán
que ser imaginarias; puestoque si fuesen reales, por ser
su plano exteriorá una de las
dos cónicas tp
x
* ó tp'¿, el baz decuarta clase á que daríanlu-
garambasseiíareal,así como
la desarrollable cíclica.Dicho haz tangencial, así
como la desarrollable vente, pueden venir determi-
envol-nados, en este caso, por una
esferay unacónica cuyo haz
tangencial tenga todossus
ra-yos secantes de la esfera, ó
por esta y una cónica
imagi-naria; ó también, por dos
có-nicas reales, tales que en la
recta de intersección de susplanos, el segmentoexterior á
la una sea exterior al de lamisma especie determinado
otraimaginaria porúltimo,
Trang 23- 173
bi-cnrsales
Eneste caso, los cuatro
co-nos de segundo orden pueden
formar seis grupos de á dos,
pudiendo definirse la cíclica
por uno cualquiera de estos
pares, que corresponderán á
los casos siguientes:
a) Que losdos ángulos
die-dros en que estén inscritos los
conos tengan dos ángulos
co-munes separados por otros
dos, pertenecientesunoácada
b) Que uno de los diedros
esté contenidoen elotro
con-considere sea interior á un
cono y exterior alotro
d) Que la citada arista sea
(Continuará.)
por dos imaginarias; pero
te-niendo presente en todos los
casos en que nointerviene
el haz tangencial, ha de
con-tener cuatro planos isótropos
que pasen por un punto, que
será el centro de la esfera;
lnego los conos proyectantesdesde aquel punto de lasdos
cónicas quedefinen el hazhan
de serhomofocales
P) Has cíclico deplanos decuarta clase realybicursal
En el presente haz, las
cua-trocónicaspueden formar seis
grupos de á dos y el hazgencialde planos lopodremos
aquellos pares,que deráná lossiguientes casos
correspon-a) Quelossegmentos
recta de intersección de susplanos, tengan dossegmentos comunesseparados por otros
dos pertenecientes uno á cada uno de aquéllossegmentosex-
teriores
b) Que esténuno contenido
tetrae-dro seasecante de una cónica
y exterior á la otra
exte-rior á ambas.
Sixto Cámara.
Trang 24— 174 —
UN TEOREMA SOBRE US PROPORCIONES (1).
Teorema Entodaseriederasonesigualesentrenúmeros
donde p, q, a., b. (i= 1,2, 3, n), son números naturales
Tendremos las n igualdades
qa = pb.;
el máximo codivisor de sus primeros miembros ha de serigual al
de los segundos miembros; luego, si a es el máximo codivisor de
y el de lossegundos miembros espb, tendremos
Llamando finalmente A, B, R, S, respectivamente, á los
mí-nimo comúltiplos de los a., b., r., s.; tendremos
Trang 25— 175 —
CONEXIONES ETÉREO-ELÉCTRICAS o
ni
Pilas químicas
Los generadores electrostáticos se caracterizan, como es
sabido, por crear estados eléctricos de alto potencial con cargasrelativamente pequeñas Estas cargas se disipan en forma de
chispas, á cada una de las cuales sucede un brusco descenso de
potencial; cada chispa, en particular, provoca una corriente
ins-tantánea en un cierto sentido, y muchas veces un chispazo
apa-rente único es una rápidasucesión de chispas que constituyen un
vaivén oscilante rápidamente extinguido
A su vez, los generadores electrostáticos llamados de
roza-miento y los de influencia, se diferencian, enlarapidez con queselogra en estos últimos, respecto de los primeros, la sobreexcita-
ren-dimiento eléctricode las máquinas de esta clase es mayorque el
de las primeras
Por otra parte, en otros generadores, llamados pilas, ocurren
las cosas sensiblemente al revés: mediante un pequeño salto de
potencial, que el generadorsostienecasi fijo, pone éste en
circu-culación cargas relativamente grandes, lográndose una corrientecontinua
Sabido es también que en estos generadores aparece siempre
un sistema de cuerpos, entre los cuales se desarrollan acciones
químicas, que consisten en el ataque de uno de los cuerpos del
sistema, generalmente zinc, porun reactivo, quedando inmune ócasi no atacado otro cuerpo conductor (carbón deretorta, platino,
cobre, etc.). El cuerpo que sufre el ataque, y que másse calienta,
resulta ser el polo negativo, pues toma un estado eléctrico de este
nombre y también el potencialinferior; mientras queel conductor
no atacado, metal ó carbón de retorta, toma el estado eléctrico
Alguna vezsepuedtn crear pilas, en donde las reaccionessonexclusivamente entre líquidos, separados por tabiques permea-
Trang 26- 176
vari-llas metálicas no atacables en ambos líquidos La corriente en el
avance del líquido más difusible; de donde resulta que las cargas
líquido poco difusible, la cual hace de polo positivo
comopolo negativo El cuerpo atacante es un ácido diluido, que
generalmentees elsulfúrico, ó bien una sal disuelta, cuyo metal
es precipitable espontáneamente porel zinc
La pila, en sí, puede compararse á una bomba impelente que
elevase el aguatomada-á un depósitoinferior(polo negativo)
has-ta otro superior (polo positivo), desde donde ésta agua retornaría
al punto de partida, conducida por una tubería (hilo interpolar)
Veamos ahora, más de cerca, lo que debe ocurrir dentro de
ella. El zinc sufre una corrosión continua porparte del reactivo
quela baña Esta corrosión, es grande, sería lo mismoque car de una recia muralla, uno á uno, en toda su superficie, los
arran-cado sobrevendría una conmoción, particularmente intensa en la
superficie dela muralla Extendido este trabajo demoledorá toda
vio-lentas agitaciones, que gradualmente se harían menos sensibles
al profundizar en él.
