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los mejores relatos de fantasia (volume 1)

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THÔNG TIN TÀI LIỆU

Thông tin cơ bản

Tiêu đề Los mejores relatos de fantasía (volume 1)
Tác giả Avram Davidson
Trường học Universidad Nacional Autónoma de México
Chuyên ngành Literature - Fantasy
Thể loại Recopilación
Năm xuất bản 1985
Thành phố Madrid
Định dạng
Số trang 111
Dung lượng 452,14 KB

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Nội dung

Todavía nopuede ver nada, deslumbrado como está por el sol, pero e!. —Bueno, siendo así —dijo Frank—, ¿por qué no ha conseguido usted un palacio,pieles de tigre y todo eso?. —Parece más

Trang 1

LOS MEJORES RELATOS DE FANTASÍA I

Avram Davidson

(Recopilador)

Trang 2

Avram Davidson

Título original: Magic for Sale

Traducción: Cesar Terrón

© 1983 by Avram Davidson

© 1985, Ediciones Martínez Roca, S A

Gran vía 774 - Barcelona

ISBN 84-270-0969-0

Edición digital de Umbriel

R6 08/02

Trang 3

Tienda de chatarra, John Brosnan (Junk Shop, 1968)

Del tiempo y la Tercera Avenida, Alfred Bester (Of Time and Third Avenue, 1951) Cada cual su botella, John Collier (Bottle Party, 1939)

Tal como está, Robert Silverberg (As Is, 1968)

La capa, Robert Bloch (The Cloak, 1939)

Piedra de toque, Terry Carr (Touchstone, 1964)

Doctor Bhumbo Singh, Avram Davidson (Dr Bhumbo Singh, 1982)

El héroe es único, Harlan Ellison (The Cheese Stands Alone, 1981)

El tritón malasio, Jane Yolen (The Malaysian Mer, 1982)

Bébase entero: contra la locura de masas, Ray Bradbury (Drink Entire: Against the

Madness of Crowds, 1975)

Elephas Frumenti, L Sprague de Camp (Elephas Frumenti, 1950)

Tellero Bo, Theodore Sturgeon (Shottle Bop, 1948)

El huevo de cristal, H G Wells (The Crystal Egg, 1900)

La mujer del vestido genético, Daniel Gilbert (The Woman in the Designer Genes,

1980)

Trang 4

TIENDA DE CHATARRA

John Brosnan

Australia, tierra natal de John Brosnan, es un país tan grande (casi tan grande como losEstados Unidos si descontamos Alaska) como para justificar que este escritor hayacreado un relato tan corto «Lo escribí —explica Brosnan— mientras trabajaba dearchivero en una oficina de impuestos, poco después de llegar a Gran Bretaña tras unlargo trayecto por tierra en un típico autobús de dos pisos, y creo que estaba muydeprimido en aquella época He vivido en Londres desde entonces.» Y ahora elseleccionador debe refrenar su locuacidad, o la introducción será más larga que el relato.John Brosnan nació en Perth, Australia occidental, en 1947, y se estableció en GranBretaña en 1970 Ha escrito diversos libros sobre cine, entre ellos Future Tense: TheCinema of Science Fiction, y dos novelas, Skyship y The Midas Deep, así como cuentos

«fundamentalmente de naturaleza humorística, aunque las opiniones varían»

Joe descubrió la tienda por casualidad durante uno de sus paseos a la hora delalmuerzo Estaba apretujada entre una fábrica en ruinas y un vacío almacén en unapequeña callejuela Si le preguntan el lugar exacto, Joe será incapaz de contestar,aunque él sabe que se hallaba cerca de las cocheras de tranvías No era lo que se llamapropiamente una tienda, dice Joe; no había escaparate, no había nada, en realidad no eramás que una barraca

En fin, Joe se detiene al llegar a la tienda y atisba el interior No consigue ver gran cosaporque el sol brilla bastante ese día, y el interior está oscuro, pero vislumbra un letrero enuna mesa, cerca de la puerta, que tiene escrita la palabra CHATARRA Joe, como essabido, es aficionado a husmear en tiendas de chatarra y similares, y entra Todavía nopuede ver nada, deslumbrado como está por el sol, pero e! lugar huele mal El ambiente

es caluroso y húmedo, tiene un sabor «metálico» (si le preguntan a Joe qué pretendedecir con eso, él supondrá que se trata del criadero perfecto para uno de sus dolores decabeza) Pero Joe decide que echará una rápida ojeada, y cuando por fin sus ojos seadaptan a la oscuridad interior, empieza a husmear

Las existencias, suponiendo que se las pueda llamar así, están dispuestas en doshileras de mesas largas y estrechas que se extienden hasta la misma parte trasera de latienda Al principio nada parece prometedor a Joe, en realidad ni siquiera reconoce lo queve; pero eso no le sorprende, ya que supone que los objetos más vulgares parecenextraños cuando están alejados de su habitual entorno Al coger una retorcida pieza demetal, preguntándose si procede de las entrañas de un motor de reacción o de unalavadora, Joe nota de pronto que alguien está de pie junto a él Sorprendido, se vuelve y

ve a un anciano vestido con un sucio mono

Suponiendo que debe de ser el propietario de la tienda, como así es realmente, Joesonríe y le dice:

—Sólo estoy echando una ojeada Le parece bien, ¿no? —-Claro —dice el viejo—,mire cuanto quiera Él es un extraño bobalicón, según Joe Piel amarillenta, ¿saben?,como de ictericia, y ojos de brillante color anaranjado Bien, pregunten a Joe luego Lacuestión es que a Joe no le gusta el aspecto del anciano y confía en que se esfume Joeconsidera que ser observado anula toda la diversión de curiosear

—Estaré detrás —dice el viejo— Dé un grito si encuentra algo que le guste

Y se va Sintiéndose más feliz, Joe continúa su fisgoneo y, dos minutos más tarde, topacon algo que le interesa Es una esfera en forma de huevo, de veinte centímetros dediámetro, hecha con vidrio transparente o algo similar Como por arte de magia —y Joetiene sus ideas al respecto— el anciano vuelve a estar junto a él con aire ansioso Joeestá tan sorprendido que el objeto por poco se le escapa de las manos

—¿Le gusta? —pregunta el viejo

Trang 5

—Oh, no sé —dice Joe— ¿Qué es? No será una de esas bolas de cristal, ¿eh?

—Nooo —dice el viejo— Es lo que podría llamarse una novedad Mire fijamente elinterior

Joe obedece Descubre que el huevo tiene un trozo de reluciente neblina en el centro

—Observe —dice el viejo

Joe observa y ve que la zona de neblina se encoge Se hace cada vez más pequeñahasta que es imposible verla Luego hay un brillante centelleo de luz y la zona de neblinareaparece, pero en esta ocasión creciendo

—¿Qué es? —vuelve a preguntar Joe

—El universo —responde el anciano

—Oh —dice Joe, y luego piensa un poco— Muy ingenioso, ciertamente Como una deesas escenas de Navidad para los niños Las agitas y parece como si nevara dentro

—Nooo —dice el anciano— Esto es genuino Lo que está sosteniendo usted es suverdadero universo

—Me está tomando el pelo —dice Joe— ¿Cómo puede meterse el universo entero en

un huevo de cristal de este tamaño?

—No lo sé —responde el viejo— Supongo que es como meter un barco dentro de unabotella Era un hobby de un antepasado mío Ni siquiera tengo una pista de cómo lo hacía

—Pero ¿cómo podemos estar aquí sosteniendo el universo? —pregunta Joe— ¿Nodeberíamos estar también dentro del huevo?

—Estamos, o estaremos, o estuvimos; no estoy seguro Una escala de tiempo muydistinta, eso está claro por el hecho de que podemos ver la vibración del universo.Mientras hablamos, millones de años pasan dentro del huevo

—Hummm —dice Joe

—Bien, ¿lo quiere? Será una maravillosa curiosidad en su cuarto de estar Esfrancamente espectacular si apaga las luces

—No quiero que se forme una idea equivocada —dice Joe—, pero me resulta difíciltragar esta bola ¿Puede demostrar que es el universo verdadero?

El anciano suspira

—Naturalmente —dice— Basta con que me mire los ojos

—Bueno —dice Joe, y empieza a retroceder

—Mire —repite el viejo

Y Joe, simplemente para darle gusto, observa los curiosos ojos anaranjados del viejochiflado, y de repente comprende, comprende —pero no le pidan que explique cómo—que el anciano está diciéndole la verdad

—¡Cristo! —exclama Joe— ¡Vaya antepasados que tiene!

El viejo tipo ofrece una sonrisa a modo de excusa y se encoge de hombros

—Pero, como puede ver, yo he topado con tiempos difíciles

Joe vuelve a mirar el huevo

—Cristo —murmura—, el verdadero universo —Luego le asalta un pensamiento—

Eh, ¿cuánto quiere por esto?

El anciano medita

—¿Qué le parece un dólar y medio? —pregunta,

Joe menea la cabeza y, con aire de tristeza, deja el huevo en la mesa

—Lo que pensaba —comenta—, demasiado ¿Qué otras cosas tiene?

DEL TIEMPO Y LA TERCERA AVENIDA

Alfred Bester

Trang 6

¿Por qué solía haber tantos bares en la Tercera Avenida de Nueva York con nombrescomo Reilly's, Kelly's, Teague's, O'Rourke's? La pregunta y la irónica respuesta («¿Porqué beben los irlandeses? Para tener algo que hacer mientras se están emborrachando»)fueron probablemente inventadas por uno de ellos basándose en el principio (observadopor el doctor Johnson) de que los irlandeses son «personas muy correctas que nuncahablan bien unas de otras» El educado señor Bester, sin embargo, evita ese tipo dedescripciones realistas, aunque paradójicamente el escenario de este relato de la época

es uno de esos bares irlandeses de burlas y whisky, que prácticamente no son de ningunaépoca en concreto y que antes eran tan característicos de la Tercera Avenida deManhattan como los edificios de ladrillos rojos donde estaban estos bares Más de unainyección de malta disfruté y o allí, a pesar de que yo, Dios lo sabe, no soy irlandés.Bueno, voy a ahorrarles estos tiernos recuerdos Este pequeño cuento tiene realmenteuna gran moraleja

Alfred Bester nació en 1913 en Nueva York Mientras estaba considerando, y al mismotiempo preparando, las carreras en derecho, música y biología molecular (entre otras), sugran fascinación por los tintes vitales y los procesos vitales en la fisiología lo llevaron aescribir su primera historia de ciencia ficción Se vendió Lo mismo pasó con otros cuentossuyos, y con guiones para radio y televisión, y artículos para revistas Alfred Bester seconvirtió finalmente en el jefe de redacción de la revista Holiday, que todavía permanece

en nuestra memoria Entre sus cuentos están el clásico Fondly Fahrenheit y The MenWho Murdered Mohammed Entre sus libros están: El hombre demolido, The Stars MyDestination, Tigre, Tigre, The Computer Connection, The Light Fantastic, Star Light, StarBright, Golem 100, The Deceivers y Starlight: Short Fiction Alfred Bester vive en unapequeña ciudad en el sudeste de Pennsylvania

Lo que a Macy molestó del hombre fue el hecho de que rechinara Macy no supo sieran los zapatos, pero supuso que eran las ropas En el reservado de su bar, bajo elpóster que preguntaba: ¿QUIÉN TEME HABLAR DE LA BATALLA DEL BOYNE?, Macyinspeccionó al extraño Era alto, delgado y muy elegante A pesar de su juventud, era casicalvo Había pelusa en lo alto de su cabeza y sobre las cejas Entonces el hombre buscó

el billetero en su chaqueta, y Macy lo comprendió Eran sus ropas las que rechinaban

—Vale, señor Macy —dijo el extraño, con tono silábico— Muy bien Por alquilar sureservado, con utilización exclusiva durante un crono

—¿Un qué? —preguntó Macy, nervioso

—Crono ¿Palabra incorrecta? Oh, sí Perdóneme Una hora

—Usted es extranjero —dijo Macy— ¿Cuál es su nombre? Apuesto a que es ruso

—No Extranjero no —respondió el extraño, y sus ojos temerosos se pasearon por elreservado— Llámeme Boyne

—¡Boyne! —repitió Macy, incrédulo

—Sí, Boyne

El señor Boyne abrió un billetero que parecía un acordeón, hizo correr sus dedos pordistintos billetes de colores y monedas, y luego sacó un billete de cien dólares Loextendió a Macy y dijo:

—La tarifa de alquiler por una hora Como acordamos Cien dólares Cójalos y váyase.Empujado por la fuerza de la mirada de Boyne, Macy cogió el billete y retrocedióbamboleante hacia la barra Por encima del hombro, gorjeó:

—¿Qué quiere beber?

—¿Beber? ¿Alcohol? ¡Puf! —respondió Boyne

Dio media vuelta y se precipitó hacia la cabina telefónica, buscó bajo la caja delteléfono y localizó el cable conductor De un bolsillo lateral sacó una pequeña cajabrillante y la enganchó en el cable, ocultándola a la vista Luego levantó el receptor

Trang 7

—Coordenadas 73-58-15 oeste —dijo con rapidez— 40-45-20 norte Dispersión sigma.Parecéis espectros —Después de una pausa, continuó—: ¡Ya! ¡Ya! Transmisión clara.Quiero una atracción de Knight Oliver Wilson Knight Probabilidad de cuatro cifrassignificativas ¿Tenéis las coordenadas? ¿99,9807? Vale Sostened

Boyne sacó la cabeza de la cabina y espió hacia la puerta del bar Esperó con aceradaconcentración hasta que un joven y una hermosa muchacha entraron Luego se volvióhacia el teléfono

—Probabilidad cumplida Oliver Wilson Knight en contacto Vale Suerte

Colgó el receptor, y cuando la pareja se dirigió hacia el reservado, él ya estaba sentadobajo el póster

El joven tenía unos veintiséis años, de estatura mediana, y tendencia a la obesidad Sutraje estaba arrugado, su engomado cabello castaño estaba arrugado, y su rostroamistoso estaba surcado de arrugas naturales La chica tenía cabello negro, suaves ojosazules y una diminuta sonrisa reservada Caminaban muy juntos, y les gustaba rozarsesuavemente cuando pensaban que nadie les miraba En ese momento se rozaron con elseñor Macy

—Lo siento, señor Knight —dijo Macy— Usted y la joven no podrán sentarse allí estatarde El reservado ha sido alquilado

Sus rostros se desmoronaron

—Está bien, señor Macy —exclamó Boyne— Todo correcto Feliz de que el señorKnight y su amiga sean mis invitados

Knight y la chica se volvieron Boyne sonrió y palmeó la silla junto a él

—Sentaos —dijo— Estoy encantado, os lo aseguro

—Lamentamos parecer unos intrusos —dijo la joven—, pero éste es el único lugar de laciudad donde podemos encontrar una auténtica gaseosa de jengibre Stone

—Comprendo la situación, señorita Clinton —Y volviéndose hacia Macy dijo—: Traigalas gaseosas y váyase No hay más invitados Estos son todos los que esperaba

Knight y la joven miraron a Boyne con sorpresa mientras se sentaban con lentitud.Knight colocó un paquete de libros envueltos en papel sobre la mesa

—¿Me conoce usted, señor ? —dijo la chica, tomando aliento

—Boyne Como en Boyne, batalla del Sí, claro Usted es la señorita Clinton Él es elseñor Oliver Wilson Knight Alquilé este reservado para verles esta tarde

—Supongo que está bromeando, ¿verdad? —preguntó Knight, y un débil ruborapareció en sus mejillas

—Gaseosa de jengibre —dijo Boyne amablemente cuando llegó Macy, depositó lasbotellas y los vasos, y partió con rapidez

—Usted no podía saber que íbamos a venir aquí —dijo Jane— Nosotros mismos no losabíamos , hasta hace unos minutos

—Siento contradecirla, señorita Clinton —Boyne sonrió— La probabilidad de sullegada a la longitud 73-58-15, latitud 40-45-20 era del 99,9807 por ciento Nadie puedeescapar a cuatro cifras significativas

—Oiga —comenzó Knight con enojo—, si ésta es su idea de —Por favor, beba surefresco y escuche mi idea, señor Knight —Boyne se inclinó sobre la mesa con galvánicaintensidad— Esta hora ha sido dispuesta con gran dificultad y mucho costo ¿Por quién?

No importa Usted nos ha colocado en una posición extremadamente peligrosa Me hanenviado para encontrar una solución —¿Solución para qué? Jane trató de incorporarse

—Yo , creo que es mejor irse

Boyne le indicó que se sentara, y ella obedeció como si fuera una niña Entonces sedirigió a Knight:

—Este mediodía entró usted en el establecimiento de J D Craig Co., vendedor delibros Usted adquirió, por medio de transferencia de moneda, cuatro libros Tres carecen

Trang 8

de importancia, pero el cuarto —Palmeó enfáticamente el paquete— Este es el quid deeste encuentro.

—¿De qué demonios está hablando? —exclamó Knight —Un volumen encuadernadoconsistente en una colección de hechos y estadísticas

—¿El almanaque?

—El almanaque

—¿Qué pasa con él?

—Usted intentó adquirir un almanaque de 1950

—He comprado un almanaque de 1950

—¡No lo hizo! —proclamó Boyne— Usted compró un almanaque de 1990

—¿Qué?

—El Almanaque Mundial de 1990 está en este paquete —dijo Boyne con claridad— No

me pregunte cómo Hubo un descuido que ya ha sido castigado Ahora el error debe sercorregido Por eso estoy yo aquí Por eso se dispuso este encuentro ¿Entiende?

Knight se echó a reír y se estiró hacia el paquete Boyne se inclinó sobre la mesa y lecogió la muñeca

—No lo debe abrir, señor Knight

—De acuerdo —Knight se recostó en su silla, hizo una mueca risueña a Jane y sorbió

su gaseosa— ¿Cuál es el motivo de esta farsa?

—Debo tener el libro, señor Knight Me gustaría salir de este bar con el almanaque bajo

—¿Por qué, señor Knight?

—No sea idiota ¿Una mirada al futuro? Las noticias del mercado de valores , lascarreras de caballos , la política Es dinero en efectivo Seré rico

—Sí, en efecto —asintió Boyne— Más que rico Omnipotente Una mente pequeñautilizaría el Almanaque del Futuro sólo para cosas pequeñas Apostar a los resultados en

el deporte y en las elecciones Y en otras cosas Pero un intelecto de dimensiones , suintelecto , no se detendría ahí

—Si usted lo dice —sonrió Knight

—Deducción Inducción Conclusión —Boyne remarcó los puntos con los dedos—.Cada hecho le explicaría una historia completa La inversión estatal real, por ejemplo Qué tierras comprar y vender Los informes de los cambios de población y los censos se

lo dirían Los transportes La lista de desastres marítimos y descarrilamientos de trenes leindicarían hasta qué punto el transporte a reacción ha reemplazado al tren y al barco

—¿Lo ha hecho? —rió Knight entre dientes

—Los informes de los vuelos le indicarían qué mercancías debería comprar Las listas

de tráfico postal le indicarían las ciudades del futuro Los ganadores del premio Nóbel ledirían qué científicos y qué nuevas invenciones vigilar Los presupuestos armamentísticos

le indicarían qué fábricas y qué industrias controlar Los informes del costo de vida ledirían cómo proteger sus bienes contra la inflación o la deflación La cotización de lasdivisas extranjeras, las quiebras bancarias y el índice de las compañías de seguros lesuministrarían la clave para protegerse contra cualquier desastre

—Ésa es la idea —dijo Knight— Eso me interesa

—¿Realmente lo cree así?

—Sé que es así Dinero en mi bolsillo El mundo en mi bolsillo

Trang 9

—Perdone —dijo Boyne vivamente—, pero usted se limita a repetir los sueños de laniñez Quiere una fortuna Sí Pero sólo con esfuerzo , con su propio esfuerzo No hayfelicidad en un regalo que no se ha ganado No da más que culpa y desdicha Usted ya esconsciente de eso ahora.

—No estoy de acuerdo —dijo Knight

—¿No lo está? ¿Entonces por qué trabaja? ¿Por qué no roba? ¿Estafa? ¿Por qué noquita a los otros su dinero para llenar sus propios bolsillos?

—Pero yo —comenzó Knight, y luego se detuvo

—El punto ha sido bien planteado, ¿eh? —Boyne hizo un gesto impaciente con lamano— No, señor Knight Busque un argumento maduro Usted es demasiado ambicioso

y sano para conseguir el éxito mediante el robo

—En tal caso, me gustaría saber si voy a tener éxito

—Sí Correcto Usted desea hojear las páginas para buscar su nombre Quiere tener unseguro ¿Por qué? ¿No confía en sí mismo? Es un prometedor abogado Sí, lo sé Formaparte de mi información ¿No tiene la señorita Clinton confianza en usted?

—Sí —dijo Jane en voz alta— El no necesita la confianza que un libro pueda darle

—¿Qué más, señor Knight?

Knight vaciló, serenándose ante la abrumadora intensidad del rostro de Boyne Luegodijo:

—Seguridad

—Eso no existe La vida es peligro Sólo podrá encontrar seguridad en la muerte

—Usted ya sabe qué quiero decir —musitó Knight— El conocimiento de la vida haceposible una planificación Está la bomba atómica

Boyne asintió con rapidez

—Es cierto Hay una crisis Pero yo estoy aquí El mundo continuará Yo soy lagarantía

—Si le creo

—Y si no, ¿qué? —estalló Boyne— Usted no necesita seguridad Usted necesita valor

—Y deslumbre a la pareja con una desdeñosa mirada— Este es un país con una leyenda

de padres pioneros, de quienes se supone que usted adquirió el valor para afrontar lasdificultades D Boone, E Alien, S Houston, A Lincoln, G Washington y otros

¿Correcto?

—Supongo que sí —murmuró Knight— Eso es lo que nos decimos a nosotros mismos

—¿Y dónde está ese valor en usted? ¡Puff! Es sólo cháchara Lo desconocido leasusta El peligro no le impulsa a luchar, como ocurría con D Crockett; sólo hace quegimotee y busque la solución en este libro ¿Correcto?

—Pero la bomba atómica

—Es un peligro Sí Uno de tantos ¿Y qué? ¿Usted hace trampas al solamario?

—¿Solamario?

—Perdón —Boyne reconsideró, haciendo chasquear los dedos con impaciencia ante lainterrupción de sus argumentos— Es un juego con un solo participante, con cambios en

el reagrupamiento de las cartas Olvidé cómo

—¡Oh! —La cara de Jane se iluminó— El solitario

—Vale Solitario Gracias, señorita Clinton —Boyne giró la mirada hacia Knight—

¿Usted hace trampas al solitario?

—Ocasionalmente

—¿Le apetece ganar haciendo trampas?

—No como regla

—Es tiste, ¿no? Aburrido Tedioso Cansado Le es indiferente Usted desea ganarhonestamente

—Supongo que sí

Trang 10

—Y supone que lo hará una vez haya echado un vistazo al libro Toda su vida desearíahaber jugado honestamente el juego de la vida Se avergonzaría de haber mirado Searrepentiría Recordaría completamente las declaraciones de nuestro profeta-filósofoTrynbyll, quien resumió todo en una iluminada y escasa línea «El futuro es Tekon», dijoTrynbyll Señor Knight, no haga trampas Deje que le implore que me entregue elalmanaque.

—¿Por qué no me lo quita?

—Debe ser un obsequio No podemos robar nada No podemos darle nada

—Eso es mentira Usted ha pagado a Macy para alquilar el reservado

—Se ha pagado a Macy, pero no le doy nada Él pensará que ha sido estafado, perousted no dejará que sea así Todo se ajustará sin dislocamientos

—Oiga

—Todo ha sido cuidadosamente planificado He apostado por usted, señor Knight.Ahora depende de su buen sentido Entrégueme el almanaque Me disolveré reorientado , y nunca volverá a verme de nuevo ¡Sinvergüenza! Será una bonita historia

de bar para narrar a los amigos ¡Deme ese almanaque!

—¡Corte el rollo! —dijo Knight— Esto es una farsa, ¿no se acuerda? Yo

—¿Lo es? —interrumpió Boyne— ¿Lo es? Míreme

Durante casi un minuto, la joven pareja contempló la pálida cara blanca con sus ojosespectrales La semisonrisa abandonó los labios de Knight, y Jane se estremecióinvoluntariamente Hubo un escalofrío y desaliento en el reservado

—¡Dios mío! —Knight miró con desamparo a Jane— Esto no puede estar sucediendo

Me lo está haciendo creer ¿Tú?

Jane asintió con brusquedad

—¿Qué podemos hacer? Si todo lo que dice es verdad, podemos rehusar y ser felicespara siempre

—No —dijo Jane, con voz entrecortada— En ese libro puede haber dinero y éxito, perotambién separación y muerte Dale el almanaque

—Cójalo —dijo Knight débilmente

Boyne se incorporó en seguida Cogió el paquete y se dirigió a la cabina telefónica.Cuando salió tenía tres libros en una mano y un pequeño envoltorio hecho con el papeldel paquete en la otra Colocó los libros sobre la mesa y se detuvo por un momento,sosteniendo el envoltorio y sonriendo

—Mi gratitud —dijo— Ustedes han mitigado una situación precaria Sería agradableque recibieran algo a cambio Tenemos prohibido transferir algo que pueda desviar lascorrientes de los fenómenos existentes, pero al menos les daré un recuerdo del futuro.Retrocedió, se inclinó exageradamente y dijo:

—A vuestro servicio

Luego se volvió y empezó a salir del bar

—¡Eh! —llamó Knight— ¿Y el recuerdo?

—Macy lo tiene —respondió Boyne, y desapareció

La pareja se quedó algunos instantes en blanco, como durmientes que se despiertanlentamente Luego, mientras la realidad empezaba a retornar, se contemplaron uno al otro

y estallaron en risas

—Realmente me ha asustado —dijo Jane

—Y luego hablan de los personajes de la Tercera Avenida ¡Qué actuación! Pero ¿qué

ha ganado con todo esto?

—Bien , tiene tu almanaque

—Pero eso no tiene sentido —Knight comenzó a reír otra vez— Todo ese asunto depagar a Macy sin darle nada Y se supone que yo procuraré que no le estafen Y elmisterio del recuerdo del futuro

La puerta del bar se abrió con brusquedad y Macy cruzó el salón hacia el reservado

Trang 11

—¿Dónde está ése? —vociferó Macy— ¿Dónde está el ladrón? Boyne, se llama.Aunque debería llamarse Dillinger.

—¿Por qué, señor Macy? —exclamó Jane— ¿Qué ocurre?

—¿Dónde está ése? —Macy aporreó la puerta del lavabo de hombres— ¡Sal de ahí,cuentista!

—Se ha ido —dijo Knight— Salió justo antes de que usted entrara

—¡Y usted, señor Knight! —Macy apuntó con un dedo tembloroso al joven abogado—.Usted, ponerse junto a ladrones y estafadores ¡Debería darle vergüenza!

—¿Qué ha ocurrido? —preguntó Knight

—Me dio un billete de cien dólares para alquilar este reservado —Macy dio un gemido

de angustia— Cien dólares Llevé el billete a Bernie, el prestamista, por precaución, y me

ha dicho que es falso Es una falsificación

—Oh, no —Jane rió— Es demasiado ¿Una falsificación?

—Mirad —gritó Macy, arrojando el billete sobre la mesa

Knight lo inspeccionó cuidadosamente De pronto, palideció y la sonrisa se desvaneció

en su rostro Buscó en sus bolsillos, extrajo un talonario y comenzó a escribir con dedostemblorosos

—¿Qué demonios estás haciendo? —preguntó Jane

—Asegurarme de que no se estafe al señor Macy —dijo Knight— Tendrá sus ciendólares, señor Macy

—¡Oliver! ¿Estás loco? Desprenderte de cien dólares

—Yo tampoco perderé nada —respondió Knight— ¡Todo se ajustará sindislocamientos! Son diabólicos ¡Diabólicos!

—No comprendo

—Mira ese billete —dijo Knight, con voz temblorosa— Míralo con detalle

Estaba bellamente impreso y, en apariencia, era auténtico Los bondadosos rasgos deBenjamín Franklin les contemplaban reales y apacibles; pero en la parte inferior de laesquina derecha habían impreso: Serie 1980 D Y abajo estaba firmado: Oliver WilsonKnight, ministro de Hacienda

CADA CUAL SU BOTELLA

John Collier

Lean cualquier cosa de John Collier que caiga en sus manos Este autor pastó enmuchos floridos prados y retozó en muchos pequeños valles cubiertos de helechos.Durante años, más tarde, la gente solía preguntarse: «¿Qué ha sido de John Collier?»

Me pregunto qué se habrá hecho de él desde que nos dio el esquinazo «¿Ha muertoJohn Collier?», preguntaba la gente, casi temiendo la respuesta Y un día, por fin(finalmente por fin), llegó la noticia El difunto John Collier no había estado muerto todoese tiempo Había estado en Hollywood Cada cual su botella, escrito antes de que nosdiera el esquinazo, puede muy bien no ser solamente el último relato de esta especie Esprobablemente el relato fundamental

John Collier nació en Londres en 1901 Poeta publicado, el señor Collier gozó de másfama como autor de las novelas Defy the Foul Fiend, His Monkey Wife y The Poacher y lacolección de cuentos Fancies and Goodnights Trabajó en guiones cinematográficos comolos de La reina de África (protagonizada por Katharine Hepburn y Humphrey Bogart),Deception (Bette Davis) y El señor de la guerra (Charlton Heston) John Collier falleció enCalifornia en 1980

Trang 12

Franklin Fletcher soñaba en el lujo en forma de pieles de tigre y mujeres hermosas Encaso necesario estaba dispuesto a prescindir de las pieles de tigre Por desgracia, lasmujeres hermosas parecían igualmente raras e inaccesibles En su despacho y en lapensión donde se alojaba, las chicas eran ratones, o gatunas, o coquetonas, o habíanleído insuficientemente los anuncios Franklin no conocía otras A los treinta y cinco añosrenunció, y decidió que debía consolarse con un hobby, que es un muy miserablesegundo premio.

Merodeó por raros rincones de la ciudad, observó los escaparates de anticuarios yquincalleros, se preguntó qué demonios podía coleccionar Llegó a una pobre tienda, de

un pobre callejón, en cuyo polvoriento escaparate había un solo objeto: un barco deaparejo complejo metido en una botella Sintiéndose más bien así él mismo, Franklindecidió entrar y preguntar el precio

La tienda era pequeña y estaba medio vacía Viejas estanterías se alineaban en lasparedes, y estas estanterías tenían una gran cantidad de botellas, de todos tipos ytamaños, que contenían diversos objetos únicamente interesantes porque estabanembotellados Mientras Franklin continuaba mirando, se abrió una puertecilla y por ellasalió el propietario arrastrando los pies, un acartonado anciano con un elegante sombreroque parecía moderadamente sorprendido y complacido por tener un cliente

Enseñó a Franklin ramilletes, aves del paraíso, la Batalla de Gettysburg, jardinesjaponeses en miniatura e incluso una cabeza humana contraída, todo ello en botellastapadas

—¿Y qué son esas cosas —preguntó Frank—, las del estante de abajo?

—Ahí no hay mucho que mirar —dijo el anciano— Mucha gente opina que son cosasabsurdas Personalmente, me gustan

Sacó algunas muestras de la polvorienta oscuridad Una botella parecía no contenernada aparte de una reseca mosca, otras contenían quizá cerdas de caballo o pajas, omeros manojos del cielo sabe qué Algunas botellas parecían estar llenas de opalescentehumo

—Son —explicó el anciano— diversos tipos de genios, jinns, sibilas, demonios y cosaspor el estilo Algunos, creo, es muy difícil meterlos en una botella, más difícil que meter unbarco con todo su aparejo

—¡Oh, vamos! ¡Esto es Nueva York! —dijo Frank

—Tanto mayor motivo para esperar que haya embotellados los más extraordinariosgenios —dijo el anciano— Se lo enseñaré Aguarde un momento El tapón está un pocoduro

—¿Pretende decir que hay uno ahí dentro? —repuso Frank— ¿Y va a soltarlo?