material absolutamente rígido, compuesto de moléculas
las permite oscilar conalguua amplitud, sufrir ciertas
en cuanto rebasa la deformación cierto límite, las moléculas se
desprenden y sobrevienen ásu alrededor nuevos estadosde
equi-librio.
Fácil es concebir el estado de violenta agitación en que deben
estar las superficies activamente corroídas Por depronto, cada
moléculase porta, según sea su estado dinámico interno, como un
principalmente en la superficie de contacto, que es la productora
del calor
Examinadas, pues,la capa superficial del zinc,y las
subyacen-tes hasta cierta profundidad, aparecen conmovidas con temblor
gradualmente menos intenso El étersituado entre estas capas
Trang 27— 177 —
tensidaddel temblor, es decir, con la intensidad de la corrosión
El lugarvacío quedeja eseéter tenderá á ocuparloel de las
regio-nes inmediatas, porel camino y en laforma másfácil yrápida
Ahora bien, los metales, en general, resultan mucho más ductoresque los líquidos de la pila. Luego el éter que debe recu-
con-perar el zinc, se lo proporcionará, enforma decorriente,mejor elhilo interpolar que la masa líquida; aparte de que, ésta recibe
chorros de éter por todos lospuntos de contacto con el zinc Estoschorros deéter serán otros tantos filamentos de corriente dentro
dela pila.
Según estas ideas, la verdadera bomba impelenteesel zinc, en
el acto dela corrosión Los filamentos de corriente son además
necesariamente giratorios, porque son muy rápidos (según el
ré-gimen en torbellino de las venas fluidas descubierto por
líneas de caída potencial y tambiénlíneas de difusión de éste
Pero estas líneasde fuerza no hande estar precisamente
es-tranguladas, como las nacidas al frotar los dieléctricos, porque
ahora los ventiladoresno son de la forma pendular cónica, con
sufase de inversión La expulsión de éter resulta ahora del
mo-vimiento de temblor, gradualmente decreciente desde la capa
corroídahasta otra profunda en donde ya nose siente la
longitud indefinida
El hilointerpolar es, pues, el tubo que encauza la corriente de
está ljgado con la placa positiva, aparentemente inactiva Ésta
facilita alhilo el éterqueconduce, y como muyprontose leagota,
la placa debe tomarlo de alguna parte Gracias á que sobre la
placa positiva se dirigen Jos chorros de éter, llamados áella, no
sólo por su tendencia á propagarse por los caminos más fáciles
(metales mejor quelíquidos), sino también seccionados, ramente, por la placa positiva, dentro de la cual el éter estáenrarecido
verdade-De este modo, tannaturalmente sencillo, se establece la lación del éter, con una masa relativamente pequeña de éste
circu-Dícese entonces que se ha establecido la corrienteeléctrica
Esevidente que el sentido de la rotación del torbellinoen elhilointerpolar debeserel mismoque enlosfilamentos de corrien-
te. Ahora bien, por razones que se dirán, el giro del torbellino
parece ser deizquierda á derecha, pasando por delante ó por
en-cima, mirando al hilo y siguiendo á la corriente en el sentido de
Trang 28— 178 —
Así comono hay inconveniente en disponervariasbombas pelentes en serie, de tal modo que cada una superponga su efecto
im-impulsivo alrealizado por la anterior, asínolohay tampocopara
enlazar en serie por los polos de nombre contrario, diversos
ele-mentos generadores, creando de esta suerte una pila en serie,
cuya fuerza impulsiva externa es lasuma de las fuerzas
impulsi-vas de los elementos, salvo la pequeña merma que introducen las
resistencias interiores Ysi las pilas se ligan por sus polos de
igual nombre, obrarán como varias bombas, que tomando agua
del mismo depósito la lanzarán independientemente en la misma
cañería Las masas de agua puestas en circulación serían las
in-yectadas separadamente por cada una de lasbombas, y la suma,
si fueran idénticas, sería proporcional á sunúmero En cuanto á
lafuerza impulsiva, sería una especie de promedio de las fuerzasimpulsivas; pues,basta considerar que cada bomba,es decir, cada
elemento generador, se porta como un depósito de nivel
constan-te que vierte en el tubo común de conducción Las reacciones
líquidas tienden áuniformarlos niveles de los depósitos (si antes
deigualnombre en las pilas asociadas en cantidad
Fácil es deducir loque ocurriráen unaasociación mixta delas
dos anteriores
Demetrio Espúrz
Trang 29Probeta para el análisis ele gases
Una de las operaciones másdifíciles y enojosas del análisis degases, es la separación de un líquido y de un gas contenidos en
probeta Yla necesidad de dicha separación es muy común
por-que se presenta siempre que se ha de tratar un gas ó mezcla seosa porlos reactivos Para llevar á cabo semejante separación
ga-se emplean actualmente medios que podríamos dividir en:
ex-pondremos someramente los principales de estos procedimientos
y veremos después si es posible ponerotro medioque á la
exacti-tud, reúna la mayor sencillezy economía
Entre los másdetestables ó pésimos, podemos citar la
vulgari-zada introducción de una esferita de papel de filtro seco queabsorbalas pequeñasgotas de líquidoque suelen quedar acompa- ñando áungas Lafalta deprecisión de éste método, tan expues-
to á error aunque se comprima labolita entrelos dedos debajodel
mercurio para eliminar de antemano el aire, necesita
comen-tarios
RusellW'j propuso el empleo de algodónhúmedopara sacarlos
reactivos de su aparatoeudiométrico;concuyo objeto se hace una
comprime hasta expulsar todo el aire posible Ya se sabe que Bunsen empleaba esferas bastante porosas, que se preparan ca-
lentando al rojo el molde con su contenido de la mezcla de una
parte de hulla grasa exenta de pirita y dosdecok, lavándolascon
comprimido en el molde especial (parecido á los que antes se
em-pleaban para hacerbalines), secando á 100°. Dichas bolas se
im-pregnan delos reactivos correspondientes, evitando así la
poste-rior separación
Aparte de los posibles errores por la introducción de aire enunión de dichas esferas-reactivosó absorbentes(hastase ha acep-tado que aquelpenetra por capilaridad entreelalambre y el mer-
curio del baño) y de ladificultad deuna absorción completa ó del
contacto suficiente, tienen los reactivos esféricos un grave
defec-to, lainexactitud con que conseguiríamos regenerarelgas
Trang 30absor 180 —
bido por el reactivo y que tratamos de separar del resto de lamezcla gaseosav gr., el óxido de carbono absorbido por la solu-
ción cuprosa)
El modo de separación que tildamos de difícil y se practica
ordinariamente, consiste en hacer que el líquido pase á otra
la probeta que locontiene óintroduciendo pocoápocounavarilla
devidrio que tenga casi el mismo diámetro que la probeta W;así
se desaloja la mayor cantidad de líquido y que puede recogerse
enotra probeta llena de mercurio Cuando aquel se halla en
pe-queñacantidad ó es muy viscoso y adherente á las paredes de
cristal,se consigue conmucha práctica y maña suficienteseparar
elgas, invirtiendo con rapidez la probeta y volviéndola á colocar
boca abajo, y repitiendo la maniobra las veces necesarias Lo mismose puede intentar con otras probetasprovistas de uncorto
tubosuperior con llave, que se abre y cierra instantáneamente
Aparte de lo difícil de estos medios (resulta imposible con
cuba y lasmanos con los reactivos Esto último llega á evitarse
casi por completo, con una largapráctica
El tratamiento de los gases por reactivos líquidos y la
separa-ción subsiguiente, se consigue por medio de pipetas especiales
que dan buena solución ála partemanual de este problema
Cons-tan esencialmente, comose sabe, de un tubo en C/) en
comunica-ción con dos bolas unidas por otro tubo en U Para emplearlas
se llenan de mercurio de modo que llegue hasta el extremo del
primer tubo, se introduce éste en la probeta que contiene elgas,
se produce aspiración hasta que todoel gas pase álabola
segun-da, quedando prisionero dicho gas entre dos capas de mercurio
La aspiración, á veces peligrosa, se puede hacer hundiendo el
conjunto en el mercurio Seutiliza tal pipeta para tratar las
mez-clasgaseosas por unreactivo determinado, introduciendo éste en
la primera bola, con lo que quedanjuntos elgas y elreactivo
des-pués de la aspiración citaday pueden agitarse para favorecer la
accióndel último Luego, sacando un poco la pipeta de lacuba,
pasa el resto del gas á otra probeta llena de mercurio, puesta en
el extremo Como no es nuestro objeto detallar los métodos
exis-tentespara conseguir la separación que nos ocupa, sino dar sólo