—¿Por qué no? —replicó el viejo, que había desistido de sus esfuerzos y sostenía labotella junto a la luz— Este ¡Santo cielo! \Porque no, ciertamente! Mis ojos cada vezestán más débiles Casi he destapado una botella que no debo destapar ¡Un cliente muydesagradable, ése! ¡Válgame Dios! Es una suerte que no haya sacado ese tapón Serámejor que lo vuelva a poner en el estante Debo recordar que está abajo a la derecha Lepondré una etiqueta uno de estos días Aquí tengo algo más inofensivo

—¿Qué hay dentro? —preguntó Frank

—Se supone que es la mujer más bella del mundo —dijo el viejo— Está muy bien, si

es que le gusta esa clase de cosas Yo nunca me he molestado en destaparla Buscaréalgo más interesante

—Bueno, desde un punto de vista científico —dijo Frank—, yo

—La ciencia no es todo —dijo el anciano— Mire esto —Levantó una botella quecontenía un objeto minúsculo, momificado, con aspecto de insecto, apenas visible entre elmugre— Pegue la oreja a la botella

Frank así lo hizo Y pronunciadas con una especie de silbido nada similar a una voz,escuchó las palabras:

Trang 13

—Louisiana Lad, Saratoga, cuatro con quince Louisiana Lad, Saratoga, cuatro conquince —repetía sin cesar la «voz».

—¿Qué diablos es eso? —preguntó Frank

—Eso es la Sibila de Cumas original —contestó el viejo— Muy interesante Ella estáinteresándose por las carreras de caballos

—Muy interesante —dijo Frank— De todas formas, me gustaría ver esa otra botella.Adoro la belleza

—Es un poco artista, ¿eh? —dijo el viejo— Créame, lo que usted necesita en realidad

es un tipo bueno, de aptitudes variadas, serviciable Aquí tengo uno, por ejemplo Lerecomiendo a este personajillo por experiencia personal Él es práctico Puede resolverlecualquier problema

—Bueno, siendo así —dijo Frank—, ¿por qué no ha conseguido usted un palacio,pieles de tigre y todo eso?

—Tuve todo eso —dijo el anciano— Y él lo arregló Sí, esta fue mi primera botella Elresto llegó gracias a él En primer lugar conseguí un palacio, cuadros, esculturas,esclavos

Y, como ha dicho usted, pieles de tigre Le ordené que pusiera a Cleopatra en una deellas

—¿Cómo era ella? —exclamó Frank

—Estaba bien —repuso el anciano—, si es que le gusta ese tipo de cosas Yo meaburrí Pensé, «Lo que me gustaría de verdad es una tiendecita, con toda clase de cosasmetidas en botellas» Y por eso le ordené que me complaciera Él me consiguió la sibila

Él me consiguió ese tipo feroz De hecho, él me consiguió todo

—¿Y ahora está él ahí dentro? —preguntó Frank

—Sí Está dentro —dijo el viejo— Escúchelo

Frank apretó la oreja a la botella Y pronunciado en quejumbrosos tonos, oyó:

—Déjeme salir Déjeme salir Por favor, déjeme salir Haré lo que sea Déjeme salir.Soy inofensivo Por favor, déjeme salir Sólo un ratito Déjeme salir Haré lo que sea Porfavor

Frank miró al anciano

—Él está ahí, sí—dijo— Está ahí

—Naturalmente que está ahí —dijo el viejo— Yo no le vendería una botella vacía ¿Porquién me toma? De hecho, yo no vendería nunca esta botella, por razones sentimentales,pero ya hace muchos años que tengo la tienda y usted es mi primer cliente

Frank volvió a poner la oreja en la botella

—Déjeme salir Déjeme salir Oh, por favor, déjeme salir Haré

—¡Dios mío! —exclamó Frank, nervioso— ¿Está así siempre?

—Muy probablemente —dijo el anciano— No puedo decir que yo presto atención.Prefiero la radio

—Parece más bien duro para él —dijo comprensivamente Frank

—Tal vez —repuso el viejo— A la gente no parece gustarle las botellas A mí, sí Mefascinan Por ejemplo

—Dígame —le interrumpió Frank—, ¿es él realmente inofensivo?

—Oh, sí —contestó el anciano— Válgame Dios, sí Hay quien dice que esa gente esengañosa , sangre oriental y todo eso Pero no opino igual Solía dejarlo salir Él hacíasus cosas y volvía a la botella Debo decirlo, es muy eficiente

—¿Podría conseguirme cualquier cosa?

—Absolutamente cualquier cosa

—¿Y cuánto quiere por él? —preguntó Frank

—Oh, no lo sé —dijo el anciano— Diez millones de dólares, tal vez

—¡Caramba! No tengo tanto De todas formas, si él es tan bueno con usted afirma,quizá consiga el dinero mediante un préstamo

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—No se preocupe Digamos que cinco dólares está bien Tengo todo cuanto quiero,esa es la verdad ¿Se lo envuelvo?

Frank pagó los cinco dólares y se apresuró a volver a casa con la preciosa botella,aterrorizado, temiendo que se rompiera En cuanto estuvo en su habitación quitó el tapón.Del interior fluyó una prodigiosa cantidad de sucio humo, que de inmediato se solidificóhasta formar la figura de un grueso y rollizo oriental de dos metros de altura, con bultos degrasa, nariz ganchuda, un blanco perverso en sus ojos, enorme mentón partido: enconjunto igual que un productor cinematográfico, pero más voluminoso Frank, haciendodesesperados esfuerzos por decir algo, pidió shashlik, pinchos morunos y pastas turcas.Todo llegó al momento

Frank, tras recobrar el equilibrio, notó que las modestas ofrendas eran de excelentecalidad, y que estaban dispuestas en platos de oro sólido, con soberbios grabados ypulidos hasta alcanzar una deslumbrante brillantez Gracias a pequeños detalles de estetipo puede reconocerse a un criado de primera categoría Frank estaba complacido, perorefrenó su entusiasmo

—Los platos de oro están muy bien -—dijo— Pero vamos al grano Me gustaría unpalacio

—Oír es obedecer —dijo el moreno criado

—Deberá ser de tamaño adecuado —continuó Frank—, con una situación adecuada,muebles adecuados, cuadros adecuados, esculturas adecuadas, tapices y todo eso Megustaría que hubiera allí un buen número de pieles de tigre Soy muy aficionado a laspieles de tigre

—Allí estarán —dijo el esclavo

—Soy un poco artista —añadió Frank—, como observó tu antiguo amo Mi arte, por asídecirlo, exige la presencia, sobre esas pieles de tigre, de varias mujeres jóvenes, rubias,morenas, pequeñas y bien proporcionadas, con una figura digna de Juno, lánguidas,vivaces, todas hermosas, y no es preciso que vayan excesivamente vestidas Odio elexceso de ropa Es vulgar ¿Tienes eso?

—Lo tengo —dijo el jinn

—Entonces quiero tenerlo yo —dijo Frank

—Condesciende sólo en cerrar tus ojos durante el lapsus de un minuto —solicitó elsiervo—, y al abrirlos te encontrarás rodeado por los agradables objetos que has descrito

—De acuerdo —dijo Frank— ¡Pero ningún truco, cuidado!

Cerró los ojos tal como le habían pedido Un sonido grave, un silbido, un zumbidomusical brotó y le envolvió Al final del minuto Frank miró a su alrededor Allí estaban losarcos, columnas, estatuas, tapices, etc., del palacio más exquisito imaginable, y en todaspartes hacia donde dirigió la mirada vio una piel de tigre, y sobre cada piel de tigre habíauna joven reclinada, de soberbia belleza y ciertamente sin vulgar exceso de ropa

Nuestro buen Frank quedó, para expresarlo suavemente, extasiado Fue corriendo de

un lado a otro igual que una abeja en una floristería En todas partes fue recibido condulces sonrisas indescriptibles, y con miradas de franca o velada simpatía Sonrojos ypárpados caídos La llameante faz del ardor Un hombro vuelto, pero en absoluto unhombro frío Brazos abiertos, ¡y qué brazos! Amor disimulado, pero en vano Amortriunfante

—Debo afirmar —dijo Frank posteriormente— que he pasado una tarde realmentedeliciosa He disfrutado de cabo a rabo

—En ese caso —dijo el jinn, que en ese momento estaba sirviendo la cena—, ¿puedoimplorar el favor de que se me permita ser su mayordomo, y el responsable general desus placeres, en lugar de volver a esa abominable botella?

—No veo por qué no —contestó Frank— Parece bastante duro que, después de haberdispuesto todo esto, vuelvas a estar apretujado en la botella Muy bien, serás mi

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mayordomo, pero entiende esto: sea cual sea el trato, deseo que nunca entres en unahabitación sin llamar primero Y sobre todo, ninguna jugarreta.

El jinn, tras una zalamera sonrisa de gratitud, se retiró y Frank no tardó en retirarse a

su harén, donde pasó la noche tan agradablemente como había pasado la tarde

Transcurrieron varias semanas totalmente repletas de estos amenos pasatiempos,hasta que Frank, en obediencia a la ley que ni siquiera los jinns más eficaces puedenignorar, empezó a sentirse cada vez más raro, un poco hastiado, un poco inclinado acriticar y señalar errores

—Estas criaturas son jóvenes y bonitas —le dijo a su jinn—, si a uno le gusta ese tipo

de cosas, pero supongo que difícilmente pueden ser de primera clase, o yo estaría másinteresado por ellas Yo, bien mirado, soy un experto Nada puede complacerme salvo lomejor Llévatelas Recoge todas las pieles de tigre excepto una

—Así se hará—dijo el jinn— Observa, está hecho

—Y en esa piel de tigre restante —dijo Frank—, ponme a la misma Cleopatra

Un instante después, Cleopatra estaba allí, con un aspecto, hay que admitirlo,absolutamente soberbio

—¡Hola! —dijo ella— ¡Aquí estoy, otra vez en una piel de tigre!

—¿Otra vez? —gritó Frank, que de pronto recordó al viejo de la tienda— ¡Venga!Llévatela Tráeme a Helena de Troya

Un instante después, Helena de Troya estaba allí

—¡Hola! —dijo ella— ¡Aquí estoy, otra vez en una piel de tigre!

—¿Otra vez? —gritó Frank— ¡Maldito sea aquel viejo! Llévatela Tráeme a la reinaGinebra

Ginebra dijo exactamente lo mismo Igual que madame de Pompadour, lady Hamilton y

el resto de famosas bellezas que Frank logró imaginar

—No me extraña que ese viejo fuera un viejo tan enormemente arrugado —comentó—

¡Viejo vicioso! ¡Viejo demonio! Se ha llevado la plata de toda la cubertería Llámameceloso si quieres, pero yo no pienso desempeñar un papel secundario al lado de esebribón, de ese viejo asqueroso ¿Dónde puedo encontrar una criatura perfecta, digna delos abrazos de un hombre tan experto como yo?

—Si se digna en dejar ese problema en mis manos —dijo el jinn—, permítamerecordarle que en aquella tienda había una botellita que mi anterior amo nunca habíaabierto, porque yo se la proporcioné cuando él había perdido el interés en asuntos de estaclase Sin embargo, esa botella es famosa por contener a la mujer más bella del mundoentero

—¡Tienes razón! —exclamó Frank— Consígueme esa botella sin demora

Al cabo de unos segundos la botella estaba ante él

—Puedes tomarte la tarde libre —dijo Frank al jinn

—Gracias —repuso el jinn— Iré a ver a mi familia de Arabia No la he visto desde hacemucho tiempo

Y dicho esto hizo una reverencia y se fue Frank centró su atención en la botella, que

no tardó mucho en abrir

De ella surgió la mujer más hermosa que puede imaginarse Cleopatra y las demáseran brujas desaliñadas comparadas con ella

—¿Dónde estoy? —preguntó la bella— ¿Qué palacio tan hermoso es éste? ¿Quéhago en una piel de tigre? ¿Quién es este apuesto y joven príncipe?

—¡Soy yo! —exclamó Frank, embelesado— ¡Soy yo!

La tarde pasó igual que un instante en el paraíso Antes de que Frank se diera cuenta,

el jinn había vuelto, dispuesto a servir la cena Frank tenía que cenar con su encantadoraamiga, porque esta vez se trataba de amor, el auténtico amor Los maliciosos ojos deljinn, que entró con las viandas, se desorbitaron al contemplar tanta belleza

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Sucedió que Frank, todo él amor y desasosiego, salió corriendo al jardín entre bocado ybocado, para coger una rosa para su amada El jinn, con el pretexto de servir vino a labella, se puso muy cerca de la mujer.

—No sé si me recuerdas —dijo en un susurro— Yo estaba en la botella más próxima a

la tuya A menudo te admiraba a través del vidrio

—Oh, sí—dijo ella— Te recuerdo perfectamente

En ese momento volvió Frank El jinn no podía seguir hablando, pero fue de un lado aotro de la sala, inflando su monstruoso pecho y haciendo gala de sus rollizos y morenosmúsculos

—No debes temerle —dijo Frank— Sólo es un jinn No le prestes atención Dime que

me amas de verdad

—Naturalmente que sí—dijo ella

—Bueno, dilo—repuso Frank— ¿Por qué no lo dices?

—Lo he dicho —contestó ella— Naturalmente que sí ¿No acabo de decirlo?

Esta vaga y evasiva réplica oscureció la felicidad de Frank, como si una nube hubieratapado el sol La duda brotó en su mente y destrozó por completo momentos de exquisitoembeleso

—¿En quién estás pensando? —preguntó Frank

—No lo sé —replicó ella

—Bien, tendrías que saberlo —afirmó él, y empezó una discusión

En un par de ocasiones Frank incluso ordenó a la bella que volviera a la botella Ellaobedeció con una sonrisa maliciosa y reservada

—¿Por qué sonríe de esa forma? —le preguntó Frank al jinn, confiándole su angustia

—No puedo asegurarlo —replicó el jinn— A menos que ella tenga un amante ocultoahí dentro

—¿Será posible? —exclamó Frank, consternado

—Es sorprendente cuánto espacio hay en una de esas botellas —dijo el jinn

—¡Sal! —gritó Frank— ¡Sal ahora mismo!

Su encantadora amiga surgió obediente

—¿Hay alguien más en esa botella? —chilló Frank

—¿Cómo iba a haber alguien? —preguntó ella, con una mirada de inocencia más bienexagerada

—Dame una respuesta clara —dijo él— Responde sí o no

—Sí o no —replicó ella enloquecedoramente

—¡Embustera, estás engañándome, ramera de poca monta! —exclamó Frank—.Entraré ahí dentro y lo averiguaré personalmente Si encuentro a otro hombre, ¡que Dios

os ayude a los dos!

Dicho esto, y mediante un intenso esfuerzo de voluntad, Frank entró fluidamente en labotella Miró por todas partes: no había nadie De repente escuchó un sonido en lo alto.Levantó los ojos, y el tapón estaba introduciéndose

—¿Qué estáis haciendo? —gritó Frank

—Estamos poniendo el tapón —contestó el jinn

Frank maldijo, suplicó, rogó e imploró

—¡Déjame salir! —chilló— Déjame salir Por favor, déjame salir Déjame salir Haré loque sea Déjame salir, déjame

El jinn, no obstante, tenía otros asuntos que atender Frank sufrió la infinitamortificación de contemplar esos otros asuntos a través de las cristalinas paredes de suprisión Al día siguiente notó que ascendía, que surcaba el aire velozmente y que ledepositaban en la sucia tiendecilla, con las demás botellas, sin que nadie hubieradescubierto la falta de la suya

Allí permaneció un interminable período, cubierto de polvo de pies a cabeza y frenético

y rabioso al pensar lo que estaría pasando en su exquisito palacio entre su jinn y su infiel

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amada Finalmente, un grupo de marineros llegó por casualidad a la tienda y, al oír queaquella botella contenía a la mujer más bella del mundo, la compraron mediantesuscripción colectiva de la tripulación Al destapar la botella en alta mar y descubrir queallí sólo estaba el pobre Frank, su desengaño no conoció límites y usaron al desgraciadocon extrema atrocidad.