unaidea de losmismos á guisa de precedente al que se propone,
no nosdetenemos á examinar los distintos modelos de pipetas
ideados que describenlibros y periódicos, y cuyo fundamento, en
Trang 31— 181 —
r%\
el caso más simple, queda expuesto Las principales
modificacio-nes propuestas son: ir montada la pipeta en un pie demadera, lo
que facilita su manejo y evita en parte su gran fragilidad(las de
Berthelot, Doyére); otras llevan una llave en el tubo que une las
aspira-ción ó en la expulsión del gas EnJa pipeta especial de Salet, se
llevan ácabo estos extremos haciendo movible la segundabola y
uniéndola conun tubode goma, bastando elevarla ó hacerla
des-cenderpara conseguir elobjeto; ésta misma lleva además un
dis-positivo para variar la cantidad de mercurio OgierW, propuso
unaventajosa modificación consistente enuna cremallera que
va-ría la alturadel conjunto
Todas tienen el inconveniente deser costosas, no tanto porsí,
cuanto porsu grande fragilidad y porque se necesita una pipeta
para cada reactivo, si se ha de tatar por éste dentro de aquélla
Todo esto supone la exigencia de poseer una cantidad de
mate-rial, mayor dela que á primeravista parece
Creímos que el problema era susceptible de una solución más
demostróser ciertas nuestraspresunciones
Nosservimos para esta clase de análisis, de una
probeta A (véase la figura adjunta) semejante á las_
ordinarias de llave, pero cuyo tuvo abductor es tan
largo que llega hasta el fondo de otra probeta C
in-vertida, de menor diámetro y destinada árecogerel
gas
La operación resulta sencillísima Comprendelo
inclu-so el tubo B Se cierra entonces la llave D y se
tras-vasan á la probeta A el líquido y el gas La probeta
natu-ralmente) Se abre con cuidado la llave D, en forma queel gas pase despacio á la probeta C porla pre-sión producida al hundir suficientemente la probe-
ta A en el mercurio Al pasar una parte del gas á
acompaña el gas yllegar alextremo de dicho tubo,
en cuyo momento se cierra la llave D quedando
practicada la exacta separación El tubo Bconviene
:aparagases
^ue tenga ej diámetro de unos3milímetros,
acaban-do por un orificio de medio milímetro, para que no llegue á ser(1) Traite de Chimie tuxicologique p 85.
Trang 32— 182 —
reple-ción de mercurio, cuanto para ver como asciende lentamenteel
mo-mento oportuno
Si se quiere utilizar ellíquido ó reactivo para regenerar el gas
absorbido, etc., se cambia la probeta B por otra igual llena demercurioy se abre lallave D hundiendo elconjunto en lacuba
La operación no exige pericia alguna, pues su sencillez no puedesermás grande, segúnse habrá apreciado El valor prácti-
co de semejante detalle lo hemos visto comprobado en nuestra
prática y en la de algunos colegas
Juan Peset y Aleixandre.Valencia,Agostode 1908.
Trang 33Fué una hermosa tarde otoñal; tibia por su ambiente, serenay
pura por su luz, cuando ascendí por vez primera al Tibidabo
El martranquilo, vigilado por la noble y reposada figura de
Colón, esperaba el próximo lucir de las estrellas para cantar en
la noche solemnesu eterno murmurio de amoral astro Sol, que
volvería á la aurora saludando unavez más con los fecundos
ra-yoslas rizadas olas del lecho donde un díaVenus durmiera entre
espumas
tenueoscilar, y tierra arriba, lo que en tiemposdebióde sercauce
de torrentes despeñados hacia el Mediterráneo, de aguas sadas en los picosde las próximas colinas y montañas, el vivir
conden-moderno cubrió de edificaciones soberbias, de vías anchurosas y
elegantes, que acometiendo de llenola máxima declinación dela
pendiente, sólo suspendensu atrevido subircuandoel abrupto
pe-ñascal se niega á obedecer á los ordinarios mediosdelocomoción.Entonces, los atrevimientos de la Mecánica pensaron en as-
cendercómodamente al viajero hasta la cumbre misma del
Tibi-dabo, yun ferrocarril funicular—á manera de escala para tocar
panorama, queallá abajo, cual nebulosa resoluble, hace pensar,
como al astrónomo las nebulosas celestes, en los misterios
socia-les, en los puros deseos y en las locas é insaciables ambicionesencerradas en una ciudad moderna y populosa
Y para mirar con másserenidad al firmamento, quiso el
astró-nomo detenerse antes de llegar á lacúspide, y en un rellano que