TAL COMO ESTÁ

Robert Silverberg

No con todo el mundo puede hablarse de las diversas ediciones de The Periplus of theErythraen Sea, o de las de Letter From Préster John, o del grito de la cuaga, como ocurrecon Roben Silverberg No obstante, si bien contribuye tener cierta erudición para gozarcon Tal como está, la cosa no exige tanto Ahorraré a los lectores más que un simplecodazo en las costillas respecto a «los largos amoríos norteamericanos con el automóvil»,

y acto seguido les aconsejaré, como hacían los alquimistas, Lege, lege/ Leed, leed

Si bien es cierto que Robert Silverberg ha escrito varios cientos de libros einnumerables relatos cortos, el autor se limita a decir: «Neoyorquino de nacimiento, metrasladé a California hace bastante tiempo Llevo escribiendo c-f (interrumpimos aquí aSilverberg para decir que, como ven, casi todos los autores escriben esto de formadistinta; ¿tiene ello alguna importancia?) Llevo escribiendo c-f treinta años y he publicadobastante de ese material (Ha publicado bastante de otras cosas, además.) Entre mislibros más famosos están Dying Inside, El castillo de lord Valentine, The Books of Skulls yAlas nocturnas Varios premios Hugo y Nébula, etc.» Un premio especial, diría yo, es unpárrafo que leí en un periódico que empezaba así: «El historiador norteamericano RobertSilverberg »

—Tal como está —dijo el vendedor de coches mientras metía los pulgares bajo elcinturón—, doscientos cincuenta dólares y puede llevárselo No le digo que sea perfecto,pero se lo aseguro, conseguirá todo un coche por ese precio

—Tal como está—dijo Sam Norton

—Tal como está Estrictamente tal como está

Norton parecía un poco dudoso

—Es posible que corra bien, pero con un maletero que no se abre

—¿Y eso qué? —se mofó el vendedor— Acaba de explicarme que va a alquilar un Haul para llevar sus cosas a California ¿Para qué necesita un maletero? Escuche,cuando llegue a la costa y tenga un rato libre, lleve el coche a un garaje, explique lahistoria y es posible que con cinco minutos de soplete

U-—¿Por qué no ha hecho eso usted mientras tenía el coche en venta?

El vendedor adoptó un aire evasivo

—No tenemos tiempo para detalles de esa clase

Norton olvidó el problema Paseó otra vez alrededor del automóvil, lo examinóatentamente desde todos los ángulos Era un pequeño sedán de cuatro puertas, colorverde oscuro, con un acabado interior y exterior en buen estado, un decente juego dellantas y un fulgor general que sólo se presenta cuando un coche está bien cuidado Eltapizado era respetable, la radio funcionaba bien, el motor (hasta donde Sam podíajuzgar) estaba perfectamente, y en la prueba el vehículo se había mostrado suave y fácil

El coche parecía ser un modelo razonablemente moderno, además; poseía cinturones deseguridad y faros de emergencia

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Sólo había un pequeño detalle anormal El maletero no se abría No era tampocoproblema de una cerradura atascada; alguien había construido aquel coche de forma que

el maletero no se pudiera abrir El propietario anterior, al parecer, lo había soldado congran cuidado; nada era visible allí, aparte de una tenue línea que señalaba el lugar donde

la tapa podía haberse abierto en otros tiempos

Pero qué diablos El automóvil estaba por lo demás en perfecto estado, y Sam no seencontraba en situación de mostrarse demasiado exigente De la noche a la mañana,prácticamente, le habían trasladado a la oficina de Los Ángeles, cosa que estaba muybien desde el punto de vista de salir de Nueva York en medio de un horrible invierno, pero

no tan bien tal como iban sus finanzas inmediatas La compañía no pagaba gastos detraslado, sólo el transporte Había entregado a Sam cuatro billetes de ida clase turista, ypunto De forma que había metido a Ellen y a los chicos en el primero avión hacia LosÁngeles, devolviendo el cuarto billete para usar el dinero en el traslado Sam pensabahacerlo de un modo lento pero barato: alquilando un remolque U-Haul para meter laspertenencias familiares y partir hacia California por la autopista con la esperanza de queEllen hubiera encontrado un piso cuando él llegara allí Pero no podía esperar que elcacharro que era su coche actual le llevara muy lejos al oeste de Parsip-pany (NewJersey) y mucho menos que le permitiera cruzar el desierto del Mojave Y por eso estabaallí, tratando de elegir un modelo usado decente por unos quinientos dólares, que era todo

lo que podía permitirse pagar al contado

Y allí estaba el encargado del puesto de automóviles usados, ofreciéndole un vehículomuy atrayente (con un solo y peculiar defecto) únicamente por doscientos cincuentadólares, con lo que le quedaría la misma cantidad disponible para los gastos del trayecto

de costa a costa Y en realidad él no necesitaba un maletero, porque iba a conducir solo.Podía dejar el maletín en el asiento trasero y meter lo demás en el remolque Y tampocosería tan difícil pedir a algún mecánico de Los Ángeles que abriera el maletero y lo dejara

en condiciones aprovechables Por otra parte, Ellen le reprendería seguramente por habercomprado un coche sin maletero; ella ya le había abroncado antes por otros «negocios»

de esa clase En tercer lugar, el misterio del maletero cerrado le preocupaba ¿Quiénsabía qué encontraría allí cuando lo abriera? Quizás el vehículo había pertenecido a uncontrabandista que tuvo que ocultar un cargamento precipitadamente, y el maletero podíaestar repleto de maravillosos lingotes de oro, o diamantes, o coñac de noventa años, que

el contrabandista pensaba recobrar semanas más tarde antes de que le ocurriera algoinesperado En cuarto lugar

—¿Qué le parecería volver a probar el coche? —preguntó el vendedor

Norton meneó la cabeza

—No creo que sea preciso Tengo una buena idea de cómo se porta

—Bueno, entonces, entremos en el despacho y cerremos el trato

—¿De qué año me ha dicho que era? —preguntó Norton para eludir la maniobra

—Oh, del sesenta y cuatro o sesenta y cinco

—¿No está seguro?

—A veces es imposible estarlo con estos productos extranjeros Mire, no cambian elmodelo durante cinco, seis o diez años seguidos, excepto pequeños detalles que sólo unexperto notaría Piense en Volkswagen, por ejemplo

—Y acabo de darme cuenta de que tampoco me ha dicho la marca—le interrumpióNorton

—Peugeot, tal vez, o algún modelo Fiat —dijo vagamente el vendedor— Una de esasmarcas

—¿No lo sabe?

Un encogimiento de hombros

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—Bueno, repasamos los catálogos de marcas de hace algunos años, pero hay tantoscoches extranjeros , y de algunos sólo importan unos cuantos miles y Bueno, noconseguimos averiguarlo.

Norton se preguntó cómo iba a conseguir piezas de recambio para un coche de marcadesconocida y fecha incierta Entonces se dio cuenta de que estaba pensando en elvehículo como si ya fuera suyo, a pesar de que cuanto más pensaba en la compra, menos

le gustaba Y luego pensó en los lingotes del maletero El coñac excepcional La maletallena de rubíes y zafiros

—¿No debería decir el registro algo sobre el año y la marca? —preguntó

El vendedor cargó su peso sucesivamente sobre ambos pies

—La verdad es que no tenemos el registro Pero el vehículo está perfectamentelegalizado Eh, mire, me gustaría sacar este coche del garaje, así que podemos dejarlopor doscientos veinticinco dólares, ¿de acuerdo?

—Todo esto parece muy misterioso De todas formas, ¿cómo consiguió el coche?

—Lo trajo un tipejo, hace un año Hizo un año en noviembre, creo Repase las válvulas,

me dijo Volveré dentro de un mes, tengo que hacer un viaje de negocios Pagó poradelantado la revisión y un mes de garaje ¿Creerá que fue lo último que supimos de él?Bueno, le guardamos el coche aquí diez, once meses, pero se acabó Ahora tenemos quesacarlo de aquí El abogado dice que podemos quedarnos con él a cambio de los gastos

—Yo me ocuparé de todo —dijo el vendedor— Usted llévese el coche de aquí

—Doscientos —dijo Norton— Tal como está

El vendedor suspiró

—Trato hecho Tal como está

Una suave nevada caía cuando Norton inició su hégira a través del país tres días mástarde Era un augurio, pero él no sabía de qué tipo Decidió que la nieve sería su últimavisión de un horrible fenómeno invernal que no volvería a ver, durante algún tiempo.Según el Times, las temperaturas en Los Ángeles oscilaban entre los veintidós y losveinticinco grados No estaba mal para ser enero

Norton se arrellanó ante el volante, apoyó el pie con suavidad en el acelerador y partióhacia el oeste a una excelente y razonable velocidad de setenta kilómetros por hora No

se atrevió a ir más de prisa con el voluminoso remolque detrás No tenía muchaexperiencia en conducir de esa forma (era agente de ventas de ordenadores, y nuncallevaba aparatos de muestra), pero se adaptó rápidamente Sólo había que recordar que

el vehículo era un organismo segmentado y que debut serpentear en la debida forma.Benditas fueran las autopistas, de todas formas Simplemente conducir, en línea recta,recto, recto, hacia la tierra del sol naciente con tan sólo algunas curvas suaves y mediadocena de semáforos en el camino

La nevada se intensificó un poco Pero el coche respondió magníficamente, se adhirió

a la carretera, y el limpiaparabrisas mantuvo despejada la visión Sam ni siquiera habíaimaginado comprar un automóvil extranjero para el viaje, simplemente le había parecidobien adquirir un sólido Plymouth, o un Chevvie, algo pesado y robusto que le permitieraatravesar amplios espacios abiertos Pero no se arrepentía de haber comprado un cochemás pequeño Tenía la potencia y la arrancada necesaria, y de todas formas de poco lehabrían servido unos cuantos caballos más, con el remolque saltando detrás

Sam estaba de un talante alegre, relajado El coche parecía cómodo y protector, uncálido ambiente cerrado que le acogería y cobijaría durante los miles de kilómetros que le

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aguardaban Aún se hallaba lo bastante cerca de Nueva York para oír a Mozart por radio,cosa muy agradable La calefacción del vehículo funcionaba bien No había excesivotráfico La nieve, recién caída, blanca y esponjosa, era tanto más hermosa sabiendo queiba a quedar detrás Sam incluso disfrutó con su soledad Sería un descanso, en cienosentido, recorrer Ohio, Kansas, Colorado, Arizona y el resto de estados que le separaban

de Los Ángeles Cinco o seis días de paz y tranquilidad, sin conversaciones triviales, sinniños a los que divertir

El estado de ánimo de Sam empezó a oscurecerse poco después de entrar en laautopista de Pennsylvania Cuando se tiene tiempo suficiente para pensar, al final seacaba pensando en cosas ya pensadas anteriormente Y Sam, mientras rodaba esa gris ysilenciosa tarde por la capa de nieve cada vez más espesa, pensó en ciertos rasgos de uncoche sin maletero que había pasado por alto dada su prisa por ponerse en camino

¿Tenía caja de herramientas, por ejemplo? En caso de que pinchara una rueda,

¿dispondría de gato, tendría alguna llave? Y esto le condujo a un pensamiento muchomás gélido: ¿tendría alguna rueda de repuesto? Un maletero era más que una cavidad en

la parte de atrás; en la mayoría de automóviles contenía objetos utilísimos

Y él no tenía ninguno

Ni había pensado en eso, hasta ese momento

Sam consideró la perspectiva de conducir de costa a costa sin una rueda de repuesto,sin herramientas, y su estado de cálida seguridad se evaporó bruscamente En lasiguiente salida, decidió, buscaría una estación de servicio y se haría con un neumático,

en seguida Había espacio para ponerlo en el asiento trasero, junto a su equipaje Y almismo tiempo podía comprar también

El U-Haul, notó de pronto Sam, iba de un lado a otro torpemente, como si las ruedashubieran perdido tracción Un instante después el coche hizo lo mismo, y Sam notó que

se movía lateralmente, realizando un hermoso patinaje sobre un oleoso tramo deautopista no pavimentado Mover el volante en la misma dirección que el patinazo, eso sesupone que hay que hacer, pensó Sam, extrañamente tranquilo Sin saber cómoconsiguió mantener el pie fuera del freno pese a cualquier inclinación natural, y contemplócon calmado horror cómo coche y remolque se deslizaban plácidamente por el vacío carrilhasta el lateral derecho y se detenían, sobre las ruedas y mirando al frente, en la nieveamontonada a lo largo de la cuneta

Sam respiró con lentitud, se rascó la barbilla y apretó suavemente el acelerador Lasruedas emitieron un agudo lamento en su girar sobre la nieve Sam Norton no iba a ir aninguna parte Se había atascado

El «tipejo» tenía una cara de sonrosadas mejillas, un cabello cano tan largo que serizaba en las puntas y gafas de montura metálica Miró la nieve que cubría losautomóviles del puesto de coches usados, frunció el entrecejo y caminó pesadamentehacia la sala de exhibición

—He venido a recoger mi coche —anunció— Había que repasar las válvulas Meretrasaron los negocios en otra parte del mundo

El vendedor estaba nervioso

—El coche no está aquí

—Eso veo Búsquelo, pues

—Lo vendimos hace más o menos una semana

—¿Lo vendieron? ¿Han vendido mi coche? ¿Mi coche?

—El coche que usted abandonó El coche que guardamos aquí un año entero Esto no

es un aparcamiento Mire, primero hablé con mi abogado y él dijo

—Muy bien Muy bien ¿Quién fue el comprador?

—Un tipo, se ha trasladado a California y necesitaba un coche para ir rápidamente Él

—¿Su nombre?

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—Mire, no puedo decirle eso Él compró el coche de buena fe No tiene derecho amolestarlo.

—Si quisiera —dijo el hombrecillo—, podría sacarle la información de varias formas.Pero no importa Localizaré el coche fácilmente Y usted lamentará ciertamente esteescandaloso quebranto de sus obligaciones de custodia Lo lamentará

Salió furioso de la sala, murmurando, indignado

Varios minutos después el centelleo de un rayo brilló en el cielo

—¿Un rayo? —se extrañó el vendedor de automóviles— ¿En enero? ¿Durante unaventisca?

Cuando retumbó el trueno, todas las hojas de vidrio de las ventanas de la sala deexhibición se hicieron añicos en el mismo instante

Sam Norton permaneció sentado, haciendo girar las ruedas un rato con creciente furia.Sabía que eso no iba a servir de nada, pero no sabía qué otra cosa podía hacer, enaquella situación, aparte de apretar el acelerador y confiar en que el coche saliera de lanieve Su otra esperanza, y la última, era que se presentara la patrulla de carreteras, viera

su apuro y llamara a un camión grúa Pero la autopista estaba prácticamente desierta ylos pocos vehículos que circulaban pasaban sin detenerse

Cuando ya habían transcurrido diez minutos, Sam decidió examinar la situación deforma más minuciosa Se preguntó vagamente si podría amontonar nieve con los piespara que las ruedas tuvieran un poco de apoyo No parecía plausible, pero no podía hacermucho más Sam salió del coche y se acercó a la parte trasera del vehículo

Y observó por primera vez que el maletero estaba abierto

La tapa había saltado treinta centímetros, abriéndose por aquella línea de demarcaciónlimpiamente soldada Sorprendido, Sam la levantó un poco más y atisbo el interior

El interior tenía olor a humedad, a moho Sam apenas pudo verlo porque la luz eratenue y la tapa no se levantaba más Le pareció ver dispersos deformes objetos, sintamaño o forma particular, pero no notó nada al intentar tocarlos a tientas Le pareciócomo si las cosas que había en el maletero se apartaran de su mano, se esfumaran enlos rincones más oscuros cuando él quería cogerlas Pero entonces sus dedosencontraron algo frío y liso, y escuchó un feliz sonido de metal al chocar contra metal.Sacó la mano

Apareció un juego de cadenas para ruedas

Sam sonrió ante su buena suerte ¡Precisamente lo que necesitaba! Desenredórápidamente las cadenas y se agachó junto a las ruedas traseras para asegurarlas Latapa del maletero se cerró de golpe mientras Sam trabajaba (la bisagra debía de estarsuelta, pensó él), pero ese detalle no tenía importancia Al cabo de cinco minutos habíapuesto las cadenas Tras ponerse al volante, volvió a poner en marcha el coche, tocó elacelerador, apretó delicadamente el embrague y se mordió con fuerza el labio inferior amodo de ayuda para que el vehículo saliera del montón de nieve El automóvil avanzósuavemente hasta situarse en un tramo despejado Sam dejó puestas las cadenas hastaque llegó a una zona de servicio, tras doce kilómetros de autopista Allí las quitó Y allevantarse vio que el maletero estaba abierto otra vez Echó las cadenas adentro y searrodilló, intentando de nuevo ver qué otra cosa podía haber en el maletero Pero niforzando la vista descubrió nada Al tocar la tapa, ésta se cerró de golpe y una vez más lapane trasera del coche adoptó su asombroso aspecto de estar totalmente soldada

No voy a razonar el porqué, pensó Sam Se acercó a la estación y pidió al empleadoque le vendiera un neumático de repuesto y un juego de herramientas El empleado, con

la frente fruncida, examinó el vehículo por la ventana y comentó:

—No sé si habrá alguno que vaya bien Tenemos el tipo estándar y el pequeño, perousted necesita uno intermedio Nunca había visto un neumático como ese, francamente

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—Quizá debería verlo más de cerca —sugirió Norton— Precisamente es un tipoestándar de coche extranjero y

—No Puedo verlo desde aquí ¿Qué coche lleva, de todas formas? ¿Uno de esoscacharros japoneses?

—Algo así

—Escuche, tal vez encuentre un neumático en Harrisburg Allí hay un proveedorespecializado en coches extranjeros que le podrá conseguir un silenciador, unamortiguador, lo que quiera

—Gracias —dijo Norton, y salió

No le apetecía detenerse cuando llegó al desvío de Harrisburg Le intranquilizaba unpoco conducir sin neumático de recambio, pero el detalle no le preocupaba tanto comoantes El maletero le había ofrecido unas cadenas cuando las necesitó Era imposiblesaber qué otras cosas podían aparecer allí en el momento preciso Sam siguióconduciendo

Puesto que su vehículo no estaba disponible, el hombrecillo tenía que alquilar otro.Pero eso no era problema En cualquier ciudad había agencias especializadas en esascosas Al poco rato el hombrecillo se puso en contacto con una, no precisamente porteléfono, y explicó su dilema

—La dificultad —dijo el hombrecillo— es que él me lleva una delantera de varios días

Le he seguido la pista hasta un punto al oeste de Chicago, y avanza a buen promedio,setecientos kilómetros por día

—Será mejor que vaya volando, en ese caso

—Eso había pensado —dijo el hombrecillo— ¿Qué puedo conseguir en seguida?

—Podía haberle ofrecido un bonito modelo persa, pero no funciona porque estáncosiéndole nuevas borlas Pero a usted no le interesan demasiado las alfombras,

¿verdad? Lo había olvidado

—No confío en ellas cuando hay corrientes térmicas —dijo el hombrecillo— Me metí

en una corriente ascendente una vez, en Sikkim, y casi estaba en la cumbre del Himalayacuando recobré el control Durante un rato me pareció que acabaría puesto en órbita

¿Qué hay en el establo?

—Bueno, algunos ejemplares bastante decentes Hay un macho superior que haestado descansando todo el invierno, aunque ahora está un poco irritable , usted quizápreferiría aquel caballo castrado, el bayo ¿Por qué no pasa por aquí y lo decide ustedmismo?

—Así lo haré —repuso el hombrecillo— Continúan aceptando la tarjeta Diner's Club,

¿no es cierto?

—Todas las tarjetas de crédito importantes, como siempre Sin duda

Norton se encontraba al sur de Illinois, a una hora de San Luis en una mañana húmeda

y con niebla, cuando se pinchó el neumático delantero derecho Sam esperaba quedurara un día y medio desde que se detuvo en Altoona para llenar el depósito El chico de

la gasolinera había tocado las llantas y le había mostrado el punto débil, y Norton habíaasentido y preguntado qué posibilidades tenía de comprar un recambio, y el muchacho sehabía encogido de hombros mientras le decía: «Es un tamaño curioso Pruebe enPittsburgh» Sam probó en Pittsburgh, perdiendo hora y media allí y oyendo de boca devarios hombres probablemente expertos que no se fabricaban neumáticos de aqueltamaño, de ningún modo Norton empezaba a preguntarse cómo se las habría arreglado

el anterior propietario del vehículo para encontrar repuestos Quizá los neumáticos fueranlos originales, se imaginó Pero estaba mórbidamente seguro de una cosa: aquel puntodébil cedería, sin duda, antes de que él viera Los Ángeles

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Cuando se produjo el pinchazo, Sam iba a cincuenta y cinco por hora, y descubrió alinstante qué había ocurrido.

Frenó sin perder el control La cuneta era amplia en aquel lugar, pero aun así Norton sealegró de que el pinchazo estuviera en el lado derecho del coche: era difícil imaginar elcambio del neumático con el trasero expuesto al tráfico Todavía estaba felicitándose poraquella pizca de buena suerte cuando recordó que no tenía neumático de recambio

Curiosamente, Sam no se sintió muy preocupado por ello Pasar doce horas diariasante el volante estaba produciéndole un efecto tranquilizador; en aquel momento nada lepreocupaba en exceso, ni siquiera la perspectiva de quedar encallado a una hora al este

de San Luis Iría andando hasta el teléfono más próximo, estuviera donde estuviese,llamaría al Automóvil Club local y explicaría su apuro, y ellos vendrían a buscarle y leremolcarían hasta la civilización Luego se hospedaría en un motel un par de días ytelefonearía a Ellen, que estaba en casa de su hermana, en Los Ángeles, y le diría que élestaba bien pero que llegaría con cierto retraso Haría poner un parche en el neumático obien el Automóvil Club localizaría alguna tienda de San Luis que vendiera neumáticosraros, y todo acabaría bien ¿Por qué dejarse llevar por el nerviosismo?

Sam bajó del coche y examinó el pinchazo, que realmente era de consideración.Luego, al observar que el maletero se había abierto otra vez, se acercó a la parte trasera.Metió la mano a modo de prueba, esperando encontrar las cadenas en la parte másexterna, en el lugar donde las había dejado No estaban allí Por el contrario, sus dedos

se cerraron sobre una enorme barra metálica Norton la sacó en parte del maletero y vioque había encontrado un gato Precisamente eso, pensó Y el neumático de recambiodebería estar detrás mismo , por aquí, ¿no? Sam intentó ver algo, pero la tapa apenas

se había alzado medio metro y era imposible ver mucho Sus dedos encontraronexcelente caucho, no obstante Sí, ahí estaba Magnífico y rollizo, nuevo, con profundasestrías , muy bonito «Y junto al neumático, si continúa mi buena suerte, tengo queencontrar un cofre de doblones de oro.»

Los doblones no estaban allí Quizá la próxima vez, pensó Sam Sacó el neumático ypasó una sudorosa media hora poniéndolo Cuando terminó, metió el gato, la llave y elneumático pinchado en el maletero, que de inmediato se cerró con el usual y herméticogrado de cierre Una hora más tarde, sin más incidentes, Sam cruzó el Mississippi y entró

en San Luis, encontró una habitación en un reluciente motel nuevo junto al Gateway Arch,

se dio una ducha caliente y tomó un par de cervezas frescas y finalmente pidió unaconferencia con la hermana de Ellen Su esposa acababa de volver tras una fracasadabúsqueda de piso y parecía cansada y desilusionada Los niños aullaban en segundotérmino cuando ella dijo:

—No estás conduciendo con cuidado, ¿verdad?

—Naturalmente que sí

—Y el nuevo coche , ¿se porta bien?

—Su conducta no admite reproche —contestó Norton

—Mi hermana quiere saber de qué casa es Dice que un Volvo es un buen tipo decoche, cuando se quiere un modelo extranjero Es un coche noruego

—Sueco —le corrigió Norton

—Ha comprado un coche sueco —oyó que Ellen decía a su hermana La respuesta fueininteligible, pero un momento después Ellen dijo—: Dice que has sido muy listo Esossuecos también hacen buenos coches

El techo de vuelo era bajo, la visibilidad inferior a un kilómetro dada la espesa niebla.Los aeropuertos estaban cerrados en todo Pennsylvania y el este de Ohio Pero elhombrecillo volaba hacia el oeste, manteniéndose un poco por encima de la esponjosablancura que se extendía hasta el horizonte Iba a buena velocidad, y era un alivio notener que preocuparse de los malditos aviones privados

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Además, el caballo castrado bayo tenía mucho vigor Era un borrachín, devorabacombustible, ese era su único problema Imposible hacer muchas millas por bala de henocon los caballos disponibles en la actualidad, pensó tristemente el hombrecillo Todo sehallaba en estado de decadencia, y había que aceptar la situación.

El plan de vuelo original preveía que el hombrecillo diera alcance a su automóvil alnorte de Texas Pero se había detenido en Chicago por el súbito capricho de visitar aunos amigos, y calculaba que ya no alcanzaría al vehículo hasta llegar a Arizona Ansiabaponerse ante el volante otra vez, después de tantos meses

Cuanto más pensaba en el maletero y en sus jugarretas, tanto más preocupado por ello

se sentía Sam Norton Las cadenas, el neumático de recambio, el gato ¿Cuál sería elpróximo milagro? En Amarillo, Sam ofreció veinte dólares a un mecánico si conseguíaabrir el maletero El mecánico pasó los dedos por la pulcra juntura, incrédulo

—¿Quién es usted, uno de esos tíos de la tele? —preguntó él hombre— ¿Se estádivirtiendo conmigo?

—En absoluto —dijo Norton— Sólo deseo que se abra el maletero

—Bueno, supongo que con un soplete oxiacetilénico, tal vez

Pero Norton sintió un vago terror ante la idea de abrir el coche de esa forma.Desconocía por qué ese pensamiento le asustaba tanto, pero le asustaba, y salió deAmarillo con el coche intacto mientras el mecánico murmuraba y rociaba sus botas conjugo de tabaco Cien kilómetros después, cerca de la frontera de Nuevo México yrecorriendo un territorio desolado y desierto, calcinado por el clima, Norton decidió poner

a prueba al maletero

ÚLTIMA GASOLINERA ANTES DE ROSWELL, advertía un desgastado letrero

¡LLENE EL DEPÓSITO AHORA!

El indicador de gasolina indicaba que el depósito estaba casi vacío Roswell se hallababastante lejos No había otro ser humano a la vista, ningún pueblo, ni siquiera unacabaña Aquel, decidió Norton, era el lugar adecuado para quedarse sin gasolina

Pasó junto a la gasolinera a ochenta kilómetros por hora

Al cabo de unos minutos se hallaba a dos montañas y media de la gasolinera y Samempezó a dudar, no meramente de la sensatez de su acción, sino también de su cordura.Quedarse deliberadamente sin gasolina iba contra toda razón; era más difícil hacer esoque dejar sonar el teléfono sin cogerlo Diez veces se ordenó a sí mismo dar la vueltapara llenar el depósito, y diez veces rehusó obedecer

La aguja fue bajando lentamente, hasta que indicó la E de Empty (vacío), y Sam siguióadelante pese a ello La aguja se deslizó por la zona roja de advertencia, por debajo de la

E Norton había consumido incluso los litros de gasolina que el depósito no registraba: elmargen de seguridad para conductores descuidados Y en cualquier momento a partir deentonces el coche

se detendría

Por primera vez en su vida Sam Norton se había quedado sin gasolina Muy bien,maletero, veamos de qué eres capaz, pensó él Abrió la portezuela y percibió el frígidosilbido de la brisa de la montaña Había silencio allí, un silencio ominoso Aparte de lagrisácea franja de la carretera, aquel paraje tenía un aspecto oscuramente prehistórico,todo él artemisa, pinos piñoneros y ni rastro del impacto del hombre Norton se dirigióhacia la parte trasera del vehículo

El maletero estaba abierto de nuevo

Parecía como si el maletero adivinara «Ahora meto la mano y encuentro una lata decincuenta litros de gasolina que se ha materializado misteriosamente y »

Sam no palpó ninguna lata de gasolina en el maletero Buscó a tientas mucho rato yacabó con nada más útil que un rollo de gruesa cuerda

¿Cuerda?

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¿De qué sirve una cuerda para un hombre sin gasolina en el desierto?

Norton levantó la cuerda, en busca de respuestas y sin hallar una sola Pensó quequizás esta vez el maletero no deseaba ayudarle El patinazo, el pinchazo , eso no habíasido por culpa de él Pero él había premeditado con malicia que el automóvil se quedarasin gasolina, para ver qué sucedía, y quizás eso no estaba dentro del alcance de losservicios del maletero

¿Para qué la cuerda, de todas maneras?

¿Una broma espeluznante? ¿Estaba indicándole el maletero que se ahorcara? Enaquel lugar ni siquiera podía hacerlo correctamente; no había un árbol lo bastante altopara que un hombre se colgara, ni tan solo un poste telefónico Norton sintió deseos dedarse una patada Allí estaba él, y allí permanecería durante horas, incluso días, quizás,hasta que pasara otro coche ¡Qué estúpido despliegue de habilidad!

Lanzó coléricamente la cuerda al aire, desenrollándola, y un extremo se mantuvo tieso

La cuerda quedó inmóvil a un metro del suelo, rígida, apuntando al cielo Se formó unatenue nube azul turquesa en la punta superior, y de lo alto bajó un delgado muchacho,musculoso, de tez olivácea, con un turbante y un taparrabos, que miró al boquiabiertoNorton

—Bueno, ¿qué pasa? —preguntó bruscamente el muchacho

—Me he quedado sin gasolina

—Hay una gasolinera treinta kilómetros más atrás ¿Por qué no llenó el depósito allí?

—Yo es que

—Maldito necio —dijo disgustado el muchacho— ¿Por qué me liaré con trabajos comoeste? Muy bien, no se mueva de aquí y veré qué puedo hacer

Volvió a subir a lo alto de la cuerda y desapareció

Al regresar, tres minutos más tarde, el muchacho llevaba una lata de gasolina Trasmirar enfurecido a Norton, abrió la tapa del depósito y echó la gasolina

—Con esto llegará a Roswell —dijo— A partir de ahora mire el tablero de vez encuando ¡Idiota!

Subió por la cuerda Tras desaparecer, la cuerda quedó fláccida y cayó Norton larecogió temblorosamente y la metió en el maletero, cuya tapa se cerró con un golpeagresivo

Media hora pasó antes de que Norton creyera seguro volver a ponerse al volante.Paseó alrededor del vehículo más de mil veces, sin tranquilizar mucho sus nervios, y porfin, ante la cercanía de la noche, subió al coche y lo puso en marcha El motor tosió yarrancó Sam Norton inició la marcha hacia Roswell a la sobria y constante velocidad deveinticinco kilómetros por hora

Estaba dispuesto a creer en cualquier cosa

Y por eso no le sorprendió que un llamativo caballo bayo con una envergadura de alassimilar a la de un DC-3 planeara en el aire, diera varias vueltas sobre el automóvil yrealizara un limpio aterrizaje en la autopista, junto al vehículo El caballo trotó al lado delcoche, al mismo paso que éste, mientras el canoso hombrecillo que iba en la silla gritaba:

—¡Abra de par en par la ventanilla, joven! ¡Tengo que hablar con usted!

Norton abrió la ventanilla

—¿Se llama Sam Norton? —preguntó el hombrecillo

—Exacto

—Bien, escuche, Sam Norton ¡Ese coche que conduce es mío!

Norton vio un sucio desvío y se metió en él Al salir, el Pegaso le siguió al trote y sedetuvo para que el jinete desmontara Luego el animal mordisqueó malhumoradamente laartemisa agitando sus enormes alas un par de veces antes de plegarlas pulcramentesobre el lomo

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—Mi coche, sí —dijo el hombrecillo— Pedí que lo construyeran especialmente haceunos años, cuando yo viajaba mucho Lo dejé en el garaje el invierno pasado porque teníaque hacer un viaje de negocios al extranjero, pero nunca imaginé que lo vendieran sinsaberlo yo antes de mi vuelta Estamos en una época decadente, esa es la verdad.

—Su coche —dijo Norton

—Mi coche, claro Temo que tendré que quitárselo, hijo De todos modos no querrá ser

el dueño de un coche como éste Demasiado complicado Búsquese un coche pequeñodecente, de buena marca, ¿eh? Bien, pues desenganchemos ese remolque suyo yluego

—Espere un momento —dijo Norton— Compré este coche legalmente Tengo eldocumento de compra para probarlo, y una carta del abogado del vendedor explicandoque

—No tiene la menor importancia —dijo el hombrecillo— Un estafador paga a otroestafador para que testifique en su favor Eso no es demasiado impresionante Sé queusted es parte inocente, pero el hecho continúa siendo que el coche me pertenece, yespero no tener que recurrir a especial persuasión para obligarle a dejarlo

—Quiere usted que yo salga y me vaya andando, ¿no? ¿En medio del desierto deNuevo México, en plena puesta de sol? ¿Arrastrando el maldito remolque con mismanos?

—En realidad no había considerado mucho ese problema —dijo el hombrecillo— Nosería nada justo para usted, ¿verdad?

—Naturalmente que no —Sam pensó un momento— ¿Y qué me dice de losdoscientos dólares que pagué por el coche?

El hombrecillo se echó a reír

—¡Una insignificancia, a mí me costó más alquilar el Pegaso para perseguirle! ¡Y losgastos generales! ¿Sabe cuánto heno come ese bicho?

—Ese es su problema —dijo Norton— El mío es que usted quiere dejarmeabandonado en el desierto y que quiere llevarse un coche que yo compré de buena fe pordoscientos dólares y que aunque sea un coche condenadamente mágico

—Silencio —dijo el hombrecillo— ¡Se está poniendo muy nervioso, Sam! Podemosresolver el problema Usted se dirige a Los Ángeles, ¿no es cierto?

—S-sí

—Igual que yo Bien, viajaremos juntos Yo les llevaré, a usted y a su remolque, y luego

el coche volverá a ser mío, y usted olvidará todo cuanto haya visto en los últimos días

—¿Y mis doscientos do ?

—Oh, está bien

El hombrecillo se dirigió a la parte trasera del coche El maletero se abrió Elhombrecillo metió una mano y sacó un fajo de crujientes billetes nuevos, una docena debilletes de veinte dólares, que entregó a Norton

—Tenga Con un pequeño extra, de propina Y no los mire con tanto recelo, ¿me oye?

Es dinero de los Estados Unidos, bueno, legal, tierno Hasta tienen distintos números deserie, todos —Hizo un guiño y se acercó al caballo, que seguía comiendo, y le diovigorosas palmadas en las ancas— Vete ya A casa ¡Ya me has costado bastante!

El caballo echó a andar por la autopista Inició un galope y abrió sus soberbias alas,que batieron furiosamente un instante, y luego emprendió el vuelo Se alzó, describiendo

un magnífico arco hasta no ser más que un halcón recortado en el oscureciente cielo, yluego desapareció

El hombrecillo se deslizó en el asiento del conductor y acarició el volante con claroafecto Tras un gesto de cabeza del conductor, Norton ocupó el otro asiento, y el cochearrancó

—Tengo entendido que vende ordenadores —dijo el hombrecillo cuando ya habíanrecorrido un par de kilómetros— Cosas interesantísimas, los ordenadores He estado

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pensando en computerizar nuestra empresa, ¿sabe? Es un negocio de proporcionesbastante grandes Mucha búsqueda con varitas, actualmente, en todo el mundo Un poco

de taumaturgia, alguna transmutación de vez en cuando, cosas por el estilo Y aunqueusamos métodos tradicionales, no ponemos reparos al punto de vista científico Bien,permítame explicarle algo sobre nuestras ideas, y quizá pueda usted hacer sugerenciasinteligentes, joven amigo, con lo que podría obtener un bonito contrato

Norton tuvo elaborado el proyecto del sistema antes de que llegaran a Arizona EnPhoenix telefoneó a Ellen y supo que ella había alquilado un apartamento junto a BeverlyHills, en un vecindario que parecía terriblemente caro pero que en realidad no lo era, por

lo menos no lo era comparado con otros lugares que ella había estado viendo, y

—Perfectamente —dijo Sam— Estoy a punto de concretar una magnífica venta.Conocí a este un autoestopista, y resulta que este hombre piensa comprarordenadores, muy pronto Se trata de una compañía bastante importante

—Sam, no habrás estado bebiendo, ¿eh?

—Ni una gota

—Un hombre que hacía autoestop y tú le vendes un ordenador Y ahora me hablarásdel platillo volante que viste

—No seas tonta —dijo Norton— Los platillos volantes no existen

Llegaron a Los Ángeles por la mañana, dos días más tarde Por entonces Sam habíaredactado el pedido, y todo estaba arreglado La comisión, imaginaba él, bastaría parapagar un coche nuevo, quizá uno de esos modelos suecos conocidos por la hermana deEllen El hombrecillo pareció no tener problemas para encontrar la dirección delapartamento alquilado por Ellen; hizo frente al laberinto de carreteras con totaltranquilidad y seguridad, y frenó junto a la casa

—Ha sido un viaje muy agradable, joven amigo —dijo el hombrecillo— Hablaré conmis banqueros hoy mismo, más tarde, respecto a esas maravillosas máquinas suyas.Mientras tanto, vamos a separarnos Tendrá que desenganchar el remolque

—¿Qué se supone que voy a explicarle a mi esposa sobre el coche que me trajo hastaaquí?

—Oh, dígale simplemente que lo ha vendido al autoestopista con un buen beneficio.Creo que ella apreciará el detalle

Salieron del coche Mientras Norton desenganchaba los empalmes del remolque, elhombrecillo sacó algo del maletero, que se había abierto un instante antes Era unaamplia funda de lona El hombrecillo la extendió sobre el coche

—Écheme una mano con esto, por favor —dijo— Póngala bien, que tape losguardabarros y todo

Entró en el automóvil mientras Norton, asombrado, colocaba la funda con sumocuidado

—¿Quiere que tape también el parabrisas? —preguntó

—Todo —contestó el hombrecillo, y Norton tapó el parabrisas

El coche había quedado totalmente oculto Se produjo un silbido, como de aire que seescapa de un neumático La funda empezó a bajar Mientras caía hacia el suelo, se oyóuna alegre voz en el interior, una voz que gritaba:

—¡Buena suerte, joven amigo!

Al cabo de unos instantes la funda estaba a menos de un metro de altura Un minutodespués yacía plana, sobre el pavimento No quedó rastro del coche Quizá se habíaevaporado, quizá lo había tragado la tierra Poco a poco, sin entender nada, Nortonrecogió la funda y la plegó hasta que pudo metérsela bajo el brazo Después se dirigió a

la casa para comunicar a su esposa que había llegado a Los Ángeles

Sam Norton jamás volvió a ver al hombrecillo, pero hizo la venta, y la comisión lepermitió comprar un coche nuevo y aún le sobró dinero Todavía conserva la funda La

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tiene doblada y cuidadosamente guardada en el sótano Teme deshacerse de ella, pero

no le gusta pensar qué sucedería si alguien apareciera bajo la lona y la desplegara

LA CAPA

Robert Bloch

ESCENARIO: Un pasillo de hotel

OCASIÓN: Una convención de ciencia ficción

ANTHONY BOUCHER: y cuando ingresó en el hospital, le preguntaron cuál era sureligión, y ella dijo: «Ninguna» ¡Y ellos anotaron: «Protestante»!

WATER BREEN: ¡Puf! Si me preguntaran cuál es mi religión, les diría: «¡Soy druida!».ROBERT BLOCH: Oh, no hagas eso, te enviarían a un curador de árboles

Esto es ciento por ciento cierto; yo estaba allí y lo oí Quizá les dé cierta idea del BásicoBob Bloch: agudo, jovial y con una pizca de amargor Se le atribuye (yo no estaba allí)una frase ya famosa Cuando se comentó que otra persona tenía una reputacióninjustamente mala, aunque bien mirado, ya me entienden, «tiene el corazón de un niño»,Bloch dijo: «Sí, y guarda ese corazón en su escritorio, en un frasco de formaldehído»,zanjando así el asunto

Nacido en 1917, Robert Bloch creció en el saludable corazón del Midwest septentrional

y, por lo que respecta a su infancia, suponemos que más bien debió de acabar cuandotenía diecisiete años, edad en la que vendió el primer relato a Weird Tales Pero nohemos acabado aún Sus relatos han figurado en cuatrocientas antologías en una docena

de idiomas Ha escrito aproximadamente cincuenta libros, y su nombre aparece en loscréditos de al menos diez películas Es autor de Psicosis Numerosos premios Lapropaganda de su aparición como orador en el Tercer Simposio de Ciencia Ficción yfantasía de (la universidad de) Emory incluía la significativa frase, Las entradas paraRobert Bloch pueden adquirirse por separado Robert y Eleanor Bloch viven en LosÁngeles

El sol agonizaba, y su sangre salpicaba el cielo mientras el astro se arrastraba hacia unsepulcro más allá de las montañas El plañidero viento lanzaba las hojas secas hacia eloeste, como si las apremiara a asistir al funeral del sol

«¡Tonterías!», pensó Henderson, y dejó de pensar

El sol estaba poniéndose en un empañado cielo rojo, y un sucio y desapacible vientopateaba las hojas medio rotas hacia una inmunda zanja ¿Por qué perdía el tiempo confantasía barata?

«¡Tonterías!», repitió Henderson

Probablemente, ese humor lo provocaba el día, meditó Al fin y al cabo, el sol estabaponiéndose en la víspera de Todos los Santos Esa noche era la más temida, cuando losespíritus aparecían y los cráneos gritaban en sus tumbas bajo tierra

Eso, o bien esa noche era simplemente otro día de otoño, pésimo y frío Hendersonsuspiró Hubo otro tiempo, reflexionó, en que la llegada de esa noche significaba algo.Una sombría Europa, gimiendo de supersticioso miedo, dedicaba esa víspera al sonrienteDesconocido Un millón de puertas se atrancaban en otra época para impedir el paso alos diabólicos visitantes, un millón de plegarias se musitaban, un millón de velas seencendían Esa idea tenía algo majestuoso, reflexionó Henderson La vida era unaaventura en aquellos tiempos, y los hombres andaban aterrorizados pensando en lo queencontrarían al doblar una esquina de una calle durante la medianoche Vivían en unmundo de diablos, de espíritus que se alimentaban de cadáveres, de apariciones que

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buscaban almas y, ¡cielos!, en aquellos días el alma de un hombre significaba algo Esenuevo escepticismo había cobrado un profundo significado aparte de la vida Los hombres

ya no veneraban sus almas

«¡Tonterías!», repitió Henderson, instintivamente Había un rasgo crudo, típico del sigloveinte, en la expresión que siempre refrenaba sus introspectivos arranques deimaginación ,

La voz de su cerebro que decía «tonterías» ocupaba el lugar de la humanidad enHenderson, la humanidad vulgar que se haría eco del mismo sentimiento nada más oírsus secretos pensamientos Por eso Henderson pronunciaba la palabra y trataba deolvidar problemas y frases recargadas al mismo tiempo

Estaba caminando por la calle durante la puesta de sol en busca de un disfraz para lafiesta de esa noche, y era mejor concentrarse en localizar la tienda antes de que cerrara

en vez de perder el tiempo soñando despierto en la víspera de Todos los Santos

Los ojos de Henderson examinaron las sombras cada vez más negras de los suciosedificios que delimitaban la estrecha calle De nuevo miró la dirección que habíagarabateado tras encontrarla en el listín telefónico

¿Por qué demonios no encendían las luces las tiendas cuando oscurecía? Henderson

no distinguía los números Estaba en un barrio pobre, en ruinas, pero a pesar de todo

De pronto, Henderson avistó la tienda al otro lado de la calle y se dirigió hacia ella.Pasó junto al escaparate y observó el interior Los últimos rayos de sol caíanoblicuamente sobre el tejado del edificio y el escaparate y los artículos Henderson respiróbruscamente una vez

Estaba mirando el escaparate de una sastrería de disfraces, no observando a través deuna grieta del infierno Entonces ¿por qué todo era rojo fuego, iluminando sonrientesrostros de locos?

—La puesta de sol —murmuró Henderson Así era, naturalmente, y los rostros eransimplemente ingeniosas máscaras como correspondía a esa clase de establecimiento Detodos modos, la visión produjo un sobresalto al imaginativo hombre Abrió la puerta yentró

El lugar estaba oscuro y silencioso Había olor a soledad en el ambiente, ese olor quepersiste en sitios largo tiempo tranquilos: sepulturas, tumbas en espesos bosques,cavernas «Tonterías.»

¿Qué diablos le pasaba, de todas formas? Henderson sonrió para disculparse con lavacía oscuridad Era el olor de la tienda del sastre, y ese olor había trasladado aHenderson a sus tiempos de universitario y actor aficionado Henderson conocía el olor delas bolas de naftalina, pieles deterioradas, maquillajes y pinturas Había interpretado elpapel de Hamlet y en sus manos había sostenido un sonriente cráneo que ocultaba todo

el conocimiento en sus vacíos ojos Un cráneo, obtenido en una sastrería de disfraces.Bien, ahí estaba de nuevo, y el cráneo dio la idea a Henderson Al fin y al cabo, era lavíspera de Todos los Santos Con el humor que tenía, ciertamente, no deseabapresentarse como raja, ni como turco, ni como pirata, todo el mundo recurría a esosdisfraces ¿Por qué no un demonio, un brujo, un hombre lobo? Ya podía ver la cara delindstrom cuando entrara en el elegante ático vestido con alguna clase de harapos Elhombre sufriría un ataque, con su gentío de alta sociedad ataviado con costosasimitaciones adquiridas en establecimientos de categoría En cualquier caso Henderson no

se preocupaba mucho por los sofisticados amigos de Lindstrom; una pandilla de jinetesaficionados y amazonas con arneses de joyas ¿Por qué no cumplir con el espíritu de esanoche y disfrazarse de monstruo?

Henderson permaneció en la penumbra, a la espera de que alguien encendiera la luz,saliera de la trastienda y le atendiera Al cabo de un minuto se puso impaciente y golpeócon brusquedad el mostrador

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—¡Oigan, ahí dentro! ¡Quiero que me atiendan!

Silencio Y un ruido de pies arrastrándose en la trastienda, y una voz desagradablepara oírla en tinieblas Una puerta bruscamente cerrada escalera abajo y después sonido

de fuertes pisadas De pronto Henderson abrió la boca ¡Una negra masa estabaalzándose del suelo!

Era, naturalmente, el escotillón de la entrada del sótano Un hombre arrastró los pieshasta ponerse tras el mostrador, con un candil en la mano Con aquella luz, sus ojosparpadeaban soñolientamente

La amarillenta cara del hombre se arrugó hasta formar una sonrisa

—Estaba durmiendo, me temo —dijo en voz baja el hombre— ¿En qué puedo servirle,caballero?

—Busco un disfraz para esta noche

—Oh, sí ¿Y en qué ha pensado?

La voz reflejaba fatiga, infinita fatiga Los ojos seguían parpadeando en su macilenta yfláccida cara

—Nada normal, me temo Mire, preferiría algún traje de monstruo para una fiesta Supongo que no tendrá nada de ese estilo.,

—Puedo enseñarle máscaras

—No Me refiero a un disfraz de hombre lobo, algo así Algo más auténtico

—Ya Lo auténtico

—Sí

¿Por qué subrayaba la palabra el viejo estúpido?

—Tal vez , sí Tal vez tenga lo que busca, caballero —Los ojos parpadeaban, pero lafina boca se torció hasta sonreír— Lo ideal para esta noche

—¿Qué es?

—¿Alguna vez ha considerado la posibilidad de ser un vampiro?

—¿Como Drácula?

—Ah , sí, supongo que como Drácula

—No es mala idea Pero ¿piensa que tengo tipo para eso?

El hombre le examinó con aquella forzada sonrisa

—Hay vampiros de todas clases, tengo entendido Usted serviría perfectamente

—No es un cumplido —se mofó Henderson— Pero ¿por qué no? ¿En qué consiste eldisfraz?

—¿Disfraz? Simple ropa de noche, o lo que usted viste Yo le proporcionaré laauténtica capa

—¿Sólo una capa, nada más?

—Sólo una capa Pero se lleva como una mortaja Es una capa-mortaja, ¿sabe?Aguarde, se la enseñaré

Los pesados pies arrastraron al hombre hacia la trastienda Bajó por la entrada delsótano, y Henderson aguardó Más ruidos, y por fin el anciano reapareció con la capa Laagitó en la oscuridad para quitarle el polvo

—Aquí está La capa genuina

—¿Genuina?

—Permítame que se la ponga Obrará maravillas, se lo aseguro

La fría y pesada tela quedó colgando de los hombros de Henderson El tenue oloraumentó mohosamente en sus ventanas nasales cuando dio unos pasos atrás y se miró

en el espejo La luz era escasa, pero Henderson vio que la capa producía unasorprendente transformación en su aspecto Su alargada cara parecía más delgada, susojos se acentuaban con la palidez facial intensificada por la sombría capa que vestía Erauna mortaja, negra y enorme

—Genuina —murmuró el anciano

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Debía de haberse acercado de repente, porque Henderson no lo había visto en elespejo.

—Me la quedo —dijo Henderson— ¿Cuánto es ?

—El precio le parecerá muy divertido, estoy seguro

El anciano envolvió la capa, sonriente, y le dio el paquete

—Se la devolveré mañana—prometió Henderson

—No es necesario La ha comprado Es suya

—Pero

—Voy a dejar el negocio dentro de poco Le será más útil a usted que a mí, estoyseguro

—Pero

—Que tenga una placentera noche

Henderson fue hacia la puerta, confuso, y luego se volvió para saludar al parpadeanteanciano en la penumbra

Dos ojos le miraron llameantes desde el otro lado del mostrador: dos ojos que noparpadeaban

—Buenas noches —dijo Henderson, y cerró la puerta con rapidez

Se preguntó si no estaría enloqueciendo un poco

A las ocho, Henderson estuvo a punto de telefonear a Lindstrom para decirle que noiría Los escalofríos se reprodujeron en cuanto se puso la maldita capa, y al mirarse en elespejo sus nublados ojos apenas distinguieron el reflejo

Pero después de unos cuantos tragos se sintió mejor No había comido nada, y el licorcalentó su sangre Paseó por la habitación, ensayó posturas con la capa, la hizo giraralrededor de su cuerpo y adoptó un aire que creyó feroz ¡Maldita sea, él iba a ser todo unvampiro! Pidió un taxi por teléfono y bajó al portal Llegó el conductor y Henderson estabaallí, con la negra capa arrebozada

—Quiero que me lleve —dijo en voz baja

El taxista le miró, le vio con la capa, y palideció

El conductor casi salió corriendo Henderson le siguió

—¿Adonde, jefe , digo señor?

La asustada cara no se volvió cuando Henderson recitó la dirección y se recostó

El taxi arrancó con una sacudida que provocó la apagada risita de Henderson, muyacorde con su personaje Con el sonido de la risa el conductor se dejó llevar por el pánico

y aceleró hasta el límite de velocidad dispuesto por el gobernador Henderson prorrumpió

en carcajadas, y el impresionable taxista se estremeció visiblemente en su asiento Fuetoda una carrera, pero Henderson estaba totalmente desprevenido para lo que pasó Trasabrir la puerta, ésta se cerró bruscamente y el taxista se apresuró a huir sin cobrar

«Debo de tener los requisitos necesarios para este papel», pensó Henderson,complacido mientras entraba en el ascensor que llevaba al ático

Había tres o cuatro personas más en el ascensor Henderson las había visto en otrasfiestas a las que Lindstrom le había invitado, pero ninguna pareció reconocerle A él le

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complació pensar que su vestimenta, una rara capa y un raro gesto ceñudo cambiarantotalmente su personalidad y su aspecto Los otros invitados llevaban esmeradosdisfraces: una mujer vestía un disfraz de pastora de Watteau, otra iba ataviada debailarina española, un hombre alto era Pagliacci y su compañero vestía de torero Sinembargo, Henderson reconoció a los cuatro; sabía que sus elegantes atuendos no eranverdaderos disfraces, sino simples elaboraciones calculadas para realzar su aspecto Enlas fiestas de disfraces la mayoría de la gente daba rienda suelta a reprimidos deseos.Las mujeres exhibían su silueta, los hombres acentuaban su personalidad como el torero,

o bufoneaban Cosas penosas; esos necios convencionales se quitaban ansiosos sudeprimente ropa de trabajo y salían corriendo hacia una casa de campo, o a representaruna obra de aficionados, o a participar en un baile de disfraces para satisfacer su famélicaimaginación ¿Por qué no lucían llamativos colores en la calle? Henderson consideraba amenudo la cuestión

Los elegantes ocupantes del ascensor eran ciertamente hombres y mujeres demagnífico aspecto con sus disfraces, muy saludables, muy sonrosados, llenos devitalidad ¡Qué gargantas y cuellos tan robustos! Henderson observó los rollizos brazos de

la mujer que tenía junto a él Los miró fijamente, sin darse cuenta, un largo momento Yluego vio que los ocupantes del ascensor se habían apartado de él Estaban en un rincón,como si les causara espanto la capa y el gesto ceñudo de Henderson, y los ojos de éstefijos en la mujer La charla había cesado de pronto La mujer miró a Henderson, como siestuviera a punto de hablar, y en ese instante se abrieron las puertas del ascensor,ofreciendo un grato respiro

¿Qué diablos pasaba? Primero el taxista, luego la mujer ¿Acaso él había bebidodemasiado?

Bien, no hubo posibilidad de considerarlo Allí estaba Mar-cus Lindstrom, poniendo unvaso en la mano de Henderson

—¿Qué tenemos aquí? ¡Ah, un espectro!

No hacía falta mirar dos veces para observar que Lindstrom, como era acostumbrado

en esas fiestas, estaba ya mareado y empachado de botellas El rollizo anfitrión nadabaclaramente en alcohol

—Toma un trago, Henderson, amigo mío Yo beberé de la botella Ese disfraz tuyo me

ha espantado ¿Dónde conseguiste el maquillaje?

—¿Maquillaje? No me he puesto maquillaje

—Oh No te has puesto maquillaje Qué tonto soy

Henderson se preguntó si estaba loco ¿Había retrocedido Lindstrom? ¿Estaban susojos realmente llenos de consternación? Oh, el hombre estaba claramente ebrio

—Te , te veré luego —tartamudeó Lindstrom mientras se alejaba y atendíarápidamente a otros invitados

Henderson contempló la nuca de Lindstrom Carnosa y blanca Sobresalía del cuellodel traje y tenía una vena Una vena en el carnoso cuello de Lindstrom El asustadoLindstrom

Henderson quedó solo en el recibidor De la sala llegaba el sonido de música y risas,ruidos de fiesta Henderson vaciló antes de entrar Bebió la bebida que tenía en la mano:ron Bacardi, y fuerte Después de tanta bebida estuvo a punto de marearle Pero bebiómientras meditaba ¿Qué le pasaba, qué ocurría con su disfraz? ¿Por qué asustaba a lagente? ¿Estaba desempeñando inconscientemente su papel de vampiro? Ese sarcasmo

de Lindstrom al hablar de maquillaje

Instintivamente, Henderson se acercó al alargado espejo del recibidor Se tambaleó unpoco, logró quedar inmóvil bajo la chillona luz Miró el vidrio, observó el espejo, y no vionada

Se miró en el espejo, ¡y no había nadie allí!

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Henderson se rió queda, diabólicamente, en lo más hondo de su garganta Y al seguircontemplando el vacío espejo que no reflejaba nada, su risa se transformó en sombríoregocijo.

—Estoy borracho —musitó— Debo de estar borracho En el espejo de mi piso me vidifuso Ahora me he pasado tanto que no puedo ver bien Claro que estoy borracho Hehecho el ridículo, he asustado a la gente Ahora veo alucinaciones , o mejor dicho, no lasveo Visiones Ángeles —Bajó la voz— Claro, ángeles Justo detrás de mí, ahora mismo.Hola, ángel

—Hola

Henderson dio media vuelta Allí estaba ella, con una oscura capa, su cabello unreluciente halo sobre una cara blanca y altiva, los ojos azul celeste y los labios de rojoinfernal

—¿Eres real? —preguntó Henderson suavemente— ¿O soy tan estúpido que creo enmilagros?

—El nombre de este milagro es Sheila Darrly, y le gustaría empolvarse la nariz, porfavor

—Tenga la bondad de usar este espejo por cortesía de Stephen Henderson —replicó elhombre de la capa, sonriente

Se apartó un poco, con ojos atentos

La mujer volvió la cabeza y le obsequió con una sonrisa lenta y picara

—¿Nunca ha visto usar polvos? —preguntó

—No sabía que los ángeles usaran cosméticos —replicó Henderson— Pero haymuchas cosas que no sé respecto a los ángeles A partir de ahora les dedicaré un estudioespecial Hay tantas cosas que deseo averiguar Seguramente me encontrará detrás deusted toda la noche, con un cuaderno

—¿Un vampiro con cuaderno?

—Oh, pero soy un vampiro muy inteligente, no uno de esos de los bosques deTransilvania Descubrirá que soy encantador, estoy seguro

—Sí, tiene todo el aspecto de serlo —se burló la mujer— Pero un ángel y unvampiro , es una curiosa combinación

—Podemos reformarnos mutuamente —observó Henderson— Además, sospecho quetiene usted algo de diablo Una capa oscura sobre un disfraz de ángel Un ángel oscuro,

¿no? Puede haber nacido en mi ciudad natal y no en el cielo

Henderson se mostraba petulante, pero ciclónicos pensamientos remolineaban bajo laburla Recordó discusiones pasadas, cínicas observaciones hechas y creídas por élmismo

En cierta ocasión Henderson había declarado que no existía el flechazo, salvo ennovelas o películas donde un artificio tan espectacular servía para acelerar la acción.Había afirmado que la gente conocía romances en libros y películas y consecuentementeadoptaba la creencia del flechazo cuando quizá lo único que sentía era deseo

Pero esa mujer, Sheila, ese ángel rubio, había aparecido y eliminado todos lospensamientos de la mente de Henderson, todos sus pensamientos de morbosidad,embriaguez y necias miradas a los espejos Y le había hecho zambullirse alocadamente

en sueños de rojos labios, ojos de etéreo azul y finos brazos blancos

Parte de estos sentimientos se reflejaron en los ojos de Henderson, y la mujer locomprendió al mirarle

—Bien —dijo Sheila—, espero que el examen le complazca

—Un milagro de modestia, esto Pero hay algo en particular que deseo saber sobre ladivinidad ¿Bailan los ángeles? —¡Qué vampiro tan discreto! ¿En la habitación contigua?Entraron en la sala cogidos del brazo Los juerguistas estaban en pleno gozo El licorhabía provocado jovialidad en su punto culminante, pero ya no había baile Bulliciosasparejas reían agrupadas, abrazadas por toda la sala Los acostumbrados chistosos de

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fiesta realizaban sus payasadas en los rincones El ambiente superficial, que Hendersondetestaba, estaba en total evidencia.

La reacción hizo que Henderson se irguiera al máximo y echara atrás la capa Lareacción provocó el gesto ceñudo de su pálido semblante, le obligó a caminarairosamente en meditativo silencio Sheila pareció considerarlo como una magníficabroma

—Hágales un numerito de vampiro —dijo ella riéndose, apretándole el brazo

Y en consecuencia Henderson miró ceñudamente a las parejas, hizo horrendos ydespectivos ademanes a la mujer Y su avance provocó giros de cabezas, brusco cese de

la charla Recorrió la alargada sala como encarnación de la Muerte Roja Los susurrossiguieron su paso —¿Quién es ese? —Sus ojos —¡Vampiro! —¡Hola, Drácula!

Era Marcus Lindstrom y una morena de adusto aspecto con disfraz de Cleopatra.Ambos avanzaron dando tumbos hacia Henderson El anfitrión apenas se tenía en pie, y

su compañera de borrachera estaba igualmente descompuesta A Henderson le gustabaLindstrom cuando lo encontraba sobrio en el club, pero su conducta en las fiestas siempre

le irritaba Lindstrom era particularmente digno de censura en aquel estado, se mostrabagrosero

—Querida mía, quiero que conozcas a un muy querido amigo mío Sí señor, siendo lavíspera de Todos los Santos, he invitado al conde Drácula, y a su hija Invité a su abuela,pero ella tiene que asistir a un Black Sabbath esta noche, acompañada por tía Jemima.Ja! Conde, le presento a mi pequeña compañera

La mujer miró de reojo a Henderson

—¡Oooooh, Drácula, qué ojos tan grandes tiene! ¡Ooooh, qué dientes tan grandestiene! ¡Oooooh !

—Francamente, Marcus —protestó Henderson, pero el anfitrión se había vuelto yestaba gritando a los invitados

—¡Amigos, conoced a los verdaderos dioses! ¡El único vampiro genuino que vive encautividad! ¡Drácula Henderson, el único vampiro existente con dientes falsos!

En cualquier otra circunstancia Henderson habría propinado a Lindstrom un rápido yeficaz puñetazo en la mandíbula Pero Sheila estaba a su lado, y estaba en público Erapreferible complacer el torpe humor del anfitrión ¿Por qué no ser un vampiro?

Tras sonreír rápidamente a la mujer, Henderson se irguió, miró a los reunidos y frunció

el ceño Sus manos acariciaron la capa Qué curioso, aún estaba fría Al bajar los ojos,Henderson vio que la ropa estaba algo sucia en los bordes; barro o polvo Pero la fríaseda resbaló entre sus dedos cuando se cubrió el pecho con ella, con su alargada mano

La sensación pareció inspirarle Abrió al máximo los ojos, muy brillantes Abrió la boca.Una sensación de fuerza dramática le inundó Y observó el blando y carnoso cuello deLindstrom, con la vena entre la blancura Observó el cuello, vio que los presentes leobservaban, y entonces el impulso se apoderó de él Volvió la cabeza, con los ojos fijos

en el arrugado cuello, el fluctuante, arrugado cuello del grueso anfitrión

Unas manos se extendieron de pronto Lindstrom chilló igual que una rata asustada.Era una rata rolliza, lustrosa, rebosante de sangre A los vampiros les gusta la sangre.Sangre de la rata, del cuello de la rata, de la vena del cuello de la rata, de la vena delcuello de la chillona rata

—Sangre caliente

La profunda voz era la de Henderson

Las manos eran las de Henderson

Las manos rodearon el cuello de Lindstrom Las manos sintieron el calor, buscaron lavena El rostro de Henderson se inclinó en dirección al cuello y sus manos, mientrasLindstrom se debatía, apretaron con más fuerza El semblante de Lindstrom estabaadquiriendo un tono púrpura La sangre le subía a la cabeza Excelente ¡Sangre!

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La boca de Henderson se abrió Notó el aire en sus dientes Se inclinó hacia el carnosocuello y

—¡Basta! ¡Ya es suficiente!

La voz, la refrescante voz de Sheila Los dedos de ella en su brazo Henderson levantó

la cabeza, sobresaltado Soltó a Lindstrom, que se derrumbó con la boca abierta

Los invitados estaban mirando fijamente, y sus bocas formaban la instintiva O deasombro

—¡Bravo! —musitó Sheik— Le ha estado bien , ¡pero le has asustado!

Henderson pugnó un instante por recobrarse Luego sonrió y se volvió

—Damas y caballeros —dijo—, acabo de ofrecer una pequeña demostración paraprobar que lo que ha dicho de mí nuestro anfitrión es totalmente correcto Soy un vampiro.Puesto que ya tienen un buen aviso, estoy seguro de que no correrán más riesgos Si hay

un médico en la casa, quizá me conforme con una transfusión de sangre

La O de asombro desapareció en las bocas y brotó risa de sobresaltadas gargantas.Risa histérica, luego sincera en parte Henderson había salido bien librado Sólo MarcusLindstrom seguía mirando fijamente con unos ojos que reflejaban extremo miedo Él losabía

Y entonces acabó todo, porque uno de los chistosos salió del ascensor y entrócorriendo en la sala Había bajado a la calle y venía con el delantal y el gorro de unvendedor de periódicos Pasó entre los invitados con un montón de periódicos bajo elbrazo

—¡Extra! ¡Extra! ¡No se lo pierdan! ¡Horror en la víspera de Todos los Santos! ¡Extra!Los risueños invitados compraron periódicos Una mujer se acercó a Sheila, yHenderson observó aturdido que la mujer seiba

—¡Hasta luego! —gritó ella, y su mirada introdujo fuego en las venas de Henderson.Pero Henderson no podía olvidar la terrible sensación que se había apoderado de él alcoger a Lindstrom ¿Por qué?

De forma automática aceptó un periódico que le tendía el vociferante pseudovendedor

«Horror en la víspera de Todos los Santos», gritaba el hombre ¿A qué se refería?

Nublados ojos buscaron en el periódico

Entonces Henderson se tambaleó ¡Aquel titular! Era un extra, realmente Hendersonrepasó las columnas con creciente pánico

«Incendio en una sastrería de disfraces , poco después de las ocho los bomberosrecibieron aviso de acudir a la tienda de Llamas incontrolables , totalmente en ruinas Daños estimados en Un detalle extraño: se desconoce el nombre del propietario Unesqueleto fue encontrado en »

—¡No! —dijo Henderson en un jadeo

Leyó, volvió a leer aquello atentamente El esqueleto había aparecido en una caja debarro en el sótano de la tienda La caja era un ataúd Había otras dos cajas, vacías Elesqueleto estaba envuelto en una capa, intacto a pesar del incendio

Y en el recuadro de apresurada confección situado bajo la columna había comentarios

de testigos presenciales, impresos bajo grandes titulares en grandes letras negras Latienda causaba miedo a los vecinos Clientela húngara, indicios de vampirismo,desconocidos que entraban en la tienda Un hombre se refería a un culto que al parecercelebraba reuniones en el local Superstición en torno a lo que se vendía: filtros de amor,estrafalarios amuletos y extraños disfraces

Extraños disfraces , vampiros , capas ¡Los ojos de aquel hombre!

«Esta capa es auténtica.»

«No podré usarla mucho más tiempo Quédesela.»

El recuerdo de aquellas palabras surgió vociferante en el cerebro de Henderson Saliópresuroso de la sala y corrió hacia el espejo

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Un instante, luego se tapó la cara con un brazo para proteger sus ojos de la imagenque no estaba allí, del inexistente reflejo Los vampiros carecen de reflejo.

No era extraña la rareza de su aspecto No era extraño que brazos y cuellos loatrajeran Había atacado a Lindstrom ¡Dios! ¡Dios!

La capa era la culpable, la negra capa con sus manchas Las manchas de barro, barro

de tumba Vestir la capa, la fría capa, le causaba las sensaciones de un verdaderovampiro Era una prenda maldita, una cosa que había tapado el cuerpo de un no muerto

La mohosa mancha de una manga era sangre

Sangre Qué agradable sería ver sangre Paladear su calidez, su roja vida, tal comofluía

No Eso era una locura Él estaba borracho, loco

—Ah Mi pálido amigo, el vampiro

Otra vez Sheila Y sobre el horror se alzó el latido del corazón de Henderson Al mirarlos brillantes ojos, la cálida boca en forma de roja invitación, Henderson sintió una oleada

de calor Observó el blanco cuello por encima de la oscura y reluciente capa, y sintió otraclase de calor Amor, deseo y hambre

Ella debió de verlo en los ojos de Henderson, pero no se asustó Muy al contrario, sumirada devolvió las llamas

¡También Sheila se había enamorado!

Con un gesto impulsivo, Henderson soltó la capa de su cuello El helado pesodesapareció Henderson estaba libre Curiosamente, no deseaba quitarse la capa, pero lohabía hecho Era un objeto maldito, y al cabo de unos instantes él podía haber cogido a lamujer en sus brazos, para besarla, y continuar

Pero Henderson no se atrevió a pensar en eso

—¿Cansado del disfraz? —preguntó ella

Con un gesto similar, también Sheila se quitó la capa y reveló la gloria de su vestido deángel Su rubia perfección de estatua hizo brotar un jadeo de la garganta de Henderson

—Un ángel —musitó él

—Un diablo —se burló ella

Y de pronto se abrazaron Henderson tenía en su mano las dos capas Permanecieroncon los labios en busca de embeleso hasta que Lindstrom y un grupo entraronruidosamente en el recibidor

Al ver a Henderson, el grueso anfitrión retrocedió

—Tú —murmuró— Tú eres

—Uno de los que se va—dijo Henderson, sonriente

Cogió del brazo a Sheila y la llevó hacia el vacío ascensor La puerta se cerró ante elrostro de Lindstrom, pálido y dominado por el miedo

—¿Nos vamos? —musitó Sheila, apretándose a Henderson

—Sí Pero no a la tierra No bajaremos a mi reino, subiremos al tuyo

—¿El jardín de la terraza?

—Exactamente, mi angelical amiga Quiero hablar contigo con tus cielos como fondo,besarte entre las nubes y

Los labios de ella buscaron los de él mientras el ascensor subía _

—Ángel y diablo ¡Vaya pareja!

—Eso creo yo —confesó ella— ¿Qué tendrán nuestros hijos, halos o cuernos?

—Ambas cosas, estoy seguro

Salieron a la desierta terraza Y de nuevo era la víspera de Todos los Santos

Henderson lo notó Abajo estaba Lindstrom con sus elegantes amistades, en una ebriafiesta de disfraces Allí arriba había noche, silencio, tinieblas Ninguna luz, sin música, nibebida, sin los parloteos que hacían idénticas todas las fiestas Una noche como lasdemás Esa noche era individual en la terraza

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El cielo no era azul, sino negro Las nubes flotaban como grises barbas de suspendidosgigantes que observaban el redondeado globo anaranjado de la luna Un frío vientosoplaba del mar, y llenaba el aire de suaves y lejanos murmullos.

Ese era el cielo que las brujas recorrían para acudir a su Sabbath Esa era la luna de lahechicería, el oscuro silencio de negras plegarias y musitadas invocaciones Las nubesocultaban monstruosas Presencias que deambulaban tras haber sido invocadas desdemuy lejos Era la víspera de Todos los Santos

Además hacía bastante frío

—Dame mi capa—murmuró Sheila

Automáticamente, Henderson tendió la prenda, y el cuerpo de la mujer remolineó bajo

el oscuro esplendor de la tela Sus ojos lanzaban llamas a Henderson, una llamada queéste no pudo resistir Se besaron, temblorosos

—Estás frío —dijo Sheila— Ponte la capa

«Sí, Henderson —pensó él— Ponte la capa mientras contemplas el cuello de Sheila.Luego, cuando vuelvas a besarla, querrás su cuello, ella te lo dará por amor y tú loaceptarás por hambre.»

—Póntela, cariño, insisto —musitó la mujer

Sus ojos reflejaban impaciencia, ardían con una ansiedad igual a la de Henderson.Henderson se estremeció

«¿Ponerme la capa de tinieblas? ¿La capa de la tumba, la capa de la muerte, la capadel vampiro? ¿La diabólica capa, llena de fría vida propia que ha transformado mi cara y

mi mente, que ha saturado mi alma de un hambre espantosa?»

—Toma

Los finos brazos de Sheila le rodearon, pusieron la capa sobre sus hombros Los dedos

de la mujer le rozaron el cuello, como una caricia, mientras le ataban la capa al cuello.Henderson se estremeció

Entonces notó, en todo su cuerpo, la helada frialdad que se convertía en un calor máshorrible Sintió que se expandía, notó el gesto de mofa en su semblante ¡Eso era Poder!

Y la mujer delante, sus ojos provocativos, tentadores Henderson vio el ebúrneo cuello,

el cálido y esbelto cuello, a la espera Le esperaba a él, a sus labios

A sus dientes

No, imposible Él la amaba Su amor debía vencer la locura «Sí, viste la capa, desafía

su poder, y coge a Sheila en tus brazos como un hombre, no como un demonio Debohacerlo Es la prueba.»

—Sheila

Qué curioso, su voz era más grave

—Sí, cariño

—Sheila, debo decirte una cosa

Los ojos de ella, tan fascinantes ¡Sería muy fácil!

—Sheila, por favor Has leído el periódico esta noche

—Yo compré la capa allí No puedo explicarlo Viste cómo ataqué a Lindstrom.Quería hacerlo ¿Me entiendes? Quería morderle Con esta maldita capa me sientocomo una de esas criaturas

¿Por qué no variaba la mirada fija de Sheik? ¿Por qué no retrocedía de espanto? ¡Quéconfiada inocencia! ¿Le había entendido ella? ¿Por qué no echaba a correr? Él podíaperder el control en cualquier instante, podía atacar a la mujer

—Te amo, Sheila Créeme Te amo —Losé

Los ojos de ella brillaban con la luz de la luna

—Quiero hacer la prueba Quiero besarte, con la capa puesta Quiero sentir que miamor es más fuerte que esto Si me debilito, prométeme que te separarás y saldráscorriendo, en seguida Pero que no haya malos entendidos Debo enfrentarme a estasensación y combatirla Quiero que mi amor sea puro, seguro ¿Tienes miedo? —No

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Ella seguía mirándole a pesar de todo, igual que él miraba su cuello ¡Si Sheila supiera

en qué estaba pensando!

—¿No piensas que estoy loco? Fui a esa tienda Él era un hombrecillo viejo yhorrible , y me dio la capa En realidad me dijo que pertenecía a un vampiro auténtico.Pensé que estaba burlándose, pero esta noche no pude verme en el espejo, y deseé elcuello de Lindstrom, y te deseo a ti Pero debo superarlo

—No estás loco Lo sé No tengo miedo —Entonces

La cara de Sheila le desafió Henderson hizo acopio de fuerzas Agachó la cabezamientras sus impulsos batallaban Durante un instante permaneció inmóvil bajo laespectral luna anaranjada, y su rostro se contorsionó a causa de la lucha Y Sheila letentó

Los curiosos e increíbles labios rojos de la mujer se abrieron y de ellos brotó unaargentina risa, mientras sus blancos brazos salían de su negra túnica y rodeabansuavemente el cuello de Henderson

—Lo sé Lo supe cuando miré el espejo Supe que tenías una capa como la mía ,que conseguiste la tuya en la misma tienda que yo

Extrañamente, los labios de Sheila parecieron esquivar los de Henderson mientras éstepermanecía paralizado en un instante de conmoción Después, Henderson notó en sucuello la helada dureza de los dientecillos de Sheila, una picadura raramente calmante, yuna negrura total que se alzaba ante él

PIEDRA DE TOQUE

Terry Carr

En una vieja nota averiguo que escribí, Terry Carr nació en Grants Pass, Oregón, ycreció leyendo The Gumps a la luz de lamparillas de aceite de ballena, pero no creo queeso sea cierto ¿Y ustedes? Respecto a cómo y por qué llegué a tener una vieja notacomo ésa, no, Terry no me la pasó en clase He adquirido este relato (y lo he publicado,naturalmente) en dos ocasiones anteriores; y ésta es la tercera El libro de los Proverbiosdice que Una cuerda triple no se rompe fácilmente ¿Estoy destinado a comprar y publicarindefinidamente este relato? Espero que así sea Quizás haya quien opine que el tema deeste relato no concuerda realmente con las dos definiciones de piedra de toque queofrece un diccionario no abreviado Después de leerlo, no obstante, confirmaránseguramente que el señor Carr ofrece una tercera definición

Terry Carr nació en Oregón en 1937 y creció en San Francisco Tras diez años deescritor y editor en Nueva York, regresó a California y vive actualmente en la zona de labahía de San Francisco en compañía de su esposa, la escritora Carol Carr El señor Carr

es autor de la novela de ciencia ficción Cirque y de varias decenas de relatos cortos,muchos de los cuales aparecen en The Light at the End of the Universa Ha editado cerca

de sesenta antologías de ciencia ficción y fantasía, entre ellas las series Universo, TheBest Science Fiction of the Year Fantasy Annual

Tras treinta y dos años de observar con creciente perplejidad los hábitos del mundo y lavacilante búsqueda de amor y seguridad por parte de la gente, Randolph Helgar pensabaque había una sencilla respuesta para todo ello, que de alguna forma era posibleagarrarse a la vida, aferraría y apreciarla sin temor Y un sábado por la mañana, aprincipios de marzo, cuando las nubes habían desaparecido y el sol se alzaba pálido en elcielo, Randolph encontró lo que buscaba

Trang 39

La nieve había abandonado las calles de Greenwich Village desde hacía más de unasemana, dejando tras de sí únicamente un quebradizo residuo en las aceras Todo elmundo seguía andando con paso incierto, como marineros de permiso en la costa.Randolph Helgar salió de su piso a las diez y se dirigió hacia el oeste El viento del esteencrespó su arreglado cabello color arena, confiriéndole el superficial aspecto de la prisa,pero sus inquietos ojos grises y la vaga sonrisa que tan a menudo aparecía en su bocaanulaban esa apariencia Randolph estaba más atareado buscando que andando.

El mejor detalle de la ciudad, por lo que a él respectaba, era que nunca se la podíacartografiar por completo En cuanto se pensaba conocer todas las calles, todas laszapaterías, todos los puestos de bocadillos o pizzas, un día se encontraba algo nuevo, en

un lugar no investigado hasta entonces Una peculiar ceguera afecta a la gente querecorre las calles de Greenwich Village; la gente sólo se percata de su lugar de destino

El día anterior, en el autobús, camino del hogar tras salir del trabajo en la agencia deviajes, Randolph miró por la ventanilla y vio una librería cuyo sucio escaparate era serenaevidencia del tiempo que el establecimiento llevaba en aquel lugar Y por eso iba enbusca de la librería esa mañana Había anotado la dirección, pero ya no era preciso sacar

la hoja de papel de la cartera: el acto de anotarla la había fijado en su memoria

La tienda acababa de abrir cuando Randolph llegó Un hombretón de recia espalda,cabello negro y prominentes venas en el dorso de las manos estaba disponiendo la mesa

de ocasiones delante de la librería Randolph observó la mesa, llena de lomos borradospor el sol de anónimos libros de bolsillo, y saludó al hombretón con una inclinación decabeza Entró

Los libros estaban amontonados a lo largo de las paredes En diversos lugares habíaletreros hechos a mano que anunciaban MÚSICA, HISTORIA, PSICOLOGÍA, pero debían

de llevar años allí, porque los libros de esas secciones no estaban relacionados con losletreros Cerca de la entrada había un viejo aparador moteado por la luz que entraba por

el sucio escaparate; un letrero de uno de sus estantes decía $10 Junto a este mueblehabía una mesita redonda que giraba sobre su base, pero no tenía puesto precio

El propietario había vuelto a la librería y se hallaba junto a la puerta mirando aRandolph

—¿Desea algo especial? —preguntó al cabo de unos instantes

Randolph meneó la cabeza, echando atrás los mechones que caían sobre sus ojos.Pasó los dedos por su pelo, peinándolo hacia atrás, y observó uno de los montones delibros

—Creo que quizá le interese esta sección —dijo el propietario, que caminópesadamente sobre las inseguras tablas del piso y se situó al lado de Randolph

Alzó su manaza y la pasó por un estante Un letrero decía: MAGIA, BRUJERÍA

—¿No están en venta? —dijo Randolph

—No, forman parte de mi colección —repuso el librero— Pero los alquilo a diezcentavos por día, si es que alguien desea leerlos, o bien

—¿Quién se los lleva?

El pesado propietario se alzó de hombros, con la tenue pincelada de una sonrisa ensus carnosos labios

—Gente Gente que entra, ve los libros y piensa que quizá le guste leerlos Siempre losdevuelven

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Randolph examinó los libros de los estantes Los lomos eran duros y quebradizos, lasletras parecían nuevas.

—¿Cree que los leen? —preguntó

—Por supuesto Muchos lectores vuelven y compran otras cosas

Randolph siguió al hombretón a la oscuridad de la trastienda

—¿Qué otras cosas vende?

—Quizá deba leer antes los libros —dijo el hombre, observándole con los ojosentrecerrados

—¿Vende pociones amorosas? ¿Sangre de murciélago seca? ¿Entrañas deserpiente?

—No —dijo el vendedor— Me temo que tendrá que visitar a los tabaqueros si quierecosas como esas Yo vendo únicamente cosas imperecederas

—¿Amuletos mágicos? —preguntó Randolph —Sí —repuso lentamente elhombretón— Algunos son auténticos, otros no

—Y supongo que los auténticos son más caros —Aproximadamente valen lo mismo.Está en sus manos decidir cuáles son auténticos

El hombretón se había agachado para buscar algo en un cajón de su escritorio, y sacóuna caja cuya tapa levantó Puso la caja en el escritorio y alzó la mano para encender unadesnuda bombilla que pendía del oscuro techo

La caja contenía diversos amuletos, piedras, insectos resecos encerrados en vidrio,tallas de madera y otros objetos Todo estaba revuelto en la caja Randolph removió elcontenido con dos dedos

—No creo en la magia —dijo El hombretón sonrió lánguidamente —Creo que yotampoco Pero algunas de estas cosas son bastante interesantes Algunas son deauténtica hechura sudamericana, otras proceden de Europa y Oriente Valen dinero, síseñor —¿Qué es esto? —preguntó Randolph mientras cogía una piedra negra queencajaba perfectamente en la palma de su mano Las configuraciones de la piedra seretorcían sobre sí mismas, igual que un puñado de masa de panadero —Es una piedra

de toque Pase los dedos por ella —Es perfectamente lisa—dijo Randolph —Se suponeque tiene poderes mágicos, hace que la gente se sienta contenta Sosténgala en la mano.Randolph apretó los dedos sobre la piedra Tal vez fuera la fuerza de la sugestión, pero

el tacto de la piedra era muy agradable Tan lisa, igual que la piel

—El hombre que me la dio dijo que era un antiguo objeto hindú Engloba Yang y Yin,los opuestos que se complementan y dan armonía al mundo Puede ver parte del símbolo

en el aspecto de la piedra —Sonrió lentamente— Se supone además que contiene unalma humana, igual que un huevo

—Más bien como un fósil —dijo Randolph

No sabía qué clase de piedra era

—Le costará cinco dólares —dijo el hombretón

Randolph sopesó la piedra Descansaba en su mano cómodamente, igual que un gatoque se dispone a dormir

—De acuerdo —contestó

Sacó un billete de la cartera y observó el papel donde había apuntado la dirección de lalibrería el día anterior

—Si vuelvo aquí dentro de una semana —dijo—, ¿seguirá estando la tienda? ¿O habrádesaparecido, como supuestamente desaparecen las tiendas de magia?

El hombretón no sonrió

Ngày đăng: 31/05/2014, 00:41

